Trabajadores de Prensa de la Municipalidad piden la remoción del cargo del jefe de Departamento del área

Según afirmaron en un comunicado de prensa, solicitarán al intendente Cantín que remueva del cargo al jefe de Departamento, Aldo Chávez, en virtud de sus reiterados actos de persecución política y de prácticas deshonestas para con diversos empleados del sector e incluso para con un ex funcionario de la dependencia.

miércoles, 25 de septiembre de 2013 · 00:00

Reunidos en asamblea de base el día 24 de septiembre del corriente año, los trabajadores de la Dirección de Prensa, Difusión y Comunicación Institucional y de la División Imprenta de la Municipalidad han resuelto por mayoría:
  
Ante la reiterada cantidad de arbitrariedades, persecuciones y actos caracterizados por una profunda e incomprensible insensatez ocurridos contra trabajadores pertenecientes a la Dirección de Prensa, Difusión e Imprenta de la Municipalidad de Río Gallegos, el grupo de trabajadores de la dirección de prensa se ve en la necesidad de hacer público no sólo el más enérgico repudio a la figura del señor Aldo Chávez, sino que además solicita al Intendente de Río Gallegos, Raúl Cantín, tome inmediatamente las medidas que sean necesarias para removerlo del cargo de jefe de Departamento del área en virtud de sus reiterados actos de persecución política y de prácticas deshonestas para con diversos empleados del sector e incluso para con un ex funcionario de la dependencia.

En sintonía con lo que ha venido haciendo desde la asunción del actual director Néstor Nieva, el señor Chávez, fiel a su retrógrada forma de desenvolverse en el ámbito de la función pública, ha intentado esta vez “sacarse de encima” a un compañero, desafectándolo de la Dirección argumentando falazmente ante su superior que la decisión había sido el resultado consensuado entre él y el afectado debido a “diferencias insalvables”, y montando para lograr su objetivo una vil operación. Una mentira incalificable la de Chávez, teniendo en cuenta que jamás el compañero del sector “consensuó” nada de eso, ni con él, ni con el resto de sus superiores. De hecho, jamás el compañero manifestó deseos de alejarse del área.

Pero no es la primera vez que este señor atenta contra las relaciones laborales y humanas, puesto que desde que asumió, en diciembre del año 2011, ha logrado “sacarse de encima” a una decena de compañeros y compañeras a partir de diversas circunstancias y suponemos hoy también de “diferencias insalvables”.

Si Chávez supiera tener un manejo óptimo del personal su promedio no estaría arrojando que un empleado se va de esta Dirección cada dos meses, que es el triste promedio al que se ha llegado. Por lo tanto, o los empleados están todos equivocados o a Chávez le resulta divertida esta situación.

Pero además, nos preguntamos: ¿Qué dirección municipal puede salir a flote si se actúa permanentemente con hostilidad e injusticia contra el personal, en vez de buscar las vías que conduzcan a la integración y la cordura en pos del mejoramiento del trabajo?

El señor Chávez es aquel que hace poco tiempo comandó una maniobra de manipulación contra el delegado gremial, a quien se lo quiso correr de su función tejiendo para ello una operación en cuya parte final se vio afectado otro compañero, a quien, en la oscuridad de la noche y al grito de ¡gorila!, Chávez quiso sacarse de encima. Maltratar de semejante manera a un compañero que patea la calle cada día para ganarse el pan no parece ser la forma correcta en que un funcionario deba adjetivar sobre un trabajador.

Por lo tanto, creemos que no tiene altura moral ni humana Chávez para seguir ocupando un cargo sobre la base de mentiras y engaños reiterados. Aunque si algo de dignidad le queda, entonces le pedimos que RENUNCIE de una vez. Que eso es lo mejor que puede hacer por éste área, a la que tanto mal le ha hecho en tan poco tiempo.

Por todo ello, y en busca de una decisión ejemplar, madura, y fundamentalmente respetuosa por el TRABAJADOR MUNICIPAL, es que reiteramos nuestra solicitud al intendente de nuestra ciudad: concientes de que en su obrar y en su buena fe se aloja a partir de ahora el destino de nuestro reclamo, que ha llegado a límites insospechados debido al nefasto accionar de una persona que no parece tener ningún escrúpulo.