CONFLICTO MUNICIPAL

100 días: el Obispo pidió que exista “una firme voluntad y una sostenida decisión de solucionar este conflicto” municipal

El Obispo de Santa Cruz y Tierra del Fuego, Monseñor Miguel Ángel D`annibale y todos los párrocos de Río Gallegos pidieron una solución al conflicto municipal. El prelado señalo que “hubo esperanzas de solución” aunque “los días pasan, ya llegamos a 100 días de conflicto, y no se vislumbra ninguna salida”. Indico que en “este panorama desolador el pedido que realizo junto a todos los sacerdotes párrocos de la ciudad, es que se retomen las mesas de diálogo, que se muestre ante los vecinos que se buscan soluciones en conjunto”.
sábado, 4 de julio de 2015 · 17:47

El Obispo de Santa Cruz y Tierra del Fuego, Monseñor Miguel Ángel D`annibale  y párrocos de Río Gallegos pidieron mediante un comunicado que a 100 días del conflicto municipal exista  "una firme voluntad y una sostenida decisión de solucionar este conflicto”.

"Hoy  sábado 4 de julio se cumplen 100 días del paro del Sindicato de Obreros y Empleados Municipales (SOEM) por el aumento de un 15% en sus haberes. Reconocemos, como lo hace la Iglesia en su magisterio, el legítimo derecho a peticionar por un salario justo  que permita vivir con dignidad y sostener a la propia familia. Sin embargo un paro de estas características  influye directamente en el funcionamiento de la ciudad y en la vida de los vecinos que habitamos en ella”, precisó la misiva.

Además sostuvo que "si bien se hacen esfuerzos para cubrir las necesidades mínimas de recolección de basura o de limpieza de tuberías, da mucha tristeza ver una ciudad sucia, con canastos y volquetes repletos de bolsas de residuos, con desbordes cloacales y calles destruidas, con semáforos que no funcionan y roedores que impidieron en algunas escuelas el normal funcionamiento de las clases”.

Señaló también que  "en estos últimos días tuvimos que convivir con la quema de neumáticos  que está prohibida en la Provincia de Santa Cruz por Ley Nº 3316, generando un humo tóxico que afecta gravemente las vías respiratorias de las personas que están cerca de esos acontecimientos (especialmente niños y ancianos) como a los mismos manifestantes que las prenden. Y  como lamentablemente sucede en estos casos, son los más pobres y los que menos tienen los que sufren las consecuencias de esta situación”.

Incluso informó que "los dirigentes sindicales se acercaron al obispado para pedirme que  ayude para destrabar el conflicto y como facilitador del diálogo mantengo hasta hoy  conversaciones con los distintos interlocutores buscando que se encuentren para dialogar. Hubo esperanzas de solución cuando se mantuvieron reuniones en el Municipio y en la Justicia,  pero los días pasan, ya llegamos a 100 días de conflicto, y no se vislumbra ninguna salida. Esto preocupa mucho”.

"Frente a este panorama desolador el pedido que realizo junto a todos los sacerdotes párrocos de la ciudad, es que se retomen las mesas de diálogo, que se muestre ante los vecinos que se buscan soluciones en conjunto y acorde a las posibilidades que se tengan y se puedan dar, que haya verdadera voluntad de encontrar una solución y se acepte de ambas partes propuestas que pongan fin a este conflicto que vivimos”, precisó.

"Recuerdo una vez más - como lo dije en estos días- que en un diálogo ceder no es perder, sino que ceder es estar dispuesto a encontrar una salida que beneficie a las partes y al conjunto con la que esas partes están vinculadas”, agregó.

Volvió a mencionar  su rol de mediador. "Estoy dispuesto con los sacerdotes de la ciudad a seguir haciendo todo lo que esté a nuestro alcance para que se encuentre una solución. Pero somos muy conscientes que si no aparece en las partes involucradas en el conflicto -las autoridades municipales y los miembros del SOEM- y quienes además puedan ayudar a nivel provincial y nacional, una firme voluntad y una sostenida decisión de solucionar este conflicto, los demás seguiremos mirando desde afuera y lamentando consecuencias”.

Finalmente invitó a " todos los creyentes de las diversas confesiones religiosas presentes en la ciudad a elevar juntos nuestra oración confiada al único Dios para que fortalezca, ilumine y conceda la salida definitiva a este conflicto”.

La misiva lleva la firma de Miguel Ángel D’Annibale, obispo de Río Gallegos y sacerdotes párrocos: Fabián Videla de Sagrado Corazón;  Antonio Rant de la Catedral y de San Jorge; Miguel Ángel Robledo  de San Juan Bosco y de San José Obrero; Sergio Soto de Nuestra Señora de Fátima y de María de Nazaret; Rubén Hipperdinger de Nuestra Señora del Carmen; Carlos Ángel de María Madre de la Iglesia;  Carlos Manuel Rastellini de Inmaculada Concepción; Sergio Latini de Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás y de San Cayetano; Fabián Gili de San Vicente de Paul y de San Benito.

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