La casa no está en orden

La salud, educación y seguridad no funcionan normalmente. Un detalle mínimo de lo que pasa, con una sensación de que algo peor  está por pasar. 
lunes, 1 de abril de 2013 · 00:00
La salud, educación y seguridad no funcionan. No andan, no se garantizan. El “no” parece necesario anteponerlo al momento de adjetivar cada una de estas necesidades que el Estado debe cumplimentar a cada ciudadano. Es una frase hecha, pero lamentablemente, es la realidad de Santa Cruz. Lo anormal parece normal, y el peligro es el acostumbramiento. 
Aguja hipodérmica- Desde que existe el Hospital Regional en Río Gallegos, con nivel de complejidad VIII, no se recuerda  una masiva renuncia de jefes médicos y administrativos tal como sucedió hace una semana atrás. La mala administración de la salud pública-que no empezó con la gestión del Dr. Daniel Peralta, más allá que se profundizó-  acarrea años de falta de inversión  y concreción de un correcto y certero Plan de Salud.  Incluso este dato no es importante, si se advierte que  la falta de dinero u  organización o “falta de comunicación” (como lo señaló el ministro)  provocó que los riogalleguenses deban comprar las jeringas e insumos cuando debían ser atendidos. Desde julio del año pasado y hasta la fecha, hubo cerca de 30  renuncias de profesionales de la salud en Río Gallegos, sumado a 15 aproximadamente del nosocomio “Pedro Tardivo” de  Caleta Olivia. 
Ni siquiera los 14 candidatos a Intendente que hubo gracias a la Ley  de Lemas en Río Gallegos, hubieran podido llevar a cabo lo que la mayoría propuso: la mejora en la demanda de atención médica  canalizado
a por medio de los Centros de Salud,  trailers sanitarios  con campañas preventivas en los barrios y atención primaria. Esto nunca sucedió, y no porque quien lo propuso no haya sido electo, sino porque es prácticamente imposible. (La municipalidad sólo está en condiciones de donar curitas, pero nada más, y aunque pudiera, no lo haría dado que no podría ser más que el gobierno o romper con la “sintonía fina”). Inmediatamente aquella promesa que casi nos seduce de inmediato: construir el primer Hospital Materno Infantil propuesto por  Francisco Anglesio, quien fue el mejor en pregonar  la importancia de Cristina- Daniel – Francisco, ó mejor dicho, Nación-Provincia- Municipio. Todo quedó atrás y allí quedará.  La salud se enefermó. 
Infra- estructura escolar. Si bien fuimos los únicos en advertir que la mitad de las escuelas de Caleta Olivia no estaban en condiciones. Fue TiempoSur, quien desnudó que por lo menos una docena de colegios  de la capital de Santa Cruz no estaban en correctas condiciones edilicias. No hubo reparaciones de establecimientos durante el periodo de vacaciones de verano y, de a poco, las consecuencias  fueron notorias gracias al inicio anticipado del ciclo lectivo el 13 de febrero. (Al 90% de los colegios se les reparará la calefacción). 
Pero el inicio de clases nos lleva otro tema que no  es visible como el anterior, o por lo menos no a corto plazo. Se trata de la calidad educativa. A fines del año pasado publicamos que según el acuerdo 0/79-aprobado producto de más de 50 días de clases por los paros docentes-  los alumnos del Polimodal no estaban obligados a aprobar materias como música, plástica y educación física. También que en el caso de EGB, la directiva que emanó el Consejo Provincial de Educación fue similar.  No es causal. Santa Cruz no aplicó nuevamente la nueva Leude Educación ampliamente discutida por cuatro años, la que implica irónicamente cambios edilicios. El aula se quedó sin tizas. 
Malandras y otras yerbas- La mal llamada “ola” de inseguridad de a poco tomó posesión de la ciudad. La sensación de que algo cambió finalmente dejó de ser una sensación y tuvo su pico máximo  durante el fin de semana pasado. Detallamos días atrás que Santa Cruz está más insegura que nunca, y que el problema no sólo es local. Pero todo tiene una explicación. La simplicidad a veces es aplicable. Falta de inversión no sólo en equipamiento policial, sino recursos humanos sin capacitación, y un crecimiento exponencial que posicionó a esta provincia en la que mayor aumento poblacional tuvo en los últimos 10 años según el censo del INDEC. Todo sin previsibilidad, sin control en todos los aspectos, tanto de los requisitos para convertirse en agente como  en los ingresos y accesos de personas con un grueso prontuario policial a las ciudades.  La provincia cargó la pistola, los “malandras” sólo se encargaron de gatillar. 
El efecto dominó empezó. Día a día parece que se agrega una ficha más,  que ineludiblemente caerá para  provocar más  inestabilidad.  
La casa no está en orden. Ni siquiera durante las pascuas. 
PD: Todo sin sumar algo ineludible y que quizás es lo que más importe a los lectores, nadie sabe (sólo el gobierno) cuándo se pagarán los sueldos.
(El Diario Nuevo Día)