“Ahora tenemos que rezar para tener salud”

Mientras el gobernador Peralta trata de extorsionadores a los médicos y toma decisiones poco felices para la salud pública de Santa Cruz, la gente la pasa mal y teme por lo que pueda pasar. Con las prestaciones cortadas a la Caja de Servicios Sociales, comenzaron los problemas para gente enferma y el rezo de los que no lo están.

lunes, 1 de abril de 2013 · 00:00

La situación de la salud pública en Santa Cruz es caótica desde hace meses y genera preocupación en la sociedad. Pero, como si eso fuera poco, la situación que se vive por la deuda a los médicos y farmacias de Santa Cruz complicó ahora también la salud en su funcionamiento privado, lo que termina de confeccionar un panorama sombrío en la provincia.

A todo esto, el gobernador decide pelearse con los médicos, tratándolos de extorsionadores por cortar las prestaciones por falta de pago y eso genera aún más problemas dentro de una serie de decisiones poco felices del mandatario provincial.

El problema es que, en medio de una importante crisis política y económica, el gobernador se olvida de la gente y saca nuevamente a relucir la tozudez que lo caracteriza, tratando de sacar pecho y marcar terreno cuando la situación no es aconsejable para esa actitud.

Y esa actitud fue la que lo dejó sin ministro de Salud, luego que Hernán Martínez Crespo decidiera renunciar luego que el gobernador se pusiera en la vereda de enfrente a los médicos.

A todo esto, la gente habla y se preocupa, sabiendo que las internas políticas y las decisiones poco felices terminan por afectar a todos.
“Estamos mal. Ahora tenemos que rezar para tener salud”, le comentó un vecino a otro en presencia de un periodista de Nuevo Día y eso generó estas líneas, porque la cosa no terminó ahí.

En la charla, el preocupado vecino afirmaba: “Hay gente que se fue derivada y ahora no puede volver. También hay gente acá que se enferma y no tiene para pagar los remedios. Entonces, ¿Qué hace? ¿Se muere?”

La gente ve desde afuera como los políticos se pelean, como las internas se recrudecen y como cada día que pasa las malas noticias se multiplican. Y eso preocupa mucho.

Del otro lado, los políticos juegan para su beneficio propio o resisten en lo que se transformó en una despiadada contienda en la que, parece, vale todo.
Pero se olvidan que, mientras disputan esa contienda, la  que sale perdiendo es la gente. Y los políticos se olvidaron de la gente.

Hoy, Santa Cruz tiene sus hospitales con una carencia más que importante de especialistas, con servicios cortados y reclamos interminables que ya ni siquiera tienen quien los escuche,  por la salida de Martínez Crespo y el posterior análisis de su reemplazante, aún desconocido por todos.

Para colmo de males, la Asociación Argentina de Cirugía considera al hospital como zona de riesgo laboral y aconseja a los especialistas no iniciar relaciones laborales, con lo que el problema se magnifica.

¿Las soluciones? Bien, gracias. El gobernador rearma su gabinete como puede, con funcionarios de medio pelo, e intenta sostenerse en un gobierno cada vez más debilitado, siendo incapaz de solucionar el problema de la salud pública y ahora también la privada.

Santa Cruz vive horas de mucha tensión, con idas y venidas, renuncias y asunciones, anuncios, internas, peleas y decisiones antipopulares que lo único que confirman es que el gobernador (siempre inocente, nunca responsable) se olvidó de la gente. (El Diario Nuevo Día)