La mujer que se marchó de la ciudad al campo

Se trata de Silvina Puig de Halliday, quien dialogó con Radio Nuevo Día en el marco del Día Internacional de la Mujer y contó su particular experiencia de vida. “Poner punto final a algo que no va, es un gran momento para una mujer”, indicó.
jueves, 8 de marzo de 2018 · 20:32

Silvina Puig de Halliday vive en la estancia Los Pozos. Su particular historia de vida indica que ella decidió marcharse de la ciudad al campo y lo contó en primera persona en Radio Nuevo Día: “No soy de familia de campo. Soy de la ciudad y viví en varias partes, tenía 19 años cuando me casé y me vine a vivir al campo, me gustaron todas las cosas que se hacen acá, pude integrarme a las actividades de campo, tuve una suegra que me ayudó mucho cuando los chicos eran chiquitos, yo podía andar afuera y dedicarme a labores rurales que la verdad, no hacían las mujeres en ese momento, así que de a poco fui dejando una huella.” 

Consultada sobre la vida en el campo y un supuesto ambiente machista, comentó: “Sí, la verdad que sí. Por suerte tuve el apoyo de mi suegro y de mi marido, así que de a poco fuimos creciendo y haciendo de todo un poco, desde chequeo de pastizales para saber cuánta hacienda podemos poner en el campo, trabajar la lana, clasificarla por su finura y tipo, inseminar ovejas, el ojo del amo engorda el ganado.”

Silvina conto como es el trabajo en el campo y dijo que allí todo le gusta, que lo hace en distintas épocas y que nada no se superpone.

Contó que, por ejemplo, a fines de diciembre y enero fue el chequeo de pastizales,  evaluar el crecimiento, saber cuánto van a tener para que coman qué cantidad de ovejas, después a fines de abril-mayo viene todo lo que es reproducción, inseminación ovina preparación para largar los carneros, asegurando que es una experiencia única y en septiembre la esquila, por lo que siempre hay mucho movimiento. 

“Todo es divertido e interesante, yo siempre digo que el que hace lo que le gusta y lo hace libremente, juega, en cambio si lo hace sólo por obligación se fatiga. Me gusta hacer muchas cosas en el medio de esas fechas”, señaló.

Más de uno puede preguntarse cómo es el cambio que decidió de pasar de la vorágine de la ciudad a la tranquilidad del campo, a lo que respondió: “Son vorágines al fin porque hace 50 o 70 años los que vivían en el campo vivían más tranquilos que nosotros estaban allá, ahora tenés que ir al pueblo una vez por semana, hacer bancos, trámites, etc., eso estresa bastante, un día de pueblo para mí cansa más que cuatro horas seguidas andando a caballo, pero uno aprende el oficio. ¿En qué me cambió la vida? No tengo idea porque tenía 19 años, no sé que hubiera sido sino en el pueblo, comparado con mis amigas es lo mismo, uno tiene también el marido los hijos y el trabajo, yo creo que en el pueblo o en el campo, mientras se exprese libremente va a estar bien.”

Silvina tiene amigas en la ciudad y las charlas con ellas también tuvieron sus cambios: “Al principio era gracioso porque me preguntaban ¿no te aburrís en el campo? y la verdad es que si el día tuviera más horas, yo seguiría haciendo cosas acá en el campo. Ahora ya me conocen y no me preguntan nada. Las temporadas en el medio de los trabajos estoy cosechando frutas, haciendo dulces, después cuando se pone más frío estoy hilando lana, tejiendo, ahora por ejemplo hice un curso de fieltros, siempre hay cosas para hacer.”

En la actualidad, ella transmite su pasión por el campo a sus nietas y a un montón de amigos suyos y de sus hijos: “Siempre tuve esa chispa heredada de maestra jardinera, mi casa en el campo siempre estuvo abierta, en casa tuvimos una escuela ecuestre, sala de té y museo en su momento, o sea que hemos ido creciendo e hicimos muchas cosas para progresar con tecnología y buena compañía. Me encanta cuando las chicas me mandan fotos ahora de sus hijos y pensar que aprendieron a pelar una papa acá, coser un botón, hacer de todo, es emocionante.”

Entrevistada en este 8 de marzo en el que tanto se habla de temas como el aborto legal y los femicidios, también tuvo su opinión y contó que eso también se habla en el campo: “Acá siempre se debaten todos estos temas y yo creo que es importante siempre el poder elegir y decir basta cuando algo no te gusta. Poner punto final a algo que no va, ése es un gran momento para una mujer, si uno logra decir basta cuando es basta, es lo mejor.” (El Diario Nuevo Día)
 

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