¿Va por más y viene con menos?

Santa Cruz sigue siendo noticia a nivel nacional por una serie de conflictos interminables que el gobierno provincial no logra resolver. Casi llegando a mitad de año, Daniel Peralta ofrece más dudas que respuestas y el costo político parece inevitable.

"peralta"

lunes, 1 de abril de 2013 · 00:00
El conflicto docente puso blanco sobre negro en la gestión del gobernador Peralta.
Pretende demostrar que puede disciplinar a los “díscolos”, más que a asumir la responsabilidad de garantizar el derecho de enseñar y aprender.

Eligió discursos belicosos en lugar de apaciguar los ánimos, la conciliación obligatoria en lugar de seguir en paritarias, nombrar suplentes en lugar de dialogar con los huelguistas, la judicialización en lugar de continuar en la Secretaría de Trabajo, la sanción económica en lugar de afinar la propuesta salarial.
Nada le dio resultado. La huelga indefinida continúa y su final aún es incierto.

Si bien el contexto socio-político no es el del 2007, los últimos acontecimientos presagian un giro en el diferendo que no beneficia al gobierno de Peralta.

La toma de las escuelas por parte de los estudiantes, la masiva marcha en Las Heras y Caleta Olivia, el fracaso en la convocatoria del vocal de los padres, los directivos y supervisores que se niegan a aplicar lo resuelto por el Consejo de Educación, el renacer de las movilizaciones en Río Gallegos y Pico Truncado, los pronunciamientos de  Concejos Deliberantes, la declaración de persona no grata en la cuenca, son todos síntomas que demuestran que la comunidad comienza a pronunciarse.

Un conflicto docente a Peralta le abrió la puerta a la gobernación y este conflicto docente se la puede cerrar, aunque todavía está a tiempo de mantenerla abierta.

La tozudez no es el mejor camino para enfrentar la problemática ni para afrontar las consecuencias de ella.
Las clases no se recuperan por más que haya readecuación de contenidos. Lo saben los padres, los docentes, las autoridades del Consejo de Educación y el propio Peralta.

A esto se le suma la feroz interna del FVS y que ya no se disimula. Públicamente confrontan por las políticas del estado intendentes versus ministros, ministros versus ministros, diputados versus ministros, diputados versus diputados. Todos contra todos.

Estamos en la previa a la interna, se calientan los motores y les hará falta tomar mucha ruda para pasar agosto.
El clientelismo político hoy es cuestionado por los mismos que hicieron uso y abuso de este recaudador de votos y que les permite usufructuar de los privilegios que hoy tienen y temen perder.

Para llegar a octubre, Peralta tendrá que ganar una carrera de obstáculos externos e internos y los más difíciles serán los que les pondrán desde adentro.

No es casual que haya tratado de despegarse de la patota de la UOCRA después de lo acontecido en la localidad de 28 de Noviembre-

Tampoco es casual que haya convocado a la CGT, que en Santa Cruz sólo conserva las siglas y a los camioneros. Justamente a los camioneros.

No se recuesta sobre su gabinete y el ahora ficticio bloque oficialista. Busca otra fuerza de choque y una alianza que deja mucha tela para cortar.