"Hacer buen periodismo, siempre fue y va a ser difícil"

Justamente hoy, Nuevo Día eligió al periodista Leandro Doolan  para hablar de la profesión.  Su opinión sobre el  periodismo en Santa Cruz,  el kirchnerismo y los medios, qué nos falta,  qué le hace mal al periodismo, las redes sociales, todo  en una época “difícil como apasionante” para la el periodismo,  que a veces tiene un rol “justiciero”.

viernes, 7 de junio de 2013 · 00:00

 

"Creo que para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser un buen hombre, o una buena mujer: buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias".

Ryszard Kapu?ci?ski, periodista.

 

 

Hoy quizás es el día con la excusa perfecta para  ser egoístas, y hablar de nuestra profesión, algo que contradictoriamente  pocas veces podemos hacer y más aún en un medio de comunicación.

Nuevo Día eligió a Leandro Doolan,  para hablar de la profesión. Leandro trabajo en del programa radial “La Parada” desde 2004/ 2007 en Tiempo FM, “Contracara”, en FM News durante marzo y abril del 2.008 y  “Así Estamos” desde el 2.009/2.011 en FM Presencia, y durante cuatro meses en el 2.012 en FM Río Gallegos.

A pesar de que hace más de más de un año no trabaja en ningún medio, no pareció interesante conocer su opinión sobre los periodismo en Santa Cruz, lo bueno,  lo malo, lo que falta,  los oficialistas, el uso de las redes sociales, e incluso qué es el  periodismo en una  época en la cual la definición de periodismo ha sido trastocado.

Creemos que no nos equivocamos: una entrevista rica desde el inicio hasta el final (y no por las preguntas). Pasen y lean.

 

 

-Sin duda hubo un quiebre en el periodismo desde que el kirchnerismo está en el poder. Pero ¿crees que influyó en Santa Cruz?

Si vemos a grandes rasgos qué elementos marcaron este quiebre del periodismo a nivel nacional, creo que hay tres muy marcados. Uno, el propio gobierno buscando esa fractura con la misma lógica de polarización que juega en el campo político y social. Con todo el poder del Estado -medios oficiales, propaganda, pauta oficial- fue tensando de manera decisiva el mapa de medios actual. Otro elemento es la polarización que también produce el grupo Clarín. Su poder de influencia, más en los últimos meses con la figura de Lanata, da más forma todavía a esta polarización. Un tercer elemento, quizá el más genuino pero hoy desdibujado, sea el quiebre a partir de una mirada favorable o crítica hacia el kirchnerismo por parte de muchos periodistas. Ahora, con respecto a Santa Cruz, no creo que haya existido un quiebre “cultural” en el periodismo. El periodismo oficialista en Santa Cruz lo ha sido más por dinero que por convicción, en la mayoría de los casos. Y su nivel de discusión de ideas ha sido en general muy pobre. Pensemos dos segundos en El Periódico Austral o en el nivel periodístico que proponían Carmona y Millán desde la pantalla de Canal 2. El periodismo oficialista, como lo conocimos acá, es un periodismo ya rancio y tan gris como la pared de una vieja oficina pública.

-A pesar de no estar “dentro” de los medios. ¿Cómo ves al periodismo en Santa Cruz? Y pongo un ejemplo: Los medios nacionales debieron indagar y exponer a Lázaro Báez. Con contadas excepciones, la mayoría de los periodistas nunca quiso, o quizás porque no pudo- escribir o decir algo al micrófono, teniendo en cuenta que al empresario lo tenemos casi como un vecino más en Río Gallegos, una ciudad donde se dice popularmente ”todos nos conocemos”.

Al periodismo en Santa Cruz lo veo, en general, entre bastante y muy mediocre, con varias buenas excepciones, y tiene que ver con varios factores. Por un lado se trabaja demasiado contrarreloj y eso quita calidad. Tampoco creo que, en general, desde quienes dirigen los medios se piense en nivelar para arriba; por ejemplo: ¿qué propietario de medios piensa en la capacitación y el incentivo cultural de sus periodistas? También hay un problema mucho más profundo que trasciende a los periodistas. ¿Qué calidad de educación recibimos en la provincia en las últimas dos décadas? Digo dos por pensar en las nuevas generaciones de periodistas. Hay que remar mucho contra la corriente si se quiere superar un nivel de mediocridad tan generalizado. Tampoco escapamos a la tendencia al facilismo, muy propia como argentinos, que impide pensar por fuera de los parámetros con los que pensamos a diario. Nos cuesta mucho imaginar algo distinto.

- ¿Falta autocrítica en el periodismo, en nosotros los periodistas?

Hace más de un año que no participo en una charla entre periodistas. Pero si nos faltara autocrítica no creo que sea una cuestión de los periodistas en particular, va más allá de la profesión. Pero pienso ¿hay ámbitos más formales en los que se genere una discusión en torno a cómo se realiza el trabajo periodístico? Creo que prácticamente no lo hay ¿o sí? ¿Existe un momento de replanteo en los medios, o la rutina nos termina pasando siempre por arriba?

-¿Qué nos falta? Y me refiero no solo a quizás más capacitación.

Falta la posibilidad de generar recursos económicos tales que permitan trabajar mejor en cosas concretas. Que en vez de trabajar tres, trabajen cinco con tareas bien repartidas y entonces trabajen mejor y produzcan mejores contenidos. Entonces si generás recursos la supervivencia no es tu preocupación principal, trabajás con más tiempo, no corrés de un trabajo a otro, y lo hacés más focalizado y con menos influencias políticas en los contenidos. También falta capacitación, sin dudas. Pero ahí también existe una inquietud que debe ser propia. Es uno el que tiene que decidir, en buen día, abrir un libro. Es uno el que tiene que ser capaz de disfrutar de la lectura de un diario o descubrir una publicación diferente.

-¿Qué práctica te genera más rechazo del periodismo santacruceño o nacional?

Las prácticas que más rechazo me generan son las propias de las miserias humanas más típicas y algunas están tan arraigadas que son rasgos culturales. El doble discurso, el soborno así sea encubierto, el hecho de creer que se puede tomar al oyente, lector o televidente como un idiota al que es posible engañar. No me gusta la actitud de aquellos que, por años al aire o en un medio, creen que tienen la vaca atada. Eso tira para abajo la calidad.

- ¿Qué le hace mal al periodismo? Por ejemplo, es común que los directores de los medios del interior del país, incluyo Río Gallegos, no sea periodistas y hagan y deshagan a gusto personal una radio o diario. Allí no hay criterio.

Al periodismo le hace mal que sea tan difícil generar recursos genuinos sin que te los pague directa o más o menos indirectamente el gobierno de turno. Que el dueño de un medio piense antes en su conveniencia económica o política. Que la calidad de la educación pública se haya venido a pique catastróficamente. Que el clima cultural de una sociedad se vincule más con el entretenimiento más banal y el consumo material. Le hace mal que en una provincia se respiren tantos climas laborales tan viciados, cansados y burocratizados.

- En la profesión cuando uno realiza entrevistas, se da cuenta que los políticos en general, le dan más importancia de la que realmente tiene a la nota. Es decir, si sale en tapa en el caso de los diarios, o si le otorgas más o menos minutos en la radio. (Creen que funciona la Teoría de la Aguja Hipodérmica)

Es cierto que muchos tienden a sobredimensionar lo que dicen o dejan de decir en los medios acerca de ellos. Quizá tenga que ver, en una ciudad como la nuestra, con el hecho de que hay medios que parecen hechos para que los consuma solamente el arco político y gremial. Una colega lo comentó hace varios años en una charla: “los diarios parecen hechos para que lo lean los políticos y no para que los lea la gente”. Más o menos ese fue el comentario y creo que tiene bastante razón. Y ese es uno de los motivos, quizá, por los que muchos políticos se preocupan tanto por una publicación a veces tan pasajera y menor.

-¿Usás las redes sociales para hacer periodismo o crees que solo emitís una opinión?

Las redes sociales, Facebook en mi caso, es hoy en día el único medio donde  emito una opinión o escribo un comentario con cierto estilo y rigor periodístico, pero no es un medio de cabecera para hacer periodismo. Las redes son una manera excepcional de llegar rápido y masivamente. Es un buen soporte de apoyo a los medios periodísticos ya existentes. Eso es algo que ustedes hacen muy bien, por ejemplo. El hecho de apoyarse en las redes para ganar difusión. Pero otro rasgo característico y no menor de las redes es lo efímero, caótico y azaroso que termina siendo cualquier cosa que uno pueda escribir, tan vinculadas al entretenimiento y a pasar el tiempo, donde se hacen miles de comentarios por minuto.

-Las redes sociales invadieron la información. Los medios prefieren postear la noticia primero en los muros de las Facebook o Twitter. El Editor de Clarín Darío Gallo, se pregunto “cómo era el periodismo antes de Twitter”. El evidente sarcasmo apunta quizás un cambio en la profesión.

Es un desafío muy interesante para los periodistas y para quien maneja un medio tradicional, como un diario o una radio. No comparto el fanatismo bobo del tipo que está todo el tiempo mirando la pantalla de su celular conectado a Internet, o de aquel que tiene casi la compulsión de primerear en la red con un dato. Pero sí es muy interesante que, como de hecho pasó acá, mucha gente se entere de algunas informaciones muy sensibles a pesar de que algunos diarios preferirían no publicarla o algunas radios no comentarla. Está bueno, para todos, que sea más difícil tratar de tapar el sol con una mano.

- El periodismo busca ser justiciero. Creo que existe esa idea en algunos colegas con el objetivo de “equilibrar la balanza”. Es decir, apuntar a los poderosos. ¿Está bien, crees que forma parte de la concepción de la profesión?

El periodismo debe hablar de todo lo que considere una injusticia desde el punto de vista social y del bien común, y por supuesto debe hablar de los poderosos de una sociedad. Tiene que hablar de lo no resuelto, de lo problemático, de lo discutible. Todo eso lo lleva a la idea del justiciero, de algún modo, y no está mal. Otra cosa y otra instancia es lo que hace o deja de hacer la institución judicial de un país o de una provincia, luego, con lo que el periodismo pueda investigar. Digo esto por la discusión actual en torno a Lanata y el caso Báez.

- Finalmente, hoy 7 de junio, ¿tiene algo que festejar el periodismo o cada vez hay menos que celebrar?

Hacer buen periodismo, editar una buena publicación, hacer un buen programa de radio, siempre fue y va a ser difícil. Por convivir con el poder político y económico, por los condicionantes económicos que son tan influyentes, siempre va a ser difícil hacer buen periodismo. ¿Se puede estar peor? ¡Claro! En este país censuraron terriblemente y fueron asesinados periodistas. ¿En qué momento estamos? En uno tan difícil como apasionante. El clima de polarización actual, la temperatura altísima -y cada vez más alta- que marca el termómetro de la discusión política, hacen de este un momento interesantísimo pero también difícil a la hora de pensar con calma y claridad. El kirchnerismo, nos guste más o nos guste menos, juega fuerte, juega sucio y aceita sus mecanismos hace ya una década con todos los recursos que tiene a su alcance. Los grandes medios de este país no juegan menos fuerte ni menos sucio, comenzando por el grupo Clarín o medios históricos y emblemáticos como La Nación. El ejercicio periodístico en sí está puesto en discusión y no está mal. A su vez, a esta década nacional debemos sumarle la crisis santacruceña de un partido de gobierno cansado tras veinte años en el poder, ya sin su líder, y con varias crisis estructurales. Un momento que parece bisagra, con un sistema que así como lo conocemos ya no da respuestas a la altura de nuestras necesidades. Es un gran momento para contar, analizar y opinar sobre lo que nos pasa. Pero claro, cuando las cosas tambalean debajo de los pies de los ciudadanos y de los periodistas, la cosa se pone difícil y la sensación de incertidumbre también influye en el trabajo periodístico.

(El Diario Nuevo Día- En la Foto Leandro Doolan).