El conflicto que sigue latente en Santa Cruz

Las diferencias entre el Gobierno provincial y el gremio docente se magnificaron con el paso del tiempo y la situación hoy es más complicada que meses atrás. Se viven momentos decisivos en un conflicto al que no se llegó por casualidad. Aquí, un respaso.
"PARITSSS"

lunes, 1 de abril de 2013 · 00:00

Para interpretar el conflicto actual, debemos analizar la historia reciente de la situación laboral de la Provincia de Santa Cruz comenzando desde la recuperación de la democracia en el año 1983 después de la dictadura militar.
En ese momento asume un gobierno peronista que recibe una provincia donde el sector publico era mayoritario frente al privado, con un gobierno nacional de otro signo político y bastaba con satisfacer las necesidades del Empleado Publico para mantener el poder usándolo como forma de clientelismo político, situación que se agravo con el correr del tiempo por la política neoliberal.
La absorción de mano de obra por parte del Estado Provincial y Municipales (con “planes” y “contratos”) produjo la precarización del empleo en la administración pública, ya que sirvió el sector para contener la desocupación y la falta de nuevos puestos de trabajo, generada entro otros motivos, por las privatizaciones de las Empresas del Estado Nacional, ocasionando la desjerarquización del empleado de carrera.

Adicionales

El descontento de los empleados estatales fue contenido con adicionales tales como el presentismo y cifras no remunerativas que representaban parte importante del salario.
Mediante “Decretos de necesidad y urgencia” y con el aval de la Cámara de Diputados a través de una “Ley de Emergencia Económica”, esta situación se pudo implementar sin conflictos a la vista desde 1991 por la fuerte autoridad del gobierno encabezado por el entonces Gobernador Kirchner, quien llegó al poder en momentos en que la Provincia estaba en un “estado de emergencia sin precedentes en lo económico – financiero” y que además atravesaba una grave crisis institucional con la perdida de autoridad de los funcionarios de entonces.
También por la necesidad de no perder esos adicionales por parte de los estatales y gracias a la entrega de los sindicalistas, que ante sus gremios fundidos por la situación, se conformaron por acomodar sus cuentas gremiales y se dedicaron al mutualismo.
Por otra parte la situación de numerosos desocupados, hacia imposible que se pudieran manifestar aquellos que, al menos con bajos salarios, tenían trabajo.
Pero esta situación cambió con la implementación del “programa económico de la devaluación”,  trayendo aparejado el crecimiento del sector privado tanto en el país como en la provincia; sector que a través de la discusión paritaria fue actualizando sus salarios,  que a su vez determinó el nivel de los bienes y servicios de la canasta familiar santacruceña, mientras que el sector publico siguió y sigue con sus salarios “en vía muerta” con un poder adquisitivo imposible de cubrir las necesidades básicas de una familia tipo en la zona.

Inmigración

En una Santa Cruz donde el promedio es de un poco más de medio habitante por kilómetro cuadrado de superficie, en franco proceso de considerarse “zona desierta” para el resto del mundo. Con un País rico pero con un gran porcentaje de su población pobre o debajo de la línea de pobreza. Y una excesiva promoción como “provincia estable y de buenos ingresos salariales”. Motivó la inmigración de una gran cantidad de gente que vio en Santa Cruz nuevas alternativas de progreso personal. Esto último sumado a las nuevas generaciones que también ingresaron al mercado laboral

Gravedad

La gravedad y temor que adquiere la continuidad del conflicto suscitado actualmente, está determinado porque la situación de fondo cambió profundamente  pero sus actores son los mismos, queriendo imponer las mismas estrategias.
Es decir, por un lado paros, movilizaciones, escraches, tomas, etc. y por el otro aprietes, sembrar el miedo, oídos sordos, etc. al parecer sin importarles quienes son los verdaderos perjudicados de esta situación, que ya se prolongó mas de la cuenta y no puede enmarcárselo solamente en un reclamo gremial.
El problema deja de ser netamente gremial para plantearse como una verdadera discusión política entre todos los sectores de la comunidad santacruceña para que continúe creciendo el sector privado (petróleo, gas, minería, agropecuario, pesca, turismo, obras publicas, obras de infraestructura, etc.) pasando a una etapa de industrialización de los recursos mencionados para generarles valor agregado y puestos genuinos de trabajo, sin dejar de contener al sector publico, que es el que está verdaderamente en emergencia en Santa Cruz, para no permitir que los Empleados Públicos se conviertan en los piqueteros de este nuevo modelo de crecimiento económico.

Pasiones y caprichos

Para esto es mucha la comprensión y grandeza que deben tener la clase dirigente, porque dirigente es “dirigir gente” y no dejarse llevar por pasiones y caprichos, dado que siempre entre las disputas de éstos está la gente, y la gente que trabaja y se sacrifica para educar a un hijo, ya se está cansando de los infantilismos.
También esta reconversión debe ir acompañada de una "seria" política institucional de mejorar la eficiencia de la administración pública con el personal de carrera, implementando los concursos de idoneidad y el espíritu de la Ley 591, dotando al empleado de los elementos adecuados para cumplir sus funciones (policía, sanidad, docentes, etc), evitando los ingreso por favores políticos o amiguismos.(El Diario Nuevo Día )