Memoria y lucha, las banderas del movimiento obrero municipal

Al cumplirse otro aniversario de la brutal golpiza que recibieron los trabajadores municipales de Rio Gallegos, el 9 de mayo del 2007, Pedro Mansilla, secretario general del SOEM, recordó que a lo largo de la historia, el trabajador municipal ha defendido  y reafirmado los derechos del trabajador.  
lunes, 1 de abril de 2013 · 00:00
A lo largo de la historia el trabajador municipal ha llevado adelante grandes luchas y reivindicaciones. Es por eso, que cada 9 de mayo, se recuerda la brutal golpiza que recibieron los compañeros municipales. Estas y otras fechas permiten reafirmar día a día los derechos consagrados de cada uno de los trabajadores  y asumirnos como garantes de una alternativa, que permita garantizar la voz y, y esto implica reconocernos como parte activa de una comunidad llevando siempre, la bandera de la memoria, dejando en claro las necesidades prioritarias y urgentes del conjunto y de nuestras familias. Por eso el continuar por el único camino, el que  permite configurar una nueva escena hacia el interior del movimiento obrero municipal, pero marcando las diferencias, porque se hace necesario construir un futuro con nuestra historia. 
Hoy, con motivo de conmemorarse el 9 de mayo, día de la brutal represión que sufrieran los trabajadores municipales, la Comisión Directiva del SOEM, indico: “en muchas oportunidades el movimiento obrero municipal ha tenido que salir a manifestarse en contra de aquellos que pretendían quitar nuestros derechos adquiridos,  esta fecha nos llena de dolor, por eso hoy día,  la memoria nos une aun mas; sabemos que a lo largo de la historia,  hombres y mujeres municipales pusieron el pecho en la lucha, hoy también es momento para reflexionar en aquel 29 de diciembre de 2011, que aun está tan latente, otra fecha, donde nuevamente la violencia se puso en el camino del conjunto de los trabajadores, por eso, estamos convencidos que vamos a trabajar en todos los ámbitos, para continuar con la lucha, haciendo respetar esta historia, una historia que ha permitido transformar la realidad para que a través de nuestras convicciones, dignifiquemos al conjunto y a nuestra familia,  estos hechos de violencia nos marcan, seguro que sí, pero también  nos enseñan a crecer”