Río Gallegos entró en una temible ola de inseguridad y el gobierno permanece inmóvil

Pasa en Caleta Olivia hace por lo menos dos años y ahora los delincuentes se animan a robar a mano armada a plena luz del día en la capital de Santa Cruz. Hay serias deficiencias en el funcionamiento de la seguridad por parte de la provincia.

EL inicio del 2020 tiene al Gobierno de Santa Cruz claramente en el ojo de la tormenta y bajo la lupa en medio de problemas que no sólo que no se solucionan, sino que se viven cada vez con más intensidad.



Nuevo Día ya planteó como el Gobierno de Santa Cruz observa paralizado el flagelo de los suicidios y fue casi inmediatamente tapado por el gravísimo problema de la inseguridad, que tiene una ola creciente e interminable de robos a mano armada en la capital de Santa Cruz que tiene en vilo y con mucho miedo a los habitantes de Santa Cruz, principalmente a los de Río Gallegos y Caleta Olivia.



Mientras tanto, da la impresión de que el Gobierno, que creó el Ministerio de Seguridad, no tiene un solo plan para combatir la inseguridad y mucho menos la decisión de sacar todo su personal a las calles, que es donde los delincuentes están ganando terreno día y noche, casi como si tuvieran zona liberada.



En este caso, la jornada de viernes tuvo tres asaltos en menos de 24 horas, en algo insólito en la ciudad, mientras los vecinos, al igual que con el flagelo de los suicidios, se preguntan qué está pasando.



Acá la incógnita es saber si los delincuentes son nacidos en la ciudad o llegados por diferentes motivos a la ciudad.



Panaderías, almacenes y casas particulares. En Río Gallegos ya nadie está a salvo y la Policía no está siendo capaz de dar seguridad a los vecinos que tienen mucho miedo y observan cómo los funcionarios a cargo de la seguridad de Santa Cruz miran o hasta leen los diarios, pero no son capaces de llevar tranquilidad al menos con una declaración.



Tratan de disimularlo, pero es imposible. Sólo falta que salgan a decir mediáticamente, con medios afines, que lo que tenemos es una sensación, cuando la gente no da más del miedo de saber qué en cualquier momento pueden tener un revolver en la cabeza.



¿Hace falta un muerto?, ¿Acaso hace falta que los delincuentes pasen de “encañonar” a una empleada a dispararle sin el más mínimo reparo para que alguien del Gobierno de Santa Cruz haga algo?, ¿En Santa Cruz tenemos una gobernadora capaz de hablar del tema o sólo capaz de concretar reuniones con funcionarios del mismo color político en Buenos Aires?



Porque, mientras Alicia pasea por las oficinas de Nación, en Santa Cruz muere gente por suicidios u homicidios que por ahora nadie es capaz de frenar en una provincia que no crece, que tampoco progresa y que, para colmo de males, ahora tiene crecientes y preocupantes problemas como los suicidios y la inseguridad. 



Gobernadora. Ministro de Seguridad, funcionarios a cargo, diputados. La ciudadanía necesita que ALGUIEN ponga la cara y sobre todo ponga “manos a la obra” para solucionar problemas en una provincia que parece estar en piloto automático. Y eso nos da miedo a todos. (El Diario Nuevo Día)

 


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