Crup: el nuevo síntoma del COVID-19 en chicos, cómo se trata

Según un estudio realizado por científicos norteamericanos, hubo un aumento de la presencia de esta enfermedad mientras Ómicron fue dominante. Incluso advirtieron que se detectaron cuadros más graves.

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La variante Ómicron sigue generando titulares en los medios y complicaciones en la humanidad. En un estudio realizado por científicos norteamericanos detectaron que esta mutación, cuando se posiciona como dominante, genera un incremento en los casos de crup en los más chicos. Esta enfermedad, también denominada como laringotraqueobronquitis, afecta principalmente a bebés y niños pequeños; y tiene como principales síntomas una tos característica y una inhalación ruidosa y aguda. En ese sentido, el estudio evidenció que con esta mutación se detectaron cuadros más graves.

Según este estudio efectuado por médicos del Boston Children’s Hospital (Estados Unidos), se registró un total de 75 niños pequeños que debieron ingresar a emergencias por esta patología. El crup se produce tras una infección viral, que puede ser desde un resfriado hasta el COVID-19, por nombrar algunas. Cuando los cuadros se agravan, se produce una inflamación e hinchazón en torno a la laringe, la tráquea y los bronquios que, en los casos críticos, puede restringir la respiración.

El doctor Ryan Brewster, autor del reciente informe que fue publicado en la revista científica ‘Pediatrics’, afirmó que “hubo una delimitación muy clara desde el momento en que ómicron se convirtió en la variante dominante hasta el momento en que empezamos a ver un aumento en el número de pacientes con laringotraqueobronquitis”, ya que más del 80% de los 75 casos de crup tuvieron lugar en dicho momento.

Incluso, los expertos señalaron que algunos casos registrados en ese momento fueron sorprendentemente graves. Con lo cual los pequeños tuvieron que ser hospitalizados o recibir una mayor dosificación de medicamentos para su tratamiento, en comparación con la administrada para controlar la laringotraqueobronquitis producida por otros virus.

En ese sentido, Brewster explicó que en los estudios realizados en animales sobre la variante Ómicron detectaron que esta mutación tiene una “preferencia”, en relación con las otra, por las vías respiratorias superiores. Motivo por el cual se explicaría el aumento de crup cuando se posiciona como predominante.

Con respecto al estudio, el experto señaló que, en consonancia con el comportamiento que la laringotraqueobronquitis presenta, la mayoría de los cuadros se detectaron en menores de 2 años. Asimismo, enumeró que de los 75 niños, 9 (un 12%) debieron ser internados. De éstos últimos, cuatro (44% de este subgrupo o el 5% del total) necesitaron cuidados intensivos.

Otro detalle de la investigación advierte, aunque no es concluyente, que los cuadros de crup generados por el COVID-19 podrían ser más graves, ya que en comparación con otros virus existe un mayor porcentaje de necesidad de internación (12% en relación con el 5 % ya registrado).

Al igual que lo evidenciado en este estudio norteamericano, desde el comité de infectología de la Sociedad Argentina de Pediatría señalaron, en diálogo con Infobae, que “durante la ola por Ómicron, hemos observado pacientes en la guardia con crup o laringotraqueobronquitis durante el verano fuera de su período estacional habitual”. “Algunos niños han requerido internación e incluso terapia intensiva”, advirtió la médica infectóloga Gabriela Ensinck.

Síntomas y tratamiento del crup

El se produce como consecuencia de una infección viral, la cual desencadena una inflamación en la laringe, la tráquea y los bronquios, que provoca una tos fuerte y distintiva (algunos expertos la describen popularmente como una foca ladrando). Sin embargo, cuando el cuadro se agrava, en el afán por poder respirar el niño puede producir un silbido agudo conocido como estridor.

Según explican, los síntomas pueden desaparecer en unos cinco días; aunque en algunos casos persisten y necesitan mayor asistencia médica. “La mayoría de los casos de laringotraqueobronquitis pueden tratarse en el ámbito ambulatorio con dexametasona y cuidados de apoyo”, señaló Brewster. Al tiempo que explicó que “la tasa de hospitalización relativamente alta y el gran número de dosis de medicación que necesitaron nuestros pacientes con laringotraqueobronquitis por COVID-19 sugieren que este virus podría causar un laringotraqueobronquitis más grave en comparación con otros virus”, por lo cual instó a “seguir investigando para determinar las mejores opciones de tratamiento para estos niños”.

Entre los tratamientos que recomiendan los expertos se enumeran:

- Espacios con humedad: abrir el agua caliente de la ducha para generar vapor.
- Shock térmico: se debe sacar al niño hacia la ventaba, la calle o bien acercarlo a la heladera (es mejor en freezer) para que el aire frío abra sus vías respiratorias.

Vale aclarar que, pese a que hay muy poca evidencia científica que respalde estos comportamientos, los expertos lo recomiendan ya que se han detectado mejorías. (Infobae)