El millonario reclamo de la ex esposa de Lázaro Báez en la Justicia

Norma Calismonte está furiosa. La ex de Lázaro Báez les dice a sus abogados que no puede ser, que no entiende cómo llegaron a ese punto de haber cortado relaciones tanto ella como sus hijos con el ex empresario K, con el que no hablan desde hace un año. Y entonces planean lo que puede ser un golpe letal: llevar al entorno de su ex a la Justicia pen
lunes, 20 de julio de 2020 · 21:14

Va por todo. Si Lázaro eligió correrlos de la escena y administrar los bienes que quedaron por fuera del embargo para sí mismo y su nuevo entorno, sin darle la mitad del dinero que le corresponde por la sociedad conyugal que aún los une, ella va a terminar de hacer implosionar a la familia dirimiendo el caso con un juez. La persona que más conoce al ex dueño de Austral Construcciones puede quebrar la omertá.

Hechos. Calismonte está segura de que la están perjudicando. Una investigación realizada por sus abogados, Roberto Herrera y Alejandro Baldini, le hizo abrir los ojos: muchos inmuebles, que por alguna razón quedaron por fuera del millonario embargo de la Justicia, están siendo administrados en nombre de su ex marido. Son varios millones de pesos por mes que no saben adónde van, pero de los que ella no ve ni las migas.

En 2013, cuando las causas contra el empresario K tomaron impulso, Báez había declarado 66 millones de pesos ante la AFIP. La posterior investigación del fiscal Guillermo Marijuan determinó que se había quedado corto: logró encontrarle más de 1400 bienes por un total de 205 millones de dólares. Pero ante semejante fortuna, era lógico que algunas casas, inmuebles, vehículos y maquinarias se escaparan de la vista de la Justicia. Esas propiedades que se cayeron de la bolsa son el producto de la nueva guerra.

Por esa razón, Calismonte le envió cartas documento a los abogados de Lázaro, a dos ex yernos que son sus administradores (Macros Muller y Fernando Neun), a un grupo de personas de la sociedad gitana de Río Gallegos, a la Municipalidad de Puerto Madryn y a una serie de empresas: Ar Vial SA, Vial Agro SA, Logística Popular SRL, Ingeniería y Arquitectura SRL y Zar SRL. Todas estas personas físicas y jurídicas estarían administrando o utilizando bienes que pertenecen a Báez. El objetivo de los asesores legales de Calismonte era hacer un inventario de las propiedades que se están usufructuando: “detalle de manera expresa y pormenorizada cada acto de administración por el que fue encomendado y el resultado del mismo”, pedían. Ninguno respondió al requerimiento.

Por eso, el próximo paso que están terminando de dar, al cierre de esta edición, será hacerle una denuncia penal al entorno del ex empresario K. Las ganancias que obtendrían cada mes en nombre de Lázaro no son para nada despreciables: según cree Calismonte, alquilan dos estaciones de servicio en Río Gallegos por $ 2.300.000; galpones y maquinarias por 4 millones y otras propiedades como estacionamientos en otras provincias y casas de veraneo como la de Pinamar por un valor que no pueden calcular. Tampoco pueden ponerle una cifra a los vehículos que, tienen la certeza, se venden enteros o desguazados. Todo eso, quieren que lo investigue la Justicia.

Las hipótesis acerca de lo que sucede con el resultado de la administración son varias. O Lázaro siguió administrando desde su celda de la penitenciaría de Ezeiza sus propiedades, o sus abogados se están quedando con el fruto de sus bienes, como forma de cobrarse sus jugosos honorarios. De todas maneras, cualquiera sea el camino, sería incorrecto para la familia: las propiedades tendrían que ser parte de la caución judicial o dividirse en dos en la sociedad conyugal. No sucede ni una ni la otra cosa.

A pesar de tener una sentencia firme de divorcio, Báez y Calismonte nunca realizaron la división de los bienes. La mujer le pidió a sus abogados que esperen que la Justicia actúe primero en las causas de corrupción que se investigan contra Lázaro: de los bienes que queden en su patrimonio, tendrán que hacer la división. Pero mientras eso no suceda, las ganancias que surjan de la administración de cualquier propiedad deberían repartirse. Esa es la furia que mueve a la ex esposa del empresario K a realizar tan arriesgada jugada.

Desmanejos. Más allá del listado de Marijuan, de los galpones repletos de bienes embargados que se deterioran con el paso del tiempo y la ralentización de las causas en la Justicia, de vez en cuando salen a la luz bienes que no estaban contemplados en el inmenso listado de propiedades que Báez supo construir al calor de una década de poder K.

En abril de este año, el secretario de Alicia Kirchner, Pablo Ulloa, tuvo un accidente en pleno centro de Río Gallegos. La Toyota Hilux patente KCI008 que conducía chocó contra un auto. No fue nada grave, pero sí anecdótico. Cuando le pidieron los papeles de su vehículo supieron que conducía una camioneta a nombre de Austral Construcciones. No pudo explicar qué hacía a bordo de un vehículo que debía estar incautado por orden judicial. Según relató el medio local OpiSantaCruz, los efectivos iban a proceder al secuestro del rodado hasta que llegó un llamado de un superior y todo se resolvió: le permitieron a Ulloa seguir con su camino.

No es el único ejemplo. En febrero, Leandro Báez y una de las abogadas de su padre, Elizabeth Gasaro, quedaron en medio de denuncias cruzadas por la venta ilegal de 250 mil kilos de lana por un valor de un millón y medio de dólares. Se acusan mutuamente de haber diagramado la operatoria sobre un bien que estaba bajo caución y haberlo comercializado a través de canales informales para cobrarse el cuantioso botín.

Son apenas algunos de los ejemplos que muestran la incapacidad de la Justicia para controlar los bienes embargados. Y los negocios que se cocinaron en las sombras, aún con Báez detenido.

Silencio

El cambio en la situación de Calismonte es abismal. Hasta hace un año, y a pesar de que el divorcio ya tenía sentencia, la ex de Báez seguía recorriendo los 2540 kilómetros que separan Río Gallegos de Buenos Aires para visitar al hombre con el que había compartido gran parte de su vida. En 2016, consultada por Noticias sobre la situación judicial de su ex y de sus hijos, era tajante. “No voy a hablar. Yo jamás voy a hablar. Es todo mentira, dicen cualquier cosa, distorsionan todo. No voy a opinar. De mi boca no van a escuchar nada”, insistía.

Ahora está dispuesta a ir a la Justicia para resolver qué sucede con la administración de los bienes. Atacar al entorno de Lázaro, como pretende, también es ir contra su ex marido. Lo sabe y está dispuesta a aceptar las consecuencias. Calismonte les confiesa a sus allegados que no entiende cómo llegó a esa situación: acusa a los abogados de Lázaro de haber logrado el objetivo de aislarlo de su familia para realizar negocios a sus espaldas y la de sus hijos. Ella nunca había hablado de la fortuna de Báez, pero esta vez, está dispuesta a hacerlo.