A Peralta se le acabó la “Industria del subsidio”

La crisis económica por la cual atraviesa la provincia de Santa Cruz tiene entre sus causas la indiscriminada cantidad de subsidios que el Gobierno provincial entregó el año pasado para conformar a los desocupados y para ganar votantes en un año electoral.  Ahora, sin dinero, el problema es aún peor.

lunes, 1 de abril de 2013 · 00:00

Dicen que a veces es peor el remedio que la enfermedad. Y el gobernador Peralta se encargó de confirmar esa frase, entregando y avalando una increíble cantidad de subsidios de forma indiscriminada a lo largo de todo el 2011.

Era un año electoral, el mandatario sabía que la pulseada con el candidato Eduardo Costa era complicada y no tuvo mejor idea que esconder el polvo debajo de la alfombra, tapando los problemas con becas y subsidios.

Sólo en los primeros meses de 2011, ya más de mil personas percibían en Caleta Olivia una “ayuda” del gobierno provincial de 1840 pesos. Se trataba de desocupados que se paraban a un costado de la ruta, reclamaban y recibían esa  solución por parte del Gobierno.

Por aquel entonces, como muestra de la feroz interna y del resquemor que quedó entre quien fuera Intendente de Caleta Olivia, José Manuel Córdoba,  y su predecesor Fernando Cotillo, éste  manifestó que el ministro pagó subsidios por $ 1.600.000 para gente que no sabía si era de Caleta Olivia. A confesión de partes...

El problema se magnificó cuando la “industria del subsidio” se extendió a otras localidades de la provincia y una de ellas fue la de Pico Truncado, donde se realizaron las mismas prácticas con unos 100 desocupados que cortaron las Rutas 12 y 43, quienes  comenzaron a recibir su “ayuda” luego de una reunión con el Gobernador en  Río Gallegos.

Ya promediando el 2001, en la figura política del ministro Juan Manuel Córdoba, el Gobierno de Daniel Peralta entregó más de dos mil subsidios a desocupados de zona norte, desembolsando alrededor de cuatro millones de pesos, lo que generó un efecto dominó que se tornó imparable.

El año electoral obligó al Gobierno a tomar medidas extremas para evitar males mayores en un momento más que complicado para la gestión de Daniel Peralta, quien no lograba solucionar el conflicto docente. Las maniobras políticas estaban a la orden del día y la denominada “industria del subsidio” avanzaba peligrosamente en zona norte, siempre promovida por el Gobierno provincial.

Lo que en principio se utilizó como manotazo de ahogado terminó generando un efecto dominó y luego se fueron sumando más y más grupos de desocupados, cortando la ruta Nº12, reclamando los famosos subsidios de más de 1.800 pesos mensuales que otorgaba el Estado.

Lo peligroso del caso es que, sabiendo del costo que tendría el abrupto corte de los subsidios para los ya beneficiados, ahora el Gobierno deberá buscar la manera para sostener este “clientelismo político” si es que no quiere sumar otro gran problema a mediados de febrero, cuando las paritarias para negociaciones salariales comiencen a traerle nuevos dolores de cabeza al gobernador.

El presente económico de la provincia es tan triste como preocupante y ahora el gobernador deberá también hacerse cargo de una industria creada para salir del paso, pero también fundida con el paso del tiempo. Sin dinero, pero con los mismos desocupados, Peralta deberá buscar la manera para suplantar una industria que cerró por falta de fondos. Si falta gestión, que no se note.  (El Diario Nuevo Día)