Con la misma vara

¿Qué esperamos de la oposición? ¿Por qué referentes políticos se ubican en la antinomia del oficialismo sin esbozar una alternativa? ¿Es lógico que la oposición haga abuso de su crítica mediática?

lunes, 1 de abril de 2013 · 00:00

Pese a estar sumidos en la provincia de la pauta oficial, Nuevo Día es un medio de comunicación independiente, integrado por periodistas comprometidos con la realidad, y que viene reflejando paso a paso las instancias de la crisis económica, política y social que afronta Santa Cruz, aunque con una mirada por demás critica.

Es por ello que en este portal se reproducen sin excepción ni restricción alguna las posturas y opiniones de los sectores adversariales al Gobierno provincial, pero, a instancias del momento de efervescencia que se vive, resulta importante también tener una mirada aguda para con quienes ostentan la oposición.

El descalabro que afrontan las arcas santacruceñas es sin duda el detonante de los males que el lunes se tradujeron en un multitudinario cacerolazo en Río Gallegos y movilizaciones en otros puntos de la provincia, incluyendo paros y quites de colaboración a lo largo de esta semana.

Frente a esto, el nivel de tensión que se respira en la sociedad, parece pasar desapercibido por los actores políticos enfrentados al oficialismo y así, es que, fuera de contribuir desde la construcción política, muchos referentes de la oposición no estarían haciendo más que caldear los ánimos.

Esta semana, la diputada por el radicalismo Estela Maris Bubola le mando a decir al gobernador Peralta mediante un comunicado de prensa “que se calle y se ponga a trabajar”.

Algo similar sucede con el diputado Nacional Eduardo Costa, entre otros que parecen no ver que lo que los santacruceños hoy demandan es madurez política, asumiendo una perspectiva responsable y conciliadora.

Pero, sin querer cargar tintas contra los ejemplos mencionados, esta provincia ha atravesado los últimos veinte años en este tipo de incompatibilidades, en las que las crisis que afectan a los empelados públicos, trabajadores petroleros, comerciantes y demás parecen reducirse a sólo terreno fértil para que la politiquería de opinión se explaye.

¿Será posible que la oposición sacrifique sus ansias de ajuste de cuentas y de tomar el poder lo más pronto posible para estar más atenta a los acontecimientos y las actuales circunstancias que, sin dudas, exigen concertación?

En definitiva, la violencia adopta cientos de formas, es física, es un sueldo con tope, es el recorte de los aguinaldos, es la falta de trabajo, pero también lo es cada vez que la oposición abre la boca para fustigar sin una alternativa bajo la manga.