CUANDO SE MATA AL CARTERO

Hoy las Jefatura de la Policía provincial anunció que había separado de su cargo, aunque de manera “provisoria” al segundo jefe de la Unidad Regional Zona Norte, el Comisario Inspector Víctor Ramos, por la entrega de la llave al grupo liderado por Héctor “chaco” Segovia, que esta semana tomó así posesión del Sindicato de Petróleo y Gas.

lunes, 1 de abril de 2013 · 00:00

Sin embargo, fuentes consignadas por Nuevo Día, dan cuentas del trasfondo que encierra el caso que termina por cargar tintas a un efectivo de la fuerza que claramente respondió a una orden de “arriba”.
Cortar por lo más fino suele ser premisa en una provincia como la nuestra, y Ramos no fue la excepción. Realmente resulta poco creíble que un efectivo de tamaña jerarquía pueda tener el poder de decisión política como para haber cedido el manojo de llaves del gremio por pura autonomía y menos en una fuerza de corte netamente verticalista.
Hoy la cúpula policial encabezada por Jorge Hassan y en connivencia con Carlos Ayuso, jefe de la Unidad Regional Norte dan a entender que con la separación de Ramos, se abre un proceso de investigación para determinar porqué el comisario de lejano intachable le dio al grupo petrolero la posibilidad de ingresar a la sede gremial, pero nada dicen de la orden que el día de la toma, recibió Ramos.
El hecho resultaba confuso. Cuando Segovia recibe las llaves entiende que la orden había provenido como resultado de gestiones realizadas por el propio Gobernador Daniel Peralta, pero luego, lo que parecía un verdadero triunfo obrero, se convirtió en nada más y nada menos que un delito.
Lo cierto es que las llaves, no habían sido entregadas pro al federación, sino que el manojo que en manos recibido el abogado de Segovia era el que estaba en poder de la comisión policial que desde hacia varias semanas se desempeñaba como seguridad de la sede de Petróleo y Gas.
La tensión generada por el temor a un inminente paro productivo u alguna otra medida de  fuerza que genere perdidas económicas en momentos en que la provincia atraviesa una crisis financiera feroz debía ser evitado a como de lugar, así como también cualquier tipo de protesta petrolera que, en el marco de la sanción de la Ley de expropiación de YPF pudiera ser tomada como una mala señal en Buenos Aires.
Así las cosas, las fuentes que dialogaron con esta web indicaron que, el día de la toma, Ramos habría recibido la orden por parte de su jefe directo en la Regional y es por eso que, a vista de todo el mundo, incluso medios de comunicación, cerca de las 17.45 se dirigió hasta el gremio para hacer la entrega formal del manojo.
De ser así, hoy Hassan  y Ayuso no hacen más que lavarse las manos, dejando a la intemperie a uno de los suyos por abdicar frente a lo que bien pudo haber sido un malentendido en las directivas que salieron de la esfera política.
Cuando se mata al cartero es lamentable, pero cuando los verdaderos responsables no asimilan haber cometido error, es realmente condenable.(El Diario Nuevo Día)