Río Gallegos, entre el pedido de Calamaro y la realidad de Cantín

La visita del músico a Río Gallegos tuvo una posterior reflexión y pedido sobre lo que piensa que le haría falta a la ciudad y apuntó a un shopping con cines y juegos para los niños, librerías, disquerías y espacios para el ocio cultural. Algo que lejos parece estar en medio de una pobrísima gestión del intendente Cantín, principal responsable de una ciudad sucia y abandonada.

martes, 1 de octubre de 2013 · 00:00

Con los seguidores y detractores que siempre genera, Andrés Calamaro pasó por Río Gallegos y dejó totalmente conformes a quienes asistieron al recital que realizó el domingo por la noche, en medio de una gira patagónica en la que, según afirman quienes lo escucharon, se lució.

Sin embargo,  su visita no se redujo a lo musical, sino también a un recorrido por la ciudad que luego motivó una reflexión sobre lo que observó de Río Gallegos y lo que piensa que le hace falta, que, por cierto, en realidad sólo concuerda con lo que piensan los vecinos de la ciudad, tan necesitados de lugares que les permitan tener una vida social más activa.

En su sitio Web, Calamaro publicó lo que llamó “El pedido de un ciudadano”, en el que expresó lo siguiente: “Creo que Rio Gallegos ; una ciudad de apariencia estratégica en esta ultima década, merece que la gestión nacional y popular construya un tremendo shopping con cines y juegos para los niños, librerías, disquerías y espacios para el ocio cultural. Seria un buen legado para esta década de gestión original patagónica.”

LA REALIDAD
Mientras el músico se aleja para continuar con su interminable carrera musical, los vecinos de Río Gallegos seguirán viviendo en una ciudad que muy lejos está de ver ese pedido (el de todos) hecho realidad, pasando sus días en una ciudad sucia y abandonada, víctima de la gestión de Raúl Cantín, principal responsable de que la ciudad no sólo esté igual que durante la gestión de Héctor Roquel, sino aún peor, lo que hace que la imagen del actual intendente esté realmente por el piso.

Las calles sucias, un municipio carente de proyectos, direcciones con ausencia de especialistas que se encarguen de las necesidades de la gente, casi nulas de actividades deportivas y culturales y la preocupante expansión de los asentamientos son sólo algunas de las características de una ciudad en la que, entonces, lejos está de poder aspirar a espacios para el ocio como los que no sólo pide Calamaro, sino cualquier hijo de vecino que pasa o vive en Río Gallegos. (El Diario Nuevo Día)