TIERRA DE NADIE

Coimas, avivados, gente que no necesita y gente que  necesita. Viven en las carpas y casillas levantadas con materiales que ingresaron ilegalmente. Como viven y quienes son los “usurpadores” del Barrio 'Los Lolos'. Toman asistencia diaria, para decidir  quien se quedan  y quien no. Ningún funcionario se acercó al lugar.  
lunes, 1 de abril de 2013 · 00:00
Las descripciones muchas veces no alcanzan para poder detallar un lugar. Es el caso de los terrenos usurpados en el Barrio “Los Lolos”, donde conjugan muchas situaciones propias de Río Gallegos sumado a las  realidades de cada una de las familias que componen este lugar ocupado  hace 16 días.
Un crisol de necesidades,  nacionalidades,  pero también de  oportunistas reside en este sector. La justicia determinó un censo para conocer la situación de cada grupo familiar, además del control policial para evitar más usurpaciones e impedir el ingreso de materiales. (Los asistentes sociales e integrantes del juzgado llegaron, pero ninguno preguntó si necesitaban algo). Sin embargo, hasta anoche, la postal exhibió varias casas de material ligero,  carpas, toldos y casillas que se fueron “edificando”. El sarcasmo es inevitable: una pancarta gigante que dice que "Santa Cruz Crece", sirve de refugio a una de las construcciones. 
“El Barrio está armado”, dijo uno de los ocupantes del terreno. Y es verdad. Poco a poco hubo ingreso de materiales, los cuales fueron introducidos durante la noche- en donde la oscuridad es envolvente- aunque en algunos casos- se estima mínimos- gracias a la “coima” que se pagó  a algunos efectivos que custodian la entrada salida del predio en varias manzanas a la redonda. 
Casi diariamente hay asambleas en la que se toma asistencia, lo que permite conocer si hay nuevos integrantes o si los que están, siguen allí con el objetivo de ser más “justos” en la distribución de la tierra. Hay cuatro delegados que ofician de representantes y organizan el día a día.
La batalla contra el frío se pelea con maderas, poco carbón o lo que haya a mano para prender una fogata que siempre dura pocos minutos. Los niños, mientras tanto, corren por el extenso suelo y a veces pernoctan con el viento y bajas temperaturas amenazantes,  porque sus padres no quieren dejar echada  a la suerte el lugar que tomaron y que delimitaron. Es que el fantasma del desalojo camina y aunque nadie lo ve, lo sienten. 
La necesidad es fuerte. Es indudable. “Necesitamos que nos ayuden y traigan leche y harina para los chicos”, dijo un referente.  Sin embargo, algunos autos estacionados chocan de frente y contradicen el paisaje. Ambos  panoramas subsisten: personas que pagan alquileres y no les alcanza, a la que le alcanza  y “avivados”. 
El domingo próximo realizarán una asamblea para “depurar” el lugar, y decidir quién necesita un terreno y quién no. Algo difícil de concretar cuando nadie  tiene “autoridad” para expulsar a  nadie. 
Todo pasa en “Los Lolos”. Pero hasta ahora, ningún funcionario, concejal o Diputado por el Pueblo se enteró. (El Diario Nuevo Día).