La “gestión” del intendente Cantín cierra otro año para el olvido

El 2013 marcó la continuidad de una serie de problemas que los vecinos sufren y el municipio parece incapaz de solucionar. La ciudad se deteriora cada vez más y el intendente ve totalmente desdibujada su imagen, cada vez más criticado por su falta de gestión. Lamentable.

lunes, 30 de diciembre de 2013 · 00:00

Cuando muchos pensaban que la asunción de Raúl Cantín como intendente de Río Gallegos llegaría con soluciones para los vecinos de Río Gallegos, todo indica que el paso del tiempo hizo que esa ilusión se perdiera como la arena entre los dedos.

Es cierto que Cantín recibió una ciudad “en baja” por el final de la cuestionada gestión de Héctor Roquel, pero mucho más cierto es que el actual intendente se encargó de dejar caer mucho más a la capital de Santa Cruz, actualmente fea, deteriorada y abandonada a su suerte.

Desde diciembre de 2011, se fue desdibujando la imagen de un Cantín que hoy es criticado por cada vecino de una ciudad que se observa triste con la promesa incumplida con la que el actual intendente llegó, prometiendo el progreso de la mano del vínculo entre municipio-provincia-nación, algo que nunca se cumpliría.

La desgastada imagen del intendente, a quien hoy todos observan como alguien frustrado e incapaz de solucionar los problemas de los vecinos por sí solo, hace pensar que difícilmente la cosa vaya a cambiar.

Hoy el pensamiento general marca que lo poco que pueda llegar a progresar la ciudad en realidad depende de la ayuda que pueda llegar de Nación, tanto para obras, como para aguinaldos y para una serie de promesas que Cantín hizo y nunca concretó en Río Gallegos.

Hoy el intendente genera impotencia entre los habitantes de una ciudad que ya no saben dónde quejarse, que ya no saben como expresar su molestia cada vez más continua en las redes sociales, donde hoy la realidad se evidencia con más facilidad.

Hoy la ciudad está sucia, repleta de basura y edificios públicos deteriorados mientras el intendente y su gente tratan de disimular lo indisimulable y defender lo indefendible, en muchas ocasiones con partes de prensa que muestran lo poco que se hace en la capital provincial.

La misma ciudad que hoy tiene a direcciones como las de cultura y deportes casi inmovilizadas, sin ideas, sin proyectos y sin una política que implemente beneficios para la sociedad.

A esta altura del partido, vale decir que la “gestión” (si así se puede llamarla) de Cantín da lástima y la luz de alarma nos ataña a todos, porque la ciudad es de todos y los perjuicios los sufrimos todos.

Como si esto fuera poco, y como si la gestión no fuera casi nula, el intendente Cantín se da el lujo de no opinar ni tomar cartas en asuntos sumamente graves ocurridos en la ciudad, como la venta ilegal de licencias de conducir o la práctica del “50 por ciento de tu sueldo” que se aplica en Río Gallegos.

Sin embargo, a Cantín se lo observa tranquilo, como sedado, mientras en la ciudad se reproducen los asentamientos, aumenta la seguridad y nos come la basura.

Despierte intendente porque la gente pierde la paciencia, porque los trabajadores comienzan a perderle el respeto y porque la ciudad necesita tener al frente a un intendente que cumpla con su rol más allá de simples declaraciones mediáticas o lamentables discursos como el del aniversario de la ciudad.

Quienes recorren los pasillos de la intendencia, describen aun intendente mucho más preocupado en sus relaciones personales que en gestionar para la ciudad y eso realmente es lo último que le faltaba a Río Gallegos a esta altura de la historia y, sobre todo, a la edad del intendente.

Quizás la única buena para Cantín sea que lo tan mal que hizo las cosas hasta el momento hace que sea difícil que lo empeore y que cualquier cosa que logre desde el 2014 en adelante, por más poco que sea, hará que su imagen, actualmente por el piso, levante un poco más para los vecinos que presenciaron otro año para el olvido. (El Diario Nuevo Día)