La transición

El gobernador Daniel Peralta deberá transitar la transición entre su gobierno y la gobernadora electa Alicia Kirchner, y entregará una provincia que como mínimo no puedo pagar sueldos por sí sola. Pero no es el único. Alicia también tendrá su transición hasta el 10 de diciembre, cuando asumirá con una oposición como nunca antes tuvo el kirchnerismo en Santa Cruz, y sin un Kirchner en Nación.
viernes, 30 de octubre de 2015 · 20:40

 

Luego no ocho años, y de haber asumido por primera vez en el 2007 por la renuncia del ex gobernador Carlos Sancho  pero también haber sido legitimado por las urnas, el gobernador Daniel Peralta deberá entregar  la provincia a un apellido Kirchner, sector del que formó parte y del cual no volvería a integrar luego de la interna que sacudió a la provincia  desde aquel 29 de diciembre del 2011, cuando peraltistas y kirchneristas  se señalaban como autores de proyectos de ajustes para la administración pública que los diputados debían aprobar, y que derivó en gravísimos incidentes  afuera de la legislatura.   La endeble relación entre Peralta y el Frente para la Victoria, se dobló  y se quebró para siempre.

Decir  que  Alicia encontrará una provincia con muchos problemas en todos los ministerios y secretarías  no es una novedad,  si recordamos que desde julio del 2014 el gobierno nacional envía fondos (que luego deberán ser devueltos)  para el pago de sueldos a la administración pública. Si será una novedad  conocer cómo resolverá  tamañas deficiencias en una salud y  educación golpeada hace 8 años, con una demanda social en materia laboral y  de viviendas como nunca se ha visto.

Alicia no tendrá el brazo  (con fondos frescos) de Cristina Kirchner, ni de Néstor Kirchner. Quizás de Daniel Scioli,  si gana el ballotage, pero  no es lo mismo.

Tampoco contará con todas las comunas a su favor, ya que cinco intendentes responderán al frente Unión para Vivir Mejor y que  incluyen a las dos localidades con más habitantes como es Río Gallegos y la convulsionada Caleta Olivia.  Es una cifra suficiente para, por ejemplo, plantear  uno de los tantos requerimientos de los jefes comunales, como lo es una nueva Ley de Coparticipación  para los municipios alicaídos en sus cuentas, los que tampoco pueden pagar salarios  sin ayuda de la provincia. Barajar y dar de nuevo  los fondos fue algo que los propios  intendentes kirchneristas le reclamaron a Peralta.

Pero otro panorama  es más complicado para Alicia: una legislatura  con nueve  diputados que no le responderán, y que podrían ser 10 si se contabiliza a Gabriela Peralta, la ministra de Desarrollo Social  que el día previo a la veda electoral, criticó duramente a la gobernadora electa. No fue casual que durante la semana diputados por el Pueblo electos hayan adelantado que "habrá que negociar”.  

Será esencial el rol del vicegobernador y presidente e  la legislatura, Pablo González.  El ex  jefe de gabinete de Peralta no se caracteriza por la negociación y búsqueda de consenso. Al contrario, su característica esencial es la confrontación.  Lo demostró cuando se  desempeñó como ministro de gobierno de Peralta durante duros conflictos gremiales y sociales en Santa Cruz.   Si primará este estilo o el de Alicia,  es una incógnita.

La  entrega del poder será  a una gobernadora que en los papeles perdió contra Eduardo Costa por más de 13 mil votos por una Ley de lemas inconstitucional,  y con una sumatoria de votos que provino de la versión más alicaída de Peralta.  No es menor esta legitimación.  Peralta lo sufrió  sin ley de lemas  en el 2009 cuando la fórmula Blanca Blanco – Fernando Cotillo  perdió la diputación nacional,  y  se presentó como la primera victoria de Eduardo Costa. Es verdad que  fue por muchos factores,  y que el principal  fue una mala gestión que en solo dos años – ya que asumió en el 2007- no colmó las expectativas, pero también es cierto que el contexto financiero  de la provincia era mucho mejor que  ahora Alicia deberá enfrentar. 

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