UN CACHO DE CULTURA

Guajardo: “ Aquí se privilegia un modo de la cultura de masas en función del mercado del espectáculo”

El autor, compositor e intérprete de la Cuenca Carbonífera indicó que “se piensa la cultura como un gasto y no una inversión” y que no se valoriza al artista santacruceño, el cual “solo sirve de relleno”. Advirtió que en “más de una década de correlación política ideal para los santacruceños, no hemos creado un solo producto cultural con relevancia nacional y mucho menos internacional”. El gran show de La Fiesta del Lago frente a la contradicción de no contar con identidad cultural santacruceña.
miércoles, 25 de febrero de 2015 · 12:39

 

La fastuosa Fiesta del Lago de El Calafate con una inversión millonaria en artistas internacionales, sin dudas logró posicionarse cómo un  espectáculo   a nivel nacional.  Sin embargo, dista de ser un espacio cultura que  nos identifique como santacruceños, en donde los artistas locales no cuentan con el debido apoyo y en donde muchas veces, este sector dependen netamente del Estado, que contradictoriamente privilegia el show.

Bajo esta premisa, Nueva Día entrevistó  al  autor, compositor e intérprete de música argentina, Eduardo Guajardo, quizás el artista más crítico y comprometido política y socialmente con  Santa Cruz.  

-ND: Se invirtió mucho dinero La Fiesta del Lago para artistas nacionales e internacionales pero hay un espacio a los artistas locales. Qué opinas de tamaña inversión que  incluso apunta al turismo.

-EG: Evidentemente a nadie le resulta ajeno que las inversiones en cultura santacruceña son al menos escasas. El rol del estado promotor no se ve reflejado en las producciones artísticas nativas. Frente a esta situación de Mega evento, los que ganan son los mercados y por reflejo empático, los funcionarios que sienten que saben lo que la gente quiere y no hacen más que montar en su caballo de Troya las ambiciones personales de permanencia en el poder.

Aquí se privilegia un modo de la cultura de masas en función del mercado del espectáculo, y en desmedro de la propia producción local regional, es una muestra de la falta de valorización de lo que somos como santacruceños, y una certificación de la pérdida  del horizonte identitario.

¿Qué somos los santacruceños, que pensamos, que tenemos para decir, que parte de la historia nos concierne y nos ocupa?

Los paisajes no serán más que eso, si el hombre que los gestiona no los puebla, ni los habita con su palabra su pensamiento y su obra artística. El mercado no hablará de nosotros, no nos contará tal cual somos, y el estado ausente solo avalará con su silencio cómplice, la desnaturalización del ser santacruceños. La fotografía, o la imagen, pueden decir más que mil palabras, pero las palabras tienen modos, tienen música, tienen formas, tienen habitantes de carne y hueso, que se nombran desde el arte. Hay una esencia que no se muestra al visitante, una manera de ser en este lugar del mundo, de la que según parece, nuestros funcionarios se avergüenzan.

 

- Los espacios para artistas tienen que  ver indudablemente con su simpatía o no con el oficialismo. ¿Esto sigue siendo así? Tu ejemplo es el más claro ya que nunca te invitan a tocar.

-Que se mida la calidad artística con un "genuflexometro”, no es más que la certificación de la ignorancia de los funcionarios responsables de promover  la identidad de nuestros pueblos. El arte no es dócil, no se doméstica, porque el arte vive de la provocación de nuevas ideas. La negación del arte, la censura, el ninguneo, son formas del autoritarismo y el autoritarismo es producto del desconocimiento de lo que no se puede doblegar.

 

-¿Por qué crees que no se crea un gran  festival para artistas locales que promueva la cultura provincial? Teniendo en cuenta que en los festivales de localidades siempre se gasta dinero en artistas nacionales.

- Se han creado muchos festivales bajo el espíritu noble de propender a  impulsar la cultura regional. Pero así también han caído rendidos frente a la desesperación por parecer y rápidamente se han olvidado de ser. Hace 3 años se comenzó con el festival Hugo Giménez Agüero en la ciudad capital Rio Gallegos. Festival del que he sido impulsor y que no ha recibido el apoyo necesario por parte del estado y corre serios riesgos de no seguir creciendo. Las dificultades son de distinto orden, pero fundamentalmente de inversión. La convocatoria ha crecido y son muchos los cultores de la Patagonia que desean estar, pero no hay capacidad operativa para abarcar y contener toda esa fuerza creadora. Yo he participado de las 3 ediciones y jamás he visto el acompañamiento de los funcionarios de la cultura provincial, y si lo han hecho ha sido de un modo lateral, hasta inhibiéndose de cualquier cercanía con el mencionado evento, me consta.

-Si no hay un cambio rotundo en este aspecto ¿qué puede suceder? La cultura  parece ser solo formadas por extremos. Por ejemplo, o una muestra literaria y exposición para determinado público o sino solo artistas nacionales.

-La gestión cultural está ceñida a la coyuntura y a las producciones que no generan gastos. He aquí la cuestión de interpretación política más grave, porque se piensa la cultura como un gasto y no como una inversión. Los organismos nacionales de cultura y la famosa oficina de "igualdad cultural”, curioso nombre, están justamente empeñadas en el sostén de un relato político oficialista. Todo lo que crece en los jardines del palacio existe, lo demás son solo trámites sin sentido. Hay una idea de la cultura extractivista, desde el estado, al igual que las megamineras, que todo se lo llevan y dejan tierra arrasada en los pueblos. En el caso de la cultura, los productores de bienes culturales locales, solo pueden acceder como "relleno”, o de espectadores de un banquete al que jamás son invitados de honor.

En más de una década de correlación política ideal para los santacruceños, no hemos creado un solo producto cultural con relevancia nacional y mucho menos internacional. Con el caballo del comisario no le hemos ganado una carrera a nadie. No hay presencia estelar de artistas santacruceños en los mega eventos, ni en los festivales tradicionales, ni en los medios de comunicación del modelo imperante. Si esto no es un fracaso de gestión,¿ Qué es?

Si no cambia esta mirada sesgada de nosotros mismos, si no abandonamos este complejo de inferioridad política, estamos condenados a recomenzar  todo el tiempo. Estamos a merced de los mercados, por lo tanto en riesgo de abandonar nuestra propia historia. Nadie puede responder desde el gobierno, cuál es el horizonte estratégico cultural de nuestra amada provincia. No hay políticas de estado que superen a la permanencia de los funcionarios. Todo es improvisación y una carrera hacia ninguna parte, la lógica del hámster. (El Diario Nuevo Día). 

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