Comedores, contención y solidaridad

Con el funcionamiento del comedor y reparto de alimentos a los más necesitados, la solidaridad también sigue estando presente en la Iglesia María de Nazareth. Desde hace más de 15 años trabaja solidariamente en el barrio Evita.

lunes, 1 de abril de 2013 · 00:00

El comedor María de Nazareth  se ha transformado en un lugar emblemático del barrio Evita. Han pasado los años y si hay algo que sigue estando presente, hoy mucho más que nunca, es la solidaridad en el barrio, uno de los más populares en la capital de la provincia de Santa Cruz.

El barrio Evita en los últimos años ha tenido un crecimiento poblacional importante donde muchas personas de distintos lugares de la basta geografía de nuestro país se han afincando.

Y con este crecimiento demográfico aparecieron las necesidades sociales propias de un barrio de gente de trabajo, con una población muy joven y que padece necesidades de toda índole.

Estas necesidades hicieron potenciar la presencia de la parroquia María de Nazareth,  quien  brinda  ayuda a través de la labor del comedor que funciona allí, y que de forma muy pequeña comenzó primero atendiendo a personas en situación de calle, para luego ir canalizando esa ayuda hacia los que menos tienen.

Porque había necesidades que debían ser atendidas, las que muchas veces pasaban por darle un plato de comida a un niño o el servicio de la copa de leche.

Todos los miércoles, jóvenes madres junto a sus pequeños esperan ordenadamente en fila que sean las 15:30 para recibir un bolsón con alimentos, el cual contiene leche, harina, carne, verduras, artículos que son de primera necesidad para muchas familias del sector.

Hermana Aurora

Y de dar una mano y atender en la necesidad a la gente sabe la hermana Aurora Fernández, que está en nuestra ciudad desde hace muchos años y ha visto crecer a un barrio, desde principios de los años 80, cuando éste tenía carencia de servicios.

En esa época, y en esta tarea también, ha estado siempre el padre Juan Barrios, quien ha dado su mano a los necesitados en distintos barrios de la ciudad.

Alimentos y la copa de leche siguen estando

La hermana Aurora Hernández, en diálogo con XQ, se refirió al reparto de alimentos que se efectúa todos los miércoles en la parroquia “sigue viniendo la gente a retirar sus bolsas de alimentos, no en la cantidad de años anteriores, pero sigue existiendo  la necesidad de la población. Los días de reparto cerca de cincuenta personas vienen,  muchas madres con hijos pequeños y personas que están muy necesitadas, porque han venido de otras parte del país”, dijo la religiosa.

Aurora  agradece y destaca la colaboración que hacen los agentes sanitarios  de la Municipalidad, controlando el calendario de vacunas a los más pequeños, además de entregar cartillas sobre la prevención de enfermedades. Sobre esta actividad la religiosa agregó “la gente del dispensario viene y hace un trabajo que es importante porque cuidan de la salud de las familias y de los niños”.

“Y es que, en los tiempos de crisis, cuando un alto grado de desocupación golpeaba  a los jefes de familia y a los vecinos del barrio Evita y  alrededores la presencia de gente que concurría al comedor de la parroquia era masiva”.

“Ahora no es que estemos en tiempos de bonanza ni mucho menos y lo bueno de esto es que la solidaridad sigue estando”.

También la encargada del comedor agradeció “a los distintos comerciantes que aportan con los alimentos para el funcionamiento de dicho lugar, que a diario se llena de familias y pequeños para recibir sus alimentos”.

Otro dato que no es menor es el funcionamiento en dicha parroquia del servicio de copa de leche, de lunes a sábado desde las 14:30, donde diariamente se atiende a 180 chicos del barrio y a los que concurren a la EGB Nº 61.

Los comedores en Río Gallegos

En Río Gallegos, funcionan cerca de quince comedores, cuatro de ellos se encuentran en parroquias e iglesias. Además del servicio que brindan, aportan la copa de leche al igual que distintos establecimientos escolares sin dejar de contar con los que funcionan en iglesias evangelistas.

A principios del año 2000, los comedores comunitarios fueron en nuestra ciudad un lugar muy concurrido por las necesidades que manifestaban las familias que en gran número llegaron a Río Gallegos.

Distintas eran las necesidades que se planteaban, algunas de las cuales se han ido cumpliendo y otras todavía siguen pendientes, no por los comedores sino por la falta de presencia del Estado. (El Diario Nuevo Día)