51+14

 

“Si se puede evitar no es un accidente”, arroga el lema de la Agencia Nacional de Seguridad Vial. Y es verdad.

lunes, 1 de abril de 2013 · 00:00

 

 

Se aplica a dos de las mayores tragedias del país que unen a Santa Cruz y  Argentina: la muerte de los 14 mineros el 14 de junio del 2.004,  la mayor desgracia argentina en la minería; y la matanza del Once, la mayor  tragedia ferroviaria de los últimos 50 años que hoy cumple un triste primer  aniversario.

En ambos, las responsabilidades estatales son directas, y adema sucedieron dentro del kirchenrismo.

Mucho se ha escrito de la tragedia minera, pero solo para recordar, es importante decir que la concesión de YCRT -vaciada  y comprobada por la justicia a manos del empresario Sergio Taselli- estaba sujeta al control de una comisión integrada  por quien es hoy  es el secretario de Energía de la Nipón, Daniel Cameron, y el diputado kirhnerista y ex gremialista, Edgardo De Petris.

Como una película con sus respectivas secuelas, la corrupción se repitió  ocho años después y viajó en tren: la  muerte de 51 personas que viajaban en el Sarmiento, aunque quizás, se podría incluir a uno  más, la victima número 52,  Leandro Andrada, asesinado por cuatro balazos el pasado 9 de febrero,  uno de los testigos de la causa que investiga el accidente ferroviario.

También fue un vaciamiento. Con más de 2 mil millones de pesos otorgados por al Secretaria de Transporte-primero a cargo de Ricardo Jaime,  y luego sel renunciado Juan Pablo Schiavi-  a la empresa TBA. Los hermanos Cirigliano, desviaron fondos para otros “negocios”.

Pero las responsabilidades tocaron más de cerca al gobierno nacional. Hasta el día de la tragedia, todo estaba bajo la orbita de l ministerio de Planificación, Julio De Vido, quien además conocía los casi seis informes confeccionados por la Auditoria General de la Nación,-algunos databan desde el 2.008- en donde alarmaba que  la falta de inversión en infraestructura del Sarmiento podría provocarla muerte de lo usuarios.

22-F y 14-J, la abreviación inevitablemente nos hace recordar al famoso 9-11, aunque el terror en argentina provino de adentro.  Control y seguridad fallaron. Es casi un cliché decirlo, pero la corrupción mata y en ambas tragedias eran evitables. Pero, como dijo la presidenta Cristina Fernández “la vida, es así”. (El Diario Nuevo Día).

"No nos pueden comprar, no deben corrompernos", extracto de una canción compuesta por Lucas “Chimu” Menghini Rey,  víctima número 51 de la tragedia de Once, cuyo cuerpo fue encontrado dos día después del “accidente”.