Polémica en torno a la renuncia de Romanín

El ex Obispo adujo motivos de salud. Pero la oposición denuncia que la renuncia fue empujada por el kirchnerismo.
lunes, 1 de abril de 2013 · 00:00
En noviembre pasado, con las elecciones consumadas, el obispo de Río Gallegos, Juan Carlos Romanín, se lo comentó a sus más íntimos . “Ahora van por mí. Van a pedir mi cabeza”, había sentenciado. Ahora, el kirchnerismo presionó y logró su renuncia. La Iglesia guarda silencio y en el sur se desató la polémica.
Técnicamente, la renuncia fue por “problemas de salud”. Eso fue lo que incluyó Romanín en su carta de renuncia, que fue elevada a la Nunciatura Apostólica en Buenos Aires y aprobada por el Vaticano. Detrás de las palabras del obispo se oculta una movida estratégica de los denominados en la diócesis santacruceña “curas K” . El Vaticano nombró como “administrador apostólico” a monseñor Miguel Ángel D’Annibale, vicario general de la diócesis de San Isidro y mano derecha del obispo Jorge Casarreto, un hombre fuerte de la Iglesia Argentina.
Romanín fue uno de los dirigentes más importantes en apoyar las protestas sociales que se vienen sucediendo en forma repetitiva en Santa Cruz desde el 2007. Crítico a las políticas kirchneristas del gobierno provincial y sin diálogo con la Rosada, Romanín se incorporó rápidamente en la sociedad santacruceña. De forma intempestiva, dio un pasó al costado. En octubre, un grupo de 13 sacerdotes comandados por el sacerdote, Lito Alvarez, de El Calafate, confesor de la Presidenta, y Juan Carlos Molina, íntimo de la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, presentó a la Nunciatura un pedido de remoción de Romanín. La carta fue recibida por el entonces, nuncio apostólico, Adriano Bernardini. Criticaron su postura pública y su “falta de apoyo al gobierno provincial que tan buena relación tiene con la Iglesia”. En Río Gallegos no hay dudas: la carta fue traccionada desde Olivos.
Romanín ni siquiera era invitado a los actos oficiales y era reemplazado por los religiosos con mayor llegada a los Kirchner.
El escándalo explotó esta semana en la legislatura provincial. Los diputados del Frente para la Victoria se negaron a tratar un proyecto de declaración para reconocer el “labor de Romanín”. Los argumentos dejaron en e videncia la estrategia oficial.
“No es representativo de la Iglesia; sino que responde a lo que podemos nombrar como una especie de rama de la iglesia liderada por Bergoglio. Nosotros no estamos de acuerdo con lo que hizo en la provincia”, sentenció la diputada kirchnerista, Stella Maris García. El diputado, Rubén Contreras, fue aún más fuerte: “Aca hay que dejar en claro que Romanín no es Dios, y no compartimos lo que hizo. No fue imparcial. Encabezó marchas en contra del gobierno. Romanín tiene participación política y nos quiere decir que tenemos que hacer. Si quieren seguir en esa línea que se retiren de la iglesia y se presenten a elecciones”.
Una locura 
Desde la UCR, llegó la respuesta. “Esto es una locura. Ni la Iglesia se salva en Santa Cruz. Está claro que pretenden que todos piensen y actúen como ustedes. Pretenden tener una vara para marcar que obispo es bueno y cuál no según lo cerca que este del gobierno”, disparó la diputada radical Estela Bubola.
Esta semana se reunió en La Montonera de Pilar la 103º Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina, por primera vez, encabezada por José María Arancedo, pero el tema Romanín no se trató oficialmente para evitar cortocircuitos con el Gobierno Nacional. Fuente: Clarín -Juan Cruz Sanz