A 5 años del primer #NiUnaMenos el grito se amplía y se amplifica: "libres y desendeudadas nos queremos"

La consigna que comenzó exigiendo la erradicación de la violencia de género y fue sumando reclamos en el transcurso del tiempo como Cupo laboral trans, la implementación efectiva de la Educación Sexual Integral, del aborto como derecho y la paridad económica en el ámbito laboral por mencionar algunas.
miércoles, 3 de junio de 2020 · 12:05

Un 3 de junio de 2016 nació un movimiento político sin precedentes en nuestro país, heterogéneo en sus banderas, como también en sus consignas, pero que se aunó bajo una inicial, detener la violencia de género en nuestro país, la cual, desde aquel día, hace 5 años, se ha cobrado 1450 vidas, víctimas de la misma. 

En su andar, el #NiUnaMenos fue ampliando su alcance, exigiendo por la implementación de políticas públicas que efectivamente se direcciones y propicien el fin de la violencia de género, no parches momentáneos y por ello se exige el Cupo Laboral Trans, la puesta en función de la Educación Sexual Integral como un aspecto indispensable del ámbito educativo que propenda a erradicar la violencia y abusos hacia menores, que a su vez les de a ellos conocimiento sobre algo tan fundamental como la sexualidad en la vida y desarrollo de la misma.

Asimismo, el reclamo vigente por la legalización del aborto como derecho de salud pública también se sumó a éste movimiento y al igual que la paridad económica en el ámbito laboral, la cual se desnudó mediante éste pedido y muestra una gran brecha económica ante igual función, con una única diferencia que es ser hombre o mujer. 

En Santa Cruz la memoria de Liseth Barrera, Zulma Malvar, Jésica Minaglia y Estefanía Rosales, entre otras, son parte de las pancartas y del grito que se esboza en las calles de nuestra provincia, en las distintas localidades donde se piden respuestas y justicia por éstas causas.

Al mismo tiempo, se suma a la consigna el pedido de atención a una crisis económica que venía sufriéndose y que en tiempos de pandemia se agudizó, pero que recae, principalmente en las mujeres, esas que paran la olla en sus barrios, que llevan adelante los merenderos y llevan a sus espaldas el peso de la crisis, haciendo día a día lo imposible por tratar de disimular la dura realidad que se vive en milones de hogares de nuestro país.

El grito se amplió, fue sumando voces y hoy también se amplifica, contagiando a otros paises, llegando a todos los rincones de Argentina, mediante redes, medios de comunicación y fundamentalmente, una militancia activa en las calles y en los puntos críticos, donde la violencia de género y la falta de justicia son parte del cotidiano.