En el medio

 

El gobierno nacional apuntó nuevamente contra otro periodista, y esta vez fue personal. Se trata  de Héctor “Cacho” Barabino, de extensa trayectoria en los medios de Santa Cruz, censurado varias veces por diarios y radios locales.

 

lunes, 1 de abril de 2013 · 00:00

 

El gobierno nacional apuntó nuevamente contra otro periodista, y esta vez fue personal. Se trata  de Héctor “Cacho” Barabino, de extensa trayectoria en los medios de Santa Cruz, censurado varias veces por diarios y radios locales.  (En el 2.006, Barabino debió abandonar  su programa “Séptimo Día” en la FM local del grupo del Diario La Opinión Austral a pedido del Ejecutivo provincial a cambio de pauta publicitaria.).

La interna del FVS  entre el gobierno nacional y el gobernador complica la vida de los santacruceños, entonces  ¿por qué   no iba a afectar a los periodistas?

Se indicó a Barabino  como parte de un grupo de tareas de operaciones espionaje y mediáticas, con su mera participación (solo lo hace por medio de columnas de opinión)  en el portal OPI Santa Cruz. Fue por medio un “informe” transmitido  en el canal de cable C5N que desde abril es propiedad de Cristóbal López, el famoso zar del juego que aterrizó en la década del 90 en  la provincia gracias a las concesiones de el ex presidente Néstor Kirchner y (quien también le permitió un gran negocio del juego por muchos años en Puerto Madero)

Quizás pocos lo sepan, pero Barabino fue quien- entre otras cosas- dio conocer en el 2.006,  el otorgamiento de tierras fiscales en El Calafate  a una colmena de funcionarios kirchenristas, incluido el propio  Néstor Kirchner, en El Calafate , a un precio irrisorio de 7,50 peso el metro cuadrado.

Seria muy hipócrita decir  que este “modus operandi” del gobierno nacional es de su exclusividad. Hace tan solo dos meses, el mandatario provincial Daniel Peralta– en el  marco del conflicto policial- apunto por segunda vez, hacia la corresponsal de la Nación, Mariela Arias.  Dijo que la periodista  está “mal informada”, es “mal intencionada” y que busca sembrar “la crisis y el caos” porque “opera para que eso ocurra”.

Quiera  o no , el gobernador comparte la misma lógica del “modelo” que ahora lo quiere dejar afuera.

Es una locura lo que está sucediendo pero parece que no hay reacción: se quiere forzar la renuncia del mandatario provincial,  que a pesar de un sin número de errores fue legitimado en las urnas. Hay un aroma y al sensación de un ataque impune hacia cualquiera. No podemos estar al margen. Con la excusa del supuesto espionaje a la Presidenta, la interna se está llevando por delante todo y a todos.

Es una guerra declarada, y en una guerra todo vale. Solo resta esperar qué nueva acusación o barbaridad surgirá en los días subsiguientes y de qué bando provendrá. En el medio estamos nosotros. No creo que como cronistas periodistas, trabajadores de prensa o como quieran llamarlo, debamos estar al margen, y hacernos los boludos (dijo Fontanarrosa que esta palabra es irremplazable).

En cualquier momento, en esta guerra,  una granada caerá cerca de algunos de nosotros,  y no buscará lastimar propiamente a un nombre y apellido, sino a la prensa que demasiado complicada ya estaba antes de la interna del FVS. Esto no es una editorial o publicación de análisis, es solo un llamado a nosotros, quiénes escribimos o hablamos por radio.

“La verdad si no fuera tan grave lo que se ha dicho, me movería de risa”, dijo Peralta  en conferencia de prensa. Gobernador, creo que por primera vez, podemos  decir que coincidimos con Usted. (El Diario Nuevo Día).