Un difícil camino a octubre

A cinco meses de las elecciones, el gobernador Peralta pasa su peor momento en Santa Cruz. Jaqueado por los conflictos y las internas, intenta salir airoso para buscar la reelección, pero el camino se hace cuesta arriba. La oposición mide cada paso y se regocija.
"enojado450"

lunes, 1 de abril de 2013 · 00:00
Dicen que lo primero que hay que hacer para resolver un problema es reconocer que se lo tiene.
Sin embargo, eso no parece ocurrir con el gobernador Peralta, que trata de minimizar el difícil momento por el que atraviesa su gestión justo a cinco meses de las elecciones.
Parece que fue ayer cuando comenzó la discusión salarial en paritarias, pero ya pasaron casi cuatro meses.  Sólo uno más de los que faltan para ir a las urnas en Santa Cruz.
Si bien hubo discusiones y planteos de diferentes gremios, con una postura hasta hace poco muy firme de los estatales, la realidad es que el conflicto docente lo magnificó todo y peralta no logró resolverlo ni aún con la experiencia  que le ofreció el pasado como interventor y secretario de Trabajo.
El mandatario eligió ir por más y venir con menos, pero la jugada parece no haberle dado resultado y su espíritu combativo y desafiante tampoco lo llevó a buen puerto.
En el medio, un fuerte paro petrolero que no sólo le trajo pérdidas económicas a la provincia, sino también la obligación de una movida política para remover a quien hasta entonces fuera su aliado en el sector.
Por los conflictos con los docentes y los petroleros, el gobernador debió desprenderse de Carlos García y el “Chaco” Segovia, construcción y petroleros respectivamente y hay quienes dicen que esa herida quedó abierta.
La educación, la salud y la producción petrolera se vieron afectadas por conflictos que el Gobierno no supo resolver a tiempo y las consecuencias ya recaen sobre Peralta.
Las pesqueras tampoco olvidan y por estos días hacen notar su descontento con el mandatario.
¿Está complicado? Complicadísimo, parece. Sólo basta con recordar que, en la previa de unas elecciones donde cada voto vale oro, Peralta fue declarado persona no grata en la Cuenca Carbonífera, donde prometió volver, pero nunca lo hizo.
Pero los conflictos en los sectores trabajadores hacen que tampoco sea querido en Caleta Olivia, Puerto Deseado,  Las Heras y Pico Truncado. Estas últimas totalmente indignadas por la totalmente inoportuna e intimidante presencia de Gendarmería Nacional. Otro gran error.
¿Y en  lo económico? Pérdidas por el paro petrolero que lo obligarán a recurrir a la Nación y justo cuando se acerca el pago de aguinaldos.

Las  internas
En medio un barco que hace agua, como capitán del mismo, Peralta optó por hablar de una campaña de desestabilización, culpando a los gremios y a la oposición por lo que le toca vivir  y allí otro gran error.
Kirchner ya no está y desde aquel día se habla de la división en el futuro político que no se discutía mientras él vivía.
Después de casi 25 años, el oficialismo no estará encabezado por su gran líder y por debajo aparecen quienes luchan por ese poder.
Al menos públicamente, Peralta nunca aceptó que varios de los problemas que afrontó, y otros que seguramente se presentarán, se gestan de la puerta para adentro, en lo que no tiene otro nombre que “internas políticas”.
Y dentro de esas internas, el primer lugar se lo lleva Rudy Ulloa, quien encabeza al FVS y quien cuenta por detrás con “La Cámpora”, desde donde apareció públicamente la intención de proyectar la candidatura de Alicia Kirchner, con pasacalles y panfletos hasta en el mismísimo interior de Casa de Gobierno, mientras Peralta ofrecía un discurso.
Los rumores sobre las movidas políticas de Lázaro Báez por ahora sólo contribuyen a “darle la derecha” a quienes afirman que el gobernador se está quedando solo, justo cuando más ayuda necesita.
Para colmo de males, no encuentra compañero de fórmula que le ayude a remontarla situación en zona norte, donde las encuestas le dan menos  10.
Con el paso de los días, y después de ver múltiples apariciones en entrega de becas deportivas, crece la especulación sobre la ministra Urricelqui, quien parece ser lo mejor que tiene. Y eso también habla por sí solo.

La nueva industria
Como si los problemas ya no fueran bastantes, Peralta y sus funcionarios de turno se encargaron de generar otro con la denominada “industria del subsidio”.
La misma incluye la entrega de ayudas económicas mensuales por más de 1.800 pesos a más de dos mil desocupados sólo en la zona norte de la provincia, habiendo mal gastado ya más de cuatro millones de pesos.
Pero lo peor es que no sólo deberán sostener esos subsidios hasta octubre, sino también cumplir con la misma ayuda para todo aquel grupo de desocupados que tenga la decisión de pedirlo por las buenas o cortando rutas.
Todo sirve para fomentar el clientelismo con el que se sostiene el sistema. El colapsado empleo público, los cargos políticos, los subsidios y las famosas becas (que se terminan pagando dos años después) .  El efecto dominó está en marcha.

Se regocijan
Mientras desde el oficialismo se desvelan para idear un plan “B” y otro “C” para recuperar el terreno perdido en una carrera en la que miran la llegada desde lejos, la oposición se regocija.
Costa, su principal oponente, juega callado. Mira, observa y mide, incluso con encuestas que generan entusiasmo en su entorno, desde donde se animaron a decir con efusividad que “Peralta cayó un 10 por ciento desde que comenzó el conflicto docente”.
A pesar de todo, Peralta va. Con el orgullo y la combatividad que afloran en los momentos, donde parece que todo se le va de las manos, pero igual va. Aun sabiendo que lo que le espera no es otra cosa que un difícil camino a octubre