Fiestas clandestinas: clausuran local de Munster al 300

En virtud a los controles que lleva adelante el cuerpo de inspectores de la Dirección Municipal de Comercio en boliches y salones nocturnos de la ciudad, este fin de semana se procedió a la clausura de un local ubicado en calle Munster al 300, lugar en donde se llevaba adelante “una fiesta clandestina con más de trescientas cincuenta personas, gran cantidad de bebidas alcohólicas y permanencia de menores”.

lunes, 1 de abril de 2013 · 00:00

 

Personal del área labró actas de infracción correspondientes en horas de la madrugada del sábado pasado y en consecuencia se aguarda el accionar del Juzgado Municipal de Faltas en las próximas horas.
Sobre el operativo, el titular de Inspecciones de Comercio Armando Ojeda explicó hoy que “como cada fin de semana realizamos estos días los controles en los boliches bailables y también en los eventos que cuentan con previa autorización habiendo detectado el pasado viernes por la noche un local de Munster al 300 que no estaba habilitado en donde se llevaba adelante una fiesta clandestina con más de trescientas cincuenta personas, con permanencia de menores y gran cantidad de bebida alcohólica”.
En la oportunidad, según precisó el jefe de Inspecciones municipal “se procedió a la clausura del local con el debido decomiso de la mercadería, bebidas alcohólicas, cerveza, fernet, gancia, vinos y bebidas blancas, aguardando por estas horas que se expida el Juzgado Municipal de Faltas para realizar la correspondiente destrucción de la misma”.
Respecto a la permanencia de menores Ojeda indicó que “se realizaron las actuaciones pertinentes con el objeto de elevar los antecedentes al Juzgado” al tiempo que resaltó “seguimos apuntando al cuidado de los menores y por eso controlamos lugares en donde sabemos que se reúnen, en qué tipo de situaciones están cuando realizan o forman parte de las conocidas fiestas clandestinas en lugares inhabilitados como ser quinchos de particulares”.
El local en cuestión “hace pocos días tenía efectuado el trámite de habilitación y en consecuencia fue alquilado, según palabras del propietario en ‘buena fe’ a las personas que después realizaron esta ‘fiesta clandestina’”. Este tipo de situaciones que se generan a partir de los “quinchos que la gente construye para luego alquilarlos para eventos nos tienen muy atentos dado que son habilitados como medio de ingresos, pero carecen del propio control del propietario al momento de realizarse la actividad; es decir se alquila con un propósito y después se hace con otro distinto: la fiesta clandestina”, dijo.