Partido Obrero

Sobrepoblación canina: La responsabilidad es del estado

En la ciudad de Rio Gallegos es por más conocido la problemática de sobrepoblación canina. Durante un largo tiempo se practicó la eutanasia, la cual no logro ningún efecto positivo en la sociedad ya que no solo no redujo la cantidad de ejemplares si no que, además, generó un concepto de vida descartable.
miércoles, 5 de julio de 2017 · 15:06

 La causa principal de esto es la falta de políticas sanitarias y campañas de concientización respecto al tema.

Luego de que la provincia se declarara no eutanásica (2010), gracias a la lucha del proteccionismo, comenzó un nuevo camino, pero las políticas no mejoraron, las castraciones no fueron masivas y sostenidas en el tiempo, ya sea por falta de presupuesto o de voluntad política, ocupándose la sociedad de resolver los problemas, de forma desorganizada y costosa, un proceso que debería ser liderado por el Estado. El primer paso que se realizó fue crear una ordenanza, la N°8426, denominada "Tenencia Responsable" que significó una herramienta del Estado para desligarse de un problema que originalmente le compete porque no castran, no se responsabilizan de los animales en situación de calle, no educan a la población sobre el valor de la vida animal y no proporcionan a la ciudadanía la posibilidad de hospitales públicos veterinarios. En síntesis, no es una ordenanza que mejore la vida animal o la de los dueños, sino que simplemente transfiere la responsabilidad a los particulares para eludir la responsabilidad del estado.

Por otra parte, hay que destacar que la complejidad de esta problemática afecta la calidad de vida de la población y nos enfrenta a desafíos de intervención integrales y participativos. Estado, instituciones y comunidad, en forma conjunta, deben abordar este tema de salud pública con el objetivo de evaluar la situación actual, sus consecuencias, y las posibilidades de cambio que revaloricen y aumenten la calidad del hábitat.

Desde el Partido Obrero exigimos que esta Ordenanza sea derogada, que se capacite a los trabajadores y se desarticule la perrera para dar lugar a un hospital veterinario, el cual castre y atienda animales callejeros.