Río Gallegos: La capital de la desidia

En esta, nuestra ciudad, hace más de una mes que no se realizan los servicios esenciales. La recolección de residuos brilla por su ausencia, las montañas de basura en cualquier barrio alejado del centro pasaron  a formar parte del paisaje. Los roedores se multiplican día a día  y también forman parte de ese postal más que sombría. Las aguas servidas inundan varias calles capitalinas y el hedor apenas la temperatura sobrepasa los 10 grados se hace insoportable. 

lunes, 1 de abril de 2013 · 00:00

Río Gallegos sufre desde hace un mes por la desidia de los gobernantes que supimos conseguir, el eje nación provincia municipio lejos está de cumplirse , en el medio los vecinos riogalleguenses son el pato de la boda de una pelea que hasta ahora no tiene visos de solución un sistema donde se asocian desidia, negligencia,  lucro empresarial, inoperancia, indiferencia, que, combinados, conforman la figura  que desde hace más de una mes  vivencian los vecinos de la ciudad .

El estado – municipio- es una de los principales responsables, no hay dudas,  el insuficiente mantenimiento y limpieza, el aumento de los residuos y un método- plan de contingencia-  de recolección ineficaz, la falta de obras y la ausencia de un programa de información, acción y participación social, están entre las principales razones que explican bien a las claras lo que padecemos los habitantes de la capital pingüina.

Río Gallegos con su crecimiento exponencial, tiene todas las falencias estructurales de las grandes urbes que ponen a sus redes de servicios, transporte, energía y desagües pluviales al borde del colapso.

Que agradezcan las autoridades municipales que no haya llovido, porque de ser así la ciudad se convertiría rápidamente en una pequeña Venecia.

Asimismo, la basura dejada en la calle, cuando se moja, se convierte en criadero de moscas, cucarachas, roedores, que pueden ocasionar enfermedades gastrointestinales, diarreicas; así como infecciones a la piel.

Las aguas servidas inundan varias calles capitalinas y el hedor apenas la temperatura sobrepasa los 10 grados se hace insoportable. No solo el largo conflicto que hoy mantiene paralizado los servicios básicos en la ciudad son la causa, las causas van más allá.

La emergencia por la basura genera gran alarma, incluso por el temor a que cause  problemas sanitarios. En tanto los desperdicios, se acumulan por semanas y la ciudad – capital de la  provincia- está virtualmente abandonada a su suerte. (El Diario Nuevo Día)