La importancia del análisis de niveles de anticuerpos para las personas con COVID-19 y los vacunados

Cómo saber si estamos generando respuesta inmunológica para hacer frente a la infección, cuánto tiempo dura la inmunidad de las vacunas y por qué se generan las reinfecciones una vez producida la inoculación.
domingo, 2 de mayo de 2021 · 09:36

Los anticuerpos en casos graves suelen ser siempre muy determinantes para la reducción de tiempo hospitalario y la sobrevida. En este contexto de pandemia de coronavirus, en medio de la vacunación en marcha, los anticuerpos son un verdadero termómetro, un puente importante entre las vacunas y los tratamientos.

Según los Centros de Control de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) los anticuerpos son proteínas que ayudan a combatir infecciones y pueden proteger a una persona para que no vuelva a tener la misma enfermedad (inmunidad). Y son diferentes según cada enfermedad.

Por ejemplo, los anticuerpos contra el sarampión lo protegen de esa enfermedad si vuelve a estar expuesto a ella, pero no lo protegen de las paperas si está expuesto a paperas. Los anticuerpos son siempre una parte importante de la respuesta inmunitaria generada de manera específica contra un patógeno, como los virus. Ante una infección, solo los anticuerpos neutralizantes son capaces de bloquear el virus y evitar que éste entre en las células.

En cuanto al COVID-19 existen en este momento distintos tipos de vacuna disponibles para hacer frente a la enfermedad. “Durante toda campaña de vacunación, uno espera que la población genere anticuerpos protectores, tales es el ejemplo de la Hepatitis B, hepatitis A, Rubeola, Sarampión. En el caso del virus SARS-CoV-2 no es la excepción, los pacientes después de haberse administrado la vacuna para el COVID-19, necesitan saber su status serológico, es decir el nivel de anticuerpos, con el fin de tener certeza de que en los próximos meses y años no tendrá una enfermedad grave causada por el covid19″, comienza explicando a Infobae el virólogo y bioquímico Darío Álvarez.

En este sentido, el especialista sostiene que estos títulos o niveles de anticuerpos, con datos de los distintos estudios de vacunas, pueden permanecer en la persona con un promedio de “entre 6 a 9 meses”, puntualiza Álvarez. “Mientras niveles más altos de anticuerpos, más tiempo estarán presentes. Como se sabe la inmunidad humoral (anticuerpos) no lo es todo, la inmunidad celular por linfocitos T puede llegar a ser de mayor duración, permitiendo generar respuesta rápida ante una nueva presencia del virus”, agrega el Jefe de Virología e Inmunosereología del Centro Rossi.

Ahora bien, existen varios interrogantes en relación a los anticuerpos: ¿qué sucede con las reinfecciones? ¿por qué ocurren? ¿hasta qué punto estamos inmunizados con las vacunas? “Las reinfecciones son poco frecuentes contra el SARS-COV-2. Antes de definir a un paciente que ha vuelto a infectarse con el virus es necesario un análisis cuidadoso del caso. Hay pacientes que luego de haber dado la primer RT-PCR positiva generalmente sintomáticos, indicando presencia del genoma viral, esa positividad puede permanecer en algunos casos hasta 3 meses, detectando restos de material genético no infectante”, explica Alvarez.

“Esta situación de persistencia viral con cargas virales bajas sin tener una dato previo de “RT-PCR negativa” producto del alta epidemiológico sin resultado de test molecular hace a veces dudar de una reinfección, obviamente el paciente debiere tener algún o algunos síntomas compatibles con COVID-19”, agrega el virólogo.

-¿Quiénes son los que están más expuestos a reinfecciones o infecciones post vacunas?

-La población joven, sobre todo si pertenecen al personal de salud. El escenario de una reinfeción, además de tener dos RT-PCR espaciadas en un tiempo mínimo de 45 días y en algunos casos con el dato de una PCR negativa previa, es necesario confirmar analizando el genoma viral por un método mas complejo, no al alcance de todos los laboratorios como ser la “secuenciación genómica”, permitiendo evaluar si fue con una nueva cepa viral. También hay casos de falsos positivos en pacientes asintomáticos en la supuesta primera infección que además no generan anticuerpos, para luego tener la verdadera infección por el virus con RT-PCR positiva y sintomático.

-¿Qué tanto protegen las vacunas contra las nuevas variantes?

-Los coronovirus dada su naturaleza tienen capacidad de mutar generando nuevas variantes, estas mutantes que van surgiendo a medida que se hace más frecuente el estudio de su secuencia, son focos de preocupación en las campañas de vacunación por la probabilidad de disminuir la eficacia de algunas vacunas. Se sabe que hay disminución de la efectividad de vacunas contra las cepas británica, sudafricana y de Manaos. Otras vacunas no se ven disminuidas en su efectividad. Seguramente las vacunas van a ir mejorando sus versiones en los meses siguientes que permitan mejorar sus rendimiento frente a las actuales variantes y a las futuras que vayan surgiendo por ser un virus respiratorio cuya evolución natural seguirá mutándose.

-La efectividad que demostraron algunas vacunas para prevenir las infecciones por SARS-CoV-2 lleva a mucha gente a relajarse. ¿Como se debe actuar?

-El relajamiento se tiene que dar cuando haya un gran porcentaje de la población que está vacunada. Es decir, como sabemos, la vacuna hoy en día no evita en un porcentaje la infección por el COVID. Hoy, con el bajo porcentaje de vacunados, no nos tenemos que relajar, eso se tiene que esperar. Ya cuando estemos la mayoría vacunados y de a poco ir disminuyendo en lo que es la prenvención individual a través de uso de elementos de protección personal, pero en este momento no estamos en condiciones de hablar de un relajamiento por más que la vacuna sea 100 por ciento efectiva, dado que tenemos una poca población vacunada.

La ruta de los métodos serológicos cuantitativos

Con el inicio de la campaña de vacunación a nivel Nacional, comenzaron a tomar mayor relevancia los métodos serológicos cuantitativos para la detección de anticuerpos. El estudio de Anticuerpos IGG Anti COVID-19 permite medir los anticuerpos específicos que produce una persona luego de haber recibido la vacuna. Con este método, además, también se puede saber si una persona tuvo COVID en algún momento y no lo supo.

“La gran mayoría de las vacunas que ya funcionan, y las que están en fase de desarrollo, incluyen una proteína importante: la proteína Spike, encargada de generar anticuerpos protectivos que bloquean el ingreso del virus a las células del epitelio respiratorio, a fin de evitar la infección. Los test de anticuerpos cuantitativos para control de la vacunación, permiten determinar si la persona vacunada desarrolló suficiente títulos de anticuerpos para hacer frente a la infección causada por el virus COVID-19″, agrega Álvarez,

El estudio de estos Anticuerpos para el control de pacientes post vacunados, determina en forma cuantitativa a través de inmunoensayos, contra el dominio de receptor RBD de la proteína Spike. Esto incluye anticuerpos neutralizantes del SARS-CoV-2. “Cuando una persona se infecta con el virus el sistema inmunológico reacciona frente al virus y crea anticuerpos específicos frente al él. Esta forma de infección es llamada “natural “, los anticuerpos producidos van contra distintas porciones del virus completo, pero, en la mayoría de las vacunas esto no ocurre, porque son diseñadas para que el cuerpo genere anticuerpos contra determinadas proteínas o porciones del virus” Estos métodos serológicos cuantitativos ( IgG o anticuerpos totales), expresan un resultado cuantificado en unidades, mejorando la sensibilidad y especificad , aumentando el poder de detección de estos anticuerpos, comparados a los primeros test serológicos cualitativos que surgieron al inicio de la pandemia”, dice Álvarez.

“Estos anticuerpos con capacidad neutralizante generados por las vacunas permiten no desarrollar enfermedad grave producida por el COVID-19, pero no impediría la infección por SARS-COV-2″, analiza Álvarez. “En principio estamos generando información acerca de los niveles de anticuerpos generadas con las distintas vacunas. Después, hay una gran heterogeneidad en resultados. Esta heterogeneidad se da dependiendo de si el paciente obtuvo la primera o segunda dosis, qué tipo de vacunas se administró, si estuvo expuesto al virus anteriormente a la aplicación de la vacuna y esto lo vemos reflejado en los valores cuantitativos que arrojan los distintos ensayos. También esto tiene que ver que, al haber una gran variedad de marcas y de plataformas para el análisis de estos anticuerpos, no hay una estandarización en los valores, entonces eso se refleja una gran variabilidad de los mismos, con valores de punto de corte diferentes, es decir que, para el seguimiento de los títulos de anticuerpos en personas vacunadas debieran hacerse por el mismo método y laboratorio.

-¿Qué han visto en relación a los anticuerpos en pacientes vacunados con primeras y segundas dosis?

-Se han encontrado que pacientes que tuvieron infección previa por el virus SARS-CoV-2 y se han administrado la primera dosis, han aumentado considerablemente su título de anticuerpos, comparada en personas que también tuvieron las dos dosis de vacunas, y no tuvieron infección previa por COVID-19. También se encontraron en experiencias de que pacientes en primeras dosis no han generado anticuerpos pasado con los tiempos mínimos de 21 días sin haber estado expuesto al virus previamente, esto para algunas vacunas que están disponibles en el país.

-¿Estamos en un proceso de genera nuestra propia estadística? En Base a esto, ¿que es lo que nos depara el futuro en materia de inmunización?

-Exacto. La estadística la estamos generando en base de la respuesta humoral de los anticuerpos a medida que continúa la campaña de vacunación a esquemas completo con las diferentes vacunas actualmente presente. Como decía antes un período máximo de la prevalencia de estos anticuerpos se estipula entre 6 a 9 meses. Por eso, no solamente es necesario evaluar la inmunidad humoral de la respuesta viral, sino hoy está cobrando importancia la inmunidad celular. Es decir que hoy en día, contamos con una población de vacunados heterogéneas, con primeras y segundas dosis, con tipos y marcas de vacunas y los niveles de anticuerpos. La estrategia es tener inmunoensayos lo más sensibles posible para poder detectar mínimas concentración de anticuerpos con capacidad neutralizante. En el futuro, la idea es tener métodos serológicos estandarizados y tener más datos acerca de la duración de los anticuerpos en el tiempo tanto de la infección natural como por vacunas. Tanto la inmunidad humoral como la celular son dos pilares necesarios para evitar la diseminación del virus, aún con conclusiones incompletas acerca de la inmunidad frente al virus SARS-COV-2 pero con la recomendación de seguir cumpliendo con las medidas de protección personal.