Fuck You

Escribo, como cronista de Nuevo Día,  mi reacción Luego de que hayan hackeado nuestro sitio.Debieron pasar un par de horas para que realmente me afecte, o simplemente, me de bronca. 
lunes, 1 de abril de 2013 · 00:00
Realmente reaccioné tarde. Me molestó (obviamente) pero incluso hasta me dio risa la imagen que quien hackaedo nuestro sitio, había elegido para “adornar” el ataque  a la web. 
Debieron pasar un par de horas para que realmente me afecte. Y así fue, me afectó. Soy uno de los periodistas de El Diario Nuevo Día. No me presento por obvias razones,  que  quizás no está de más aclarar: muchos de los cronistas de esta Cooperativa  mantenemos el anonimato para no sufrir represalias en nuestros respectivos trabajos. Ya está aclarado. Como les decía, me afectó tarde el hackeo del sitio. Pero no me dio tristeza, desazón, incertidumbre o miedo. Me dio mucha bronca. Bronca que tengo particularmente – y se que mis compañeros la comparten - desde hace bastante tiempo, cuando nos enteramos de diversas medidas que el gobierno provincial, empresarios de medios y hasta colegas  evalúan, dicen o hacen circular, sólo con el objetivo de deslegitimarnos, ó, simplemente, ensuciar.
Por eso puteo. Repito, de bronca. No soy víctima, no somos víctimas, lejos estamos de serlo, creo. Sólo puteo.  Por eso el título de la nota, cuya idea original la tomé prestada del programa televisivo de  Jorge Lanata. En este caso, creo que era políticamente menos incorrecto  que la puteada sea en inglés. Es verdad que no  nos caracterizamos (por suerte) por cuidar las formas, pero  tampoco quería un cloaca en esta nota. 
Puteo porque solo quiero y queremos  hacer periodismo.  No quiero, ni  queremos levantar ninguna bandera, no queremos ni siquiera llenarnos de plata. No somos los paladines de la justicia. Solo queremos hacer lo que  creemos no nos sale tan mal y es lo único que sabemos hacer: periodismo. Puteo porque Nuevo Día no da ganancias, y mi puteada no es en realidad porque quiero que las de – más allá de que no estaría mal ni sería pecado- sino porque entendería- pero no aceptaría-  que  hasta fuera un argumento válido el interés económico para el ataque que sufrió  la web por segunda vez en menos de dos meses. No queremos voltear a ningún funcionario, no quiero. Sólo escribimos. Sólo escribo. 
Tengo bronca, y estimo que quizás ustedes no la comprendan, y tampoco tienen porque comprenderla. Tal es así, que no se si está bien que escriba esta nota mal escrita.
 “No es lo mismo decir que una persona es tonta, a decir que es un pelotudo”. dijo el genial de Fontanarrosa. En base a esta genialidad del negro-insisto- creo que  una puteada no puede ser suplantada. Es necesaria una mala palabra, aunque sea en inglés. Por eso digo que él, ella o ellos, los que hackearon la página, no son tontos, son pelotudos.  
No me descargué, sólo transparenté algo, y creo –sin hablar en nombre de ellos gratuitamente- que mis compañeros también. Los dejo.  Gracias por leer. Un abrazo. (Orgullosamente: El Diario Nuevo Día).