La costanera de Río Gallegos, entre el abandono y la desidia

El lugar elegido por todos los riogalleguenses para ejercitarse o pasar un buen momento en familia está descuidado, feo y peligroso. Pozos tapados con vallas, postes con alambre, cables "pelados", caños rotos y despintados reciben a la gente. Un claro ejemplo de la "no gestión" en la ciudad.
martes, 28 de febrero de 2017 · 10:29
Martes 28 de febrero de 2017. Feriado para muchos. No para los periodistas, que sólo tienen el primero de mayo y las fiestas como día de descanso en cualquier parte del país o al menos en Río Gallegos.

La tranquilidad típica de un feriado se hace notar y las ganas de ejercitarse también en quien escribe esta nota. ¿EL lugar elegido? La costanera local, siempre tan perfecta para hacerlo con tranquilidad, sobre todo un día feriado y entrada la tarde.

Todo parece normal, todo giraba en torno a tratar de mantenerse activo, tal como lo recomiendan los buenos hábitos de vida, hasta que el camino de punta a punta de la costanera local encendió la luz de alarma, porque quizás corriendo y caminando tranquilamente por el lugar se observan muchas cosas que desde un auto y desde el escritorio de un municipio no se ven.

Sí, la costanera. Interminable promesa de campaña de muchos comenzó a dar signos de abandono y desidia a cada paso. Desde el comienzo con postes y bancos totalmente despintados y rotos hasta cables "pelados" y rotos a la altura de pequeños niños que pueden lastimarse o hasta perder un ojo en el más mínimo descuido de un papá.

Sin embargo el problema va mucho más allá. El camino es largo, son kilómetros de extensión y decenas de problemas, porque en ese momento aparecen los postes de luz, sin el más mínimo mantenimiento, como recordando a cada paso a aquella niña a la que se le vino un poste encima, obligándola a pelear por su vida. Pero ahí siguen, como si nada hubiera pasado.
Ya llegando a la tradicional zona de galpones de la ría (sí, donde se invita a los vecinos a visitar ferias, clases al aire libre y diferentes iniciativas), aparece la imagen principal de la galería de fotos que habla sola e ilustra esta nota.

En el lugar hay una plataforma de cemento roto, creando un pozo que increíblemente nadie se dignó a tapar. Sí, NADIE. Al parecer, para los encargados de esa tarea, tanto trabajadores como funcionarios, alcanzó con poner una añejísima valla de caño despintado y blanco para solucionar el problema.

Y claro, ahí quedará la valla hasta que algún niño jugando la atraviese y caiga por ese pozo, lastimándose o termine también obligado a pelear por su vida. Y allí aparecerán todos escandalizados por la situación y lamentándose no haber hecho nada antes. 

Entonces, es ahora muchachos. Ahora es cuando hay que repasar la zona para arreglar ese gran problema, para eliminar los "cables pelados", para sacar los alambres que están a la altura de cada niño en los postes de luz, para limpiar y pintar un poquito (al menos) los tachos de basura y las plazas. 

Ahora es cuando se debe hacer política. Pero política de verdad, no de la que estamos mal acostumbrados a recibir, con promesas y lindas palabras que se las lleva el tiempo porque si así está la costanera, símbolo de Río Gallegos, no hay que hacer mucho esfuerzo para imaginar o darse cuenta cómo están otros puntos de la ciudad. 

Para los más osados, la travesía se complica todavía más pasando los famosos tanques de YPF, donde los desechos y la contaminación de los frigoríficos locales se hace sentir y de una manera espantosa, no sólo en el agua, sino también con un olor insoportable y peligroso, incluso denunciado legalmente sin éxito por los vecinos que viven en esa zona específica y lo sufren cada día.

NO ME CHAMUYES
Hay algo en lo que tanto Alicia Kirchner como Giubetich coincidieron y es en el error de limitar su gestión al "difícil momento económico" y la falta de dinero, reduciendo cada mes el objetivo a poco más que pagar sueldos y esperar alguna obra o programa que llegue desde Nación.
Error, gran error, cuando el mundo entero de la política sabe que justamente la tarea de un buen político es "conducir" y gestionar, buscar y conseguir, lograr y optimizar lo que tiene siempre advirtiendo que ni en la política ni en la vida todo es cuestión de plata. Y sobran ejemplos locales y no tanto para demostrarlo.

Sin ir más lejos, la costanera local y su mantenimiento muestran claramente que no todo es cuestión de plata, sino de mover al personal para cubrir las necesidades mínimas del mantenimiento de una zona clave de la ciudad.

En el círculo municipal y en el entorno del Concejo Deliberante el comentario es el de siempre pese al cambio de gestión. Sobra gente, siguen entrando los amigos de los amigos, pero es no se refleja en trabajo.

De hecho, siguen siendo incontables la cantidad de trabajadores a los que se los manda a la casa porque no tienen espacio físico donde desempeñarse ni una tarea para asignarles, con lo preocupante que debería resultar eso para una gestión y con lo triste que, en algunos casos, significa para un trabajador que lo manden a la casa porque no tienen lugar ni trabajo para darle. Aunque unos cuantos también estén felices y conformes con esa situación.

Entonces, hay que poner la gente de cada área a trabajar, porque no todo es dinero en la vida. Camino a un año y medio del "cambio" es momento de mostrar gestión y empezar a cambiar de verdad la ciudad que todavía sigue estando tan triste, apagada y abandonada como la dejó hace casi dos años el peor intendente que tuvo la historia de Río Gallegos.

Por estos días desde Nación llega el mejor ejemplo de lo que no hay que hacer. La soberbia, la falta de diálogo y la idea de algunos políticos de creerse que se la saben todas no conduce a nada. Si se las saben todas, empiecen a demostrarlo.

Hace falta diálogo, apertura y HUMILDAD para estar de verdad cerca de la gente y no sólo en épocas de campaña política. Hace falta ganas, muchachos. Empiecen de una vez. (El Diario Nuevo Día)





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