El municipio de Río Gallegos indicó que hay avances de obra en el predio del nuevo vaciadero

Mientras se aguarda por la obra civil, el avance de los trabajos tanto en la construcción de las bateas como en el aporte de material de relleno es cada vez más notorio. La intención del Municipio es comenzar a dejar los desechos compactados el próximo mes de febrero.
domingo, 20 de enero de 2019 · 19:27

Los trabajos tendientes a la terminación del nuevo vaciadero siguen su curso, a tal punto que, según la Municipalidad de Río Gallegos, no resta mucho para culminar la primera parte del llamado relleno sanitario donde comenzarán a quedar depositados los residuos de la ciudad que previamente serán compactados en el antiguo vaciadero, donde también se está trabajando intensamente.

Por definición, un relleno sanitario es un método diseñado para la disposición final de la basura que consiste en depositar en el suelo los desechos sólidos, los cuales se esparcen y compactan reduciéndolos al menor volumen posible para que así ocupen un área pequeña de superficie.

En este caso, el predio cedido por el Ejército cuenta con 400 metros de largo y otros mil metros de profundidad. Por el momento se está terminando de construir la batea principal y la destinada a la zafra de frigoríficos, aunque otras más deberán construirse paralelamente a la principal. Los cálculos de los especialistas señalan que la ciudad contará con la posibilidad de depositar allí los residuos que se generen por 50 años (o quizás un poco más), de acuerdo al tratamiento que en adelante se le dé al tema de la basura.

En ese sentido, durante el fin de semana los trabajos de la maquinaria pesada de la Secretaría de Obras Públicas estuvieron enfocados en continuar trasladando camionadas de arcilla, material (entre otros) indispensable para cumplir con los objetivos ambientales, basados primeramente en impermeabilizar el terreno para no contaminar sus napas.

El material está siendo trasladado desde el barrio Margen Sur (ubicado en la parte posterior de la Zona Franca, fuera del ejido urbano), cuyos vecinos -unas 50 familias aproximadamente- solicitaron oportunamente al Municipio la posibilidad de resolver los constantes problemas de inundaciones que allí tienen debido a la gran cantidad de arcilla existente en la zona, y que imposibilita el tránsito toda vez que cae agua.

Esa problemática derivó en un acuerdo: el Municipio se comprometió a extraerla y trasladarla al nuevo vaciadero, a la vez que inició las tareas de aporte de material sólido, y actualmente trabaja en las arterias buscando construir las pendientes necesarias para que el agua desemboque en el Río Chico, que se encuentra muy cerca del barrio.

En la primera etapa de los trabajos del llamado relleno sanitario se pueden observar dos bateas bien diferenciadas: una de ellas destinada al depósito de los residuos sólidos, mientras que la otra al de residuos de zafra de los frigoríficos, cuyas piezas (algunas de ellas) llegarán deshidratadas previamente.

Asimismo, fueron construidas dos bateas más, más pequeñas, y donde funcionarán “piletones” donde irán a evaporarse los líquidos excedentes de los residuos compactados. Para lograr este procedimiento, será colocada una bomba en el relleno sanitario con mangueras que “expulsarán” el líquido residual, algo sumamente necesario para lograr un trabajo acorde a los procesos ambientales que se propusieron.

La intención de la Municipalidad, puesta de manifiesto por el propio Intendente Roberto Giubetich, es contar con este espacio para las primeras semanas del próximo mes de febrero. Una vez logrado, se abrirá una nueva etapa, no sólo en los trabajos que se vienen realizando, sino también para el tratamiento de la basura que se genera en la capital de Santa Cruz.