Los pibes ahora pueden votar: Hijos del Modelo

Los pibes de 16 en Santa Cruz no conocen otra realidad que la que viven hoy. Nacieron cuando Santa Cruz ya era lo que es.

lunes, 1 de abril de 2013 · 00:00

Entre el 1996 y 1997, Santa Cruz ya era la cuna del modelo; hacia años se había instalado el Kirchnerismo en la provincia y su apogeo al grito de “Santacruceño es …” y con el empleo publico como bandera y estandarte se afianzaba en estas tierras. Mostraba un estado presente en todos lados, regente de los destinos públicos y privados, benefactor de los amigos y duro con los que pensaban distinto. El panorama ya incluía reforma de la constitución, reelecciones indefinidas, cambio del sistema electoral, presión y ahogo a los medios y cooptación de los que pensaban distinto.

Son hijos de este modelo. Vieron a sus padres trabajar en la administración estatal, no conocen de fabricas, chimeneas ni industrias.

Conocen de memoria el rosario de promesas que campaña tras campaña se repiten sin concretarse y suman frustraciones como todos los santacruceños.

Los pibes que van a votar el año que viene tenían diez años cuando la provincia estalló en 2007 y seguro no entendieron demasiado. Vieron a padres y maestros protestar en las calles pero disfrutaron de no tener clases y pasar casi por decreto el curso.

Los mas privilegiados votarán a partir del año próximo con la cabeza puesta en irse de la provincia para estudiar en otras tierras.

Pero si nos guiamos por las estadísticas oficiales, para cuando puedan votar la mayoría ya habrá fumado, probado alguna droga, tenido sexo, y muchos de ellos ya hasta serán padres.

Muchos especialistas concuerdan en que la empatía será clave para captar el voto joven. Dicen que los jóvenes intentarán votar a gente joven que refleje sus ideas y sus necesidades, esto restará espacio a los líderes mayores y tradicionales de la política.

Para los chicos la experiencia, trayectoria, pertenencia y militancia no son valores representativos.

Esto también va a servir para cambiar el panorama político provincial.

Los jóvenes de Santa Cruz son claros hijos de este modelo, y eso es lo único que conocen. Con todo lo que esto implica. El voto a los 16 abre una nueva puerta a la participación de un sector hasta ahora fuera de la mirada política. Seguramente muchos de los que no se ocuparon nunca de los pibes ahora empiecen a recorrer los pasillos de las escuelas para buscar votos. Quizás esto sirva para que descubran porque el sistema educativo de la provincia es de los peores en el país, tiene los peores índices de repitencia, genera enormes frustraciones en nuestros pibes y no los ayuda a prosperar.* Por Brian Soto