Río Gallegos sigue siendo de la oposición

 Raúl Cantín ganó la intendencia de Río Gallegos y de esta forma se logró la hegemonía total del justicialismo en toda la provincia: los 14 municipios, la cámara de diputados, todos los concejos deliberantes y la gobernación quedaron en manos de un solo partido político. Sin embargo, en la práctica, no es tan sencillo como parece.

lunes, 1 de abril de 2013 · 00:00

 

Lo cierto es que la intendencia de Río Gallegos será administrada por un hombre del justicialismo (no del Frente Para la Victoria) y que tuvo en los últimos años más diferencias que coincidencias con el gobierno central, además de una para nada disimulada cercanía a referentes del radicalismo.
Apenas pasadas las elecciones, esta circunstancia se hizo más notoria, los radicales fueron personalmente a saludar al intendente electo y muchos hablaron excelente relación, total respeto y hasta se animaron a pensar en el futuro, mientras que el propio Cantín aseguró que habrá un gobierno de consenso y dejó las puertas abiertas para todos.

Diferencias

Sin embargo, los del Frente no están tan convencidos de ello, con diferencias marcadas de antemano, el propio Anglesio (que es “del palo”) se niega a reconocer la victoria de Cantín y el diputado por pueblo electo, el camporista Mauricio Gómez Bull, salió, “a matarlo” con críticas durísimas hacia el intendente electo.
El panorama se complica aún más para Cantín, teniendo en cuenta que no podrá contar con su diputado por pueblo, ya que Mauricio Gómez Bull, contestatario y crítico por naturaleza, buscará desde la Cámara seguir creciendo políticamente tal como lo viene haciendo en los últimos años, y para ello no tendrá inconvenientes en seguir bien de cerca y marcar cada uno de los errores que cometa la nueva gestión municipal.

Asistencia

Por su parte, el gobierno provincial estará obligado a asistir a Gallegos con lo que necesite, y ya no podrá echarle la culpa a la “mala gestión radical”, sino que deberá colaborar con Cantín o dejar en claro las diferencias que tiene con el histórico dirigente, que ya adelantó que buscará la derogación de la ley de lemas, algo a lo que el gobierno provincial se niega rotundamente. A nivel local, Cantín tiene a dos concejales propios, y un guiño de ojo de los radicales, por lo cual en principio no tendría inconvenientes de profundidad para gestionar, ya que con un mínimo esfuerzo se ganará la mayoría del legislativo local, más allá de algunas chicanas y críticas típicas y necesarias.
Así las cosas, y a primera vista, desde este 10 de diciembre Río Gallegos seguirá siendo un municipio de oposición, aunque sólo cambiarán los nombres.(El Diario Nuevo Día)