Padre Bicego dijo que quien piensa diferente al gobierno lo consideran “enemigo”

El cura párroco de Las Heras le contestó por medio de una carta, a los diputados provinciales del PJ que se negaron aprobar un reconocimiento al ex Obispo, Juan Carlos  Romanín.  Dijo que demostraron “arrogancia”  y un “pensamiento único que es rayano a cualquier tipo de totalitarismo”.  
lunes, 1 de abril de 2013 · 00:00
“Carta abierta a nuestros gobernantes más papista que el Papa”, es el titulo de la  misiva del cura párroco de Las Heras, Luis Bicego, en la que le responde a legisladores provinciales del PJ  que se negaron en la última sesión ordinaria, aprobar un reconocimiento  al ex Obispo Juan Carlos Romaní, quien dejara su cargo eclesiástico hace semanas atrás por problemas de enfermedad. 
La Carta: 
Quiero ser honesto: no me sorprendió la postura negativa por parte del concejo deliberante de Río Gallegos y de los Diputados Provinciales de Santa Cruz para el homenaje a Mons. Romaní,  pero sí me preocupa y me asusta la motivación para tal actitud: hay una muestra de arrogancia y de pensamiento único que es rayano al fascismo o a cualquier tipo de totalitarismo. Nadie puede pensar, opinar o tomar posturas distintas al gobierno, y si lo hace se transforma en enemigo.
Es también una muestra de ignorancia y falta de memoria histórica:¡Cuántos frailes y clérigos participaron de la independencia de nuestra patria! Seguramente los realistas pensaban como nuestros concejales y diputados: “Los curas no tienen que hacer política”. 
 Pero gracias a la intervención y el apoyo del clero nuestra Patria se hizo independiente.  
Además, conviene recordar que política viene de la palabra griega “POLIS”, que quiere decir ciudad. Por lo tanto todo habitante de una ciudad tiene derecho de participar de la vida de la misma: es decir, tiene derecho a hacer política, que es política fundamental, después vendrá la política partidaria para adueñarse del poder.
Se dicen Católicos pero no consideran Católicos a Mons. Romanín, al Cardenal Bergoglio (que en la elección para Papa del 2005 fue el más votado después de Ratzinger) y menos todavía el Cura de Las Heras.
En la sesión de la cámara de diputados la legisladora Stella García definía a Mons. Romaní como “un cura opositor” y “no representativo”: 
“No es representativo de la Iglesia Católica, sino que responde a lo que podemos nombrar como una rama de la Iglesia liderada por Bergoglio. Nosotros no estamos de acuerdo con lo que hizo en la Provincia”.
Seguramente tampoco Mons. Angelelli, Mons. De Nevares, el Padre Mujica y tantos otros podrían pertenecer a la Iglesia verdadera, según nuestros “personajes”.
Ya que se consideran católicos quisiera recordar lo que nos decía el Papa Benedicto XVI en su primera carta apostólica “Dios es amor”: “La Iglesia no puede ni debe emprender por cuenta propia la empresa política de realizar la sociedad más justa posible. No puede ni debe sustituir al Estado. Pero tampoco puede ni debe quedarse al margen en la lucha por la justicia. Debe insertarse en ella a través de la argumentación racional y debe despertar las fuerzas espirituales, sin las cuales la justicia, que siempre exige renuncias, no puede afirmarse ni prosperar. La sociedad justa no puede ser obra de la Iglesia, sino de la política. No obstante, le interesa sobremanera trabajar por la justicia esforzándose por abrir la inteligencia y la voluntad a las exigencias del bien”…
Lo que hace falta no es un Estado que regule y domine todo, sino que generosamente reconozca y apoye, de acuerdo con el principio de subsidiaridad, las iniciativas que surgen de las diversas fuerzas sociales…
La justicia es el objeto y, por tanto, también la medida intrínseca de toda política. La política es más que una simple técnica para determinar los ordenamientos políticos: su origen y su meta están precisamente en la justicia, y ésta es de naturaleza ética. Así, pues, el Estado se encuentra inevitablemente de hecho ante la cuestión de cómo realizar la justicia aquí y ahora. Pero esta pregunta presupone otra más radical: ¿qué es la justicia? Éste es un problema que concierne a la razón práctica; pero para llevar a cabo rectamente su función, la razón ha de purificarse constantemente, porque su ceguera ética, que deriva de la preponderación del interés y del poder que la deslumbran, es un peligro que nunca se puede descartar totalmente…
Un Estado que no se rigiera según la justicia se reduciría a una gran banda de ladrones… (Deus caritas est, nº 28).
Esta carta leída en el marco de la situación que está padeciendo nuestra Provincia tiene una actualidad impresionante: si estamos en bancarrota alguien robó. Y son responsables de la situación no solamente quienes robaron sino también quienes tenían que controlar y no lo hicieron.
Para terminar quisiera recordarles a nuestros legisladores cuáles son sus obligaciones de acuerdo a nuestra Constitución Provincial: “Proveer lo conducente a la prosperidad de la provincia; a la salud pública; a la asistencia, acción y previsión social; al progreso de las ciencias y las artes; la instrucción, educación y cultura; a la estabilidad de la propiedad rural y a la prestación de servicios públicos” (art. 103,4º).
 Las Heras,  P. Luis Bicego.
(El Diario Nuevo Día).