Germán Abdala “El final del camino es nuestro”

Las palabras de Germán viven en Santa Cruz, en Río Gallegos un barrio lleva en su honor el nombre “Germán Abdala” en reconocimiento a su figura y a su legado como militante y referente de ATE. Allí, ATE Verde y CTA Santa Cruz realizó un emotivo acto en el aniversario de su partida física.

domingo, 14 de julio de 2013 · 00:00

Su corta y agitada vida lo llevó por caminos que no desviaron el espíritu sencillo y alegre; como trabajador encontró el gusto por la militancia durante los años de la dictadura  militar. Esos mismos caminos transitados lo llevaron lejos; pateando calles, abriendo vías por los derechos de los laburantes y hoy se lo recuerda con orgullo desde el sur del país. 

En Río Gallegos, en el Barrio Vial los compañeros de ATE Verde y de CTA Santa Cruz realizaron un emotivo acto en su  homenaje donde se repartieron panfletos contando quién era Germán y sus logros para con la clase trabajadora. 

Con apenas 38 años Germán dejó este mundo material para pasar al plano del pensamiento y erguirse como figura emblemática para nuestra Organización, como así también para otros movimientos populares. La coherencia entre la acción y la palabra en la lucha política y gremial, lo referenció como dirigente en 1984, Secretario General de ATE Capital y como Diputado Nacional en el año 1989.

Su trabajo está presente hasta el día de hoy, y es que en su gestión como Diputado Nacional se posicionó desde el “Grupo de los 8” como grupo antagónico al poder en ascenso del menemismo durante la década del ´90. Durante este período consiguió que se apruebe el Convenio Colectivo de Trabajo para los trabajadores estatales, conocido como “Ley Abdala”. Posicionado. 

El pensamiento de Germán era promover la organización del trabajador y del pueblo, porque entendía que la lucha contra el sistema neoliberal es una lucha de opuestos, donde las relaciones de fuerza se juegan en el plano concreto de las instituciones sindicales y políticas; la pelea por un Estado más  justo con los trabajadores lo impulsaron.

Es así que formó parte de la conformación del Congreso de Trabajadores Argentinos,  junto con Víctor De Gennaro, como un espacio necesario de organización de la clase obrera. 

Lamentablemente el cáncer avasalló su cuerpo y a pesar de la batalla que presentó, falleció a causa de esta terrible enfermedad. 

Aunque su coraje, su lucha, sus ideales  siguen vigentes en ATE y CTA  de manera inquebrantable; en cada uno de los compañeros que viven y respiran las mismas aspiraciones que un día movilizaron Germán a iniciar el camino. 

A veinte años de su desaparición física,  el Compañero Germán Abdala sigue vivo en la militancia popular de los miles de trabajadores del Estado que en la vida diaria luchan por derribar las desigualdades contra las que él también luchó. 

De este emotivo homenaje participó el compañero Ricardo Ramos, dirigente de nuestra organización e integrante del equipo de Gremiales de nuestro Consejo Directivo Nacional, que comanda el compañero Alejandro Garzón.

Palabra de compañero

El compañero referente de ANUSATE, Jorge Lemos exaltó la figura de German al sostener que “es un símbolo  de la resistencia a lo peor de la política que sufrió vuestro país; a esa década sinónimo de la entrega de un país y al pisoteo de la memoria. Germán Abdala tenía una formación política marcada por la sensibilidad social y era capaz de convencer, con los mejores argumentos, al más plantado”.

“En el '75 comenzó a trabajar en los Talleres de Minería del Estado como pintor, donde nació a la actividad sindical en la Asociación Trabajadores del Estado (ATE). En la militancia conoció a uno de sus compañeros de lucha, el “Tano” Víctor De Gennaro y sólo dos años después ya conducía la seccional Capital del gremio”, recordó.

El compañero Lemos continuo haciendo una semblanza sobre la vida de Abdala y destacó que “se opuso a la reforma del Estado, un eufemismo de moda en esos años para el ajuste, y rechazó la entrega del patrimonio nacional travestida de privatizaciones”.

Dijo Germán “Lo más dramático que tiene la privatización de las empresas públicas es lo que el país deja de hacer, porque vamos a empezar a tener servicios caros para pocos, se va desintegrar el país, y la prueba de ello está en el caso de los ferrocarriles, Aerolíneas Argentinas y ENTEL. Bajo un falso concepto que era traer el capital privado para que hiciera inversiones de riesgo, en realidad, lo que se está demostrando es que lo único que vienen son papeles de deuda externa desvalorizados”, la frase, de una actualidad en el debate que pasma, la pronunció en un discurso parlamentario allá por 1990.

Su oposición más cerrada se centró en las privatizaciones de Aerolíneas y de YPF. “Si no manejamos los combustibles, si no manejamos la integración regional a través de los transportes, si no garantizamos todas estas cosas, no con un criterio de rentabilidad, si no con un criterio de construcción social y desarrollo económico se desarticula y desgarra el país”, pronosticaba entonces.

La gota que colmó el vaso fueron los indultos a los genocidas de la dictadura. Allí formó el Grupo de los Ocho en 1990. Sólo un año después se abocó junto a De Gennaro a la construcción de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA). Pudo verla nacer, ya desde una silla de ruedas y cuando se acercaba el final.

Germán sostuvo: el Estado tiene que ser más fiscalizador, programar más, dirigir más e incidir más en áreas que son clave en la economía. Necesitamos un Estado que resuelva estos problemas, ellos los llamarán ‘benéfico’, nosotros lo llamaremos un Estado con rol social, un Estado popular, un Estado al servicio de las mayorías”, fue su respuesta.

Recordar a Germán Abdala en esta etapa tan particular de la vida política argentina puede ayudarnos a formular nuevas ideas. Hay una frase de Germán Abdala que siempre me impresionó mucho. El decía que había que vivir como se piensa y actuar como se habla. Pero no sólo lo decía, sino que, lo que es más importante en política, lo hacía. Era absolutamente coherente con lo que pensaba en los discursos y en la práctica. 

Germán Abdala, "el último estatista", cerró sus ojos el 13 de julio de 1993, descansa en el mar de Santa Teresita, con sus convicciones.

“Si, estoy convencido que un día el pueblo va a triunfar, estoy convencido de que nací para ser un militante de ese pueblo, y estoy convencido de que, en términos históricos, ese día llevaremos las banderas que hoy llevamos…porque el final del camino es nuestro”.

"Los poderosos no necesitan de la política porque ya tienen el poder, ya sea a través del dinero, de las armas o de las corporaciones. El pueblo sí necesita la política, porque es la única manera que tiene para construir poder y cambiar las cosas".