No hay plata (tampoco para el aguinaldo de diciembre)

Todas las paritarias  fueron trasladadas a agosto.  Aun  si existiera una suba del 5% para este semestre no a habrá fondos para la segunda cuota del SAC.  De nuevo la ayuda de Nación, para una provincia con riquezas petroleras, mineras, pesqueras y hasta turísticas.

martes, 15 de julio de 2014 · 00:00

 

El gobierno no tiene plata. O por lo menos, dice que no lo tiene para ofrecer una nueva suba de salario para el segundo semestre, algo que fue evidenciado en las paritarias  de la administración´ pública, la salud, y educación que ayer se realizaron.

Los primeros  indicios (el de todos los años) fue la falta de fondos para pagar la primera cuota del aguinaldo. Nación nuevamente  vino con la  ayuda y aportó- para luego ser reintegrado-  200 millones de pesos.

 A fines de este mes, el Ejecutivo deberá hacer frente al aumento  acordado durante el primer semestre para los estatales, lo que fue excusa  perfecta para decirle ATE, APAP, FATSA,  y UPCN , que  por ahora no hay dinero. Lo mismo sucedió con ADOSAC,  que en agosto el gobierno culminará de trasladar el ítem estado docente al salario básico,  negociado en marzo. 

Toda la discusión salarial se pateo para agosto. Se estima que en ese mes  habrá una mínima certeza de  cuanto percibirá Santa Cruz  gracias la nueva Ley Hidrocarburífera, o sino gracias a mejoras de la recaudación. 

Aun cuando exista un aumento para el segundo semestre para todos,   y este sea  de solo del 5%, el próximo problema aparecerá nuevamente en el horizonte  cual circulo vicioso: el aguinaldo de fin de año que no podrá hacer frente el gobierno provincial si no consigue fondos de Nación o una entidad financiera. 

El gobierno  señaló  que la masa salarial a ocupa un gran porcentaje  de la finanzas, y que el Estado funciona  solo con lo que recauda. Esto sucede  en una provincia con  recursos (léase riqueza)  petroleros, mineros, pesqueros y turísticos. 

No hay plata, aunque en  realidad nunca la hubo, o por lo menos eso dice el gobierno y se “siente” cada vez que llega julio o diciembre.  (El Diario Nuevo Día).