Chau Miguel: Se fue un gran militante social

Falleció esta madrugada Miguel Soto,referente social del populoso Barrio Evita. Desde la Biblioteca Popular “Guent Aike” ayudó a muchos pibes y vecinos carenciados de ese sector de la ciudad. 

lunes, 1 de abril de 2013 · 00:00

Miguel falleció a las 05 de esta madrugada en Buenos Aires lugar al que había sido derivado por complicaciones en su salud. Sus restos mortales arribarán a las 02:30 de la madrugada y desde allí trasladados hacia la sala de sepelios Ramps donde se realizará la capilla ardiente. Recibirán cristiana sepultura mañana a las 16:00 horas.

Miguel comenzó a  militar  a los 16 años en la Juventud Peronista. El frío clima de esta ciudad provocó que Miguel decidiera  junto a militantes ayudar a las familias que no tenían red de  gas allá por la década del 80, y repartir carbón en el Barrio Germán Vidal y Laguna La Gorda.

En 1994, con 32 años,  y cuando Néstor Kirchner estaba en su apogeo como gobernador, comenzó una feria de ropas en una modesta casa,  que luego pasaría a denominarse  biblioteca “Güent Aike,” (en el idioma Tehuelche  significa “mi tierra”).

El lugar  no fue más que un centro de asistencia encubierto, en el que a pesar de que se reciben y entregan libros, sobretodo se reparten alimentos, ropa y juguetes.

En una oportunidad el propio “Rudy”  Ulloa, ex chofer de Néstor Kirchner, envió una camioneta con 300 panes dulces y budines para una de las tantas colectas que la biblioteca-  situada en el Barrio Evita- realiza para las fiestas de fin de año.

Después lo tentaron.

En varias ocasiones le  pidieron ser candidato a concejal, manejar fondos, pero todo con la implícita condición del  aceptado verticalismo de “responder a”.

El último pedido provino nada más y anda menos del ex Ministro de Economía, Diego Robles, cuando se esperaba su (luego fallido)  lanzamiento como candidato a Intendente de Río Gallegos. .

“Nunca pudimos cobrar un subsidio de 3.000 pesos de Nación”, sostuvo Miguel. (Este dinero iba ser destinado al pago de los trámites para obtener la personería jurídica y computadoras para la biblioteca).

“Si te callaras la boca alguna vez recibirías algo gordo”,    contó  Miguel que le dijo una  vez un funcionario  de la cartera social.

Muy pocos medios dieron a conocer  sus reclamos. Fue conocido por los cronistas por ser un eterno puteador y quizás fue eso lo que lo dejó sin nada y aislado.

Tal vez cansado de tanto pelearla y de tanto putear contra el sistema su cuerpo dijo basta. El barrio Evita lo va a extrañar. (El Diario Nuevo Día).