Aspiran pegamento a metros de la Avenida Kirchner

Nuevo Día fotografió a adolescentes consumiendo alcohol y drogas en medio de un barrio céntrico. Un triste panorama  durante la tarde del sábado. Según los vecinos se repite a diario.  “La policía pasa cada muerte de obispo y nada hacen o no pueden hacer”, reclamó uno de ellos.

lunes, 1 de abril de 2013 · 00:00

 

Un barrio ubicado en pleno centro de nuestra ciudad encierra en su corazón un parque para que los niños puedan disfrutar de las lindas tardes de vacaciones. Si bien su estado  no es el óptimo, los chicos se las arreglan para jugar hasta que el llamado de los padres hace que deban refugiarse en su hogar. Los pequeños con bronca se tienen que ir a sus casas sin entender el porque. Pero los adultos saben bien que deben cortarle su juego porque avistan que de a poco empiezan a juntarse jóvenes que no son de la zona.
El sábado,  Nuevo Día montó una guardia periodística y pudo captar con la cámara lo que hasta ahora solo había escuchado de los vecinos. Vino en “cajita” y pegamento en bolsas escondido en las mangas de estos jóvenes fueron captados por los periodistas. Un triste panorama que fue visto a las 18:00 en el Barrio 100 viviendas ubicado en Avenida Kirchner entre Córdoba y El Cano.
Alcohol y droga empieza a aparecer y estos dos flagelos de nuestra sociedad interrumpe la diversión de los más pequeños. “Se llama al 101 y mandan un recorrido de personal de la segunda, pero los policías pasan, miran y siguen de largo, saben que son muchos los jóvenes y nada pueden hacer”.

Estado de abandono
En el corazón de los departamentos el paisaje es deplorable. Un parque en pésimo estado, locales, que antes fueron utilizados por comercios están  totalmente abandonados, sumado a una escalera más que peligrosa para los niños, con una foto que se suma: adolescentes orinando por doquier.
 “Se habló con el IDUV para poder colocar rejas y que no pueda entrar cualquiera, pero nada pasó”, contó uno de los vecinos. “La policía pasa y nada hace”, son los legítimos reclamos de los residentes que sólo quieren vivir en paz y que desean que sus hijos puedan jugar en el parque con total tranquilidad. (El Diario Nuevo Día).