Asesinaron a un ex custodio de Kirchner

Policías de distintas áreas trabajaban en el sitio donde supuestamente fue asesinado Mansilla. Un 'arrepentido' confesó que estuvo cuando lo mataron. Se trata de un ex miembro de la fuerza policial de Santa Cruz, allegado como custodia del ex presidente Kirchner.
lunes, 1 de abril de 2013 · 00:00
Un "arrepentido" arrojó pistas sobre el presunto crimen de un hombre que estaba desaparecido desde el lunes en Río Negro. Personal policial de varias unidades montó un intenso operativo que se desarrolló durante toda la jornada del sábado en la zona ribereña con el objetivo de dar con el cadáver de la víctima.
Según deslizaron fuentes vinculadas con la investigación, la víctima es Héctor Elias de apellido Mansilla, alias "el Charro amigo", de 52 años, que perteneció al Servicio de Información de la Policía de Santa Cruz en la época en que Néstor Kirchner era gobernador y se lo consideraba un allegado al ex presidente por haber pertenecido a su custodia, además de ser reconocido como cantante de temas mexicanos tanto en la Patagonia como en el Sur de Chile. 
El lunes pasado, una ex pareja del hombre radicó una denuncia en el Destacamento 68 de J.J.Gómez porque desde hacía algunos días no sabía nada de él. 
El arrepentido
Un joven de 27 años, de apellido Maldonado fue quien aportó los primeros datos que orientaron la búsqueda hacia un amplio sector sobre la margen norte del río Negro.  El sábado pasadas las dos de la mañana, el muchacho se hizo presente en la Comisaría Tercera y confesó que presenció los hechos que habrían terminado con la vida del policía retirado, quien residía hace poco tiempo en esa ciudad.
Recién el sábado se revelaron algunos detalles respecto del posible destino que corrió el santacruceño durante la madrugada del martes, cuando por causas que aún se desconocen habría mantenido una discusión con otros dos sujetos. Uno de ellos le disparó con un arma 9 milímetros y luego lo arrojaron al río, según habría comentado Maldonado. Aparentemente, eran conocidos y horas antes habían compartido una cena en la cual se ingirió alcohol. 
Por eso, los recuerdos del arrepentido estaban "borrosos" y en algunos pasajes carecían de exactitud. En base a la información que aportó a los uniformados, éstos intentaron reconstruir el recorrido que hicieron los supuestos autores del crimen, quienes trasladaron a la víctima en una camioneta Ford  EcoSport de color gris de su propiedad, la cual aún no fue localizada.
Acompañados por un perro entrenado para este tipo de pesquisas, efectivos de varias unidades, junto a la Brigada de Investigaciones y el Gabinete de Criminalística, emprendieron el rastrillaje. 
Rastrillaje
A bordo de uno de los vehículos que integraron la caravana policial, Maldonado intentaba brindar precisiones respecto de todos los sitios que visitó junto a los cómplices del hecho hasta que encontraron el lugar que les pareció más propicio para tirar el cadáver. 
El itinerario comenzó en la calle Runge, a unos 100 metros del canal secundario, siguió en la costa del río a la altura de Romagnoli y finalizó en la margen norte del caudaloso curso de agua, en el sector ubicado justo frente al Club Náutico, en Paso Córdoba. 
Allí, se recogieron muestras y se tomaron fotografías de las marcas de neumáticos que quedaron trazadas sobre el barro y que por el dibujo de las huellas podrían pertenecer a la Eco Sport aludida. 
La policía se mantiene ocupada en estas diligencias destinadas a reunir elementos que permitan avanzar en la investigación, aunque no había novedades respecto del cuerpo de Mansilla, hasta las 21 horas del sábado.
"Agua hasta las rodillas" 
“Perseguido por imágenes del crimen", Maldonado tomó la decisión de confesar el hecho. Según dejaron trascender los uniformados, el joven se presentó en la comisaría perturbado por el recuerdo de lo sucedido durante la madrugada del martes. 
"Está aturdido. Por momentos se contradice. Puede ser que no recuerde con exactitud todo lo que pasó porque habían tomado mucho esa noche", confió uno de los efectivos que participaron del operativo. "Hace días que no podía dormir. Cerraba los ojos y veía escenas del crimen", dicen que comentó el muchacho.
La reconstrucción del recorrido los llevó al sitio donde pudieron deshacerse del cuerpo de la víctima. Allí Maldonado "se quebró" y rompió en llanto porque habría reconocido el sitio donde estacionaron por última vez la camioneta para arrojar el cuerpo. "Nos dijo que se acordó de que el agua le llegaba hasta las rodillas", reveló un policía.Fuente: Rio Negro.com.ar