Peralta y otro silencio que indigna tras la represión

Pasaron ya dos días de la inesperada represión a los trabajadores de la ex 591 por parte de la policía provincial y el gobernador no apareció para sentar postura al respecto. También dejó de publicar en Twitter.

domingo, 12 de mayo de 2013 · 00:00

Los vecinos de Río Gallegos todavía no salen de su asombro por lo ocurrido en la tarde del viernes 10 de mayo, cuando la policía reprimió inesperadamente a los manifestantes de la ex 591 que se encontraban afuera del edificio de función pública por la reunión de paritaria.

Casi inmediatamente después, comenzaron a llegar las notas de repudio de diferentes sectores políticos a las redacciones de los diarios y se esperaba también la palabra oficial de boca del gobernador Peralta dada la gravedad de los sucedido.

Sin embargo, ese día el que habló fue el ministro Slopper, quien justificó las represión indicando que no tuvieron otra manera de controlar a las pocas personas que se encontraban manifestándose en el lugar.

Luego fue el turno para diferentes actores políticos y entre ellos apareció el vicegobernador, Fernando Cotillo, quien responsabilizó al jefe de Gabinete de Ministros, Ariel Ivovich, y dijo que “no se administra la provincia con balas de goma”.

Pasaron las horas, los días y se escucharon las posturas de todos, menos del gobernador Peralta, quien nuevamente guarda silencio y desaparece ante un hecho de gravedad en la provincia.

Lejos de hacerse responsable o dar la cara ante la sociedad, el mandatario eligió refugiarse hasta que pase la tormenta, tal como ocurriera en ocasiones similares en años anteriores.

Tan evidente es su silencio, que ni siquiera utilizó su cuenta Twitter, en la que a diario publica comentarios sobre las internas políticas o temas que lo involucran como gobernador.

Entonces, el comienzo de semana llegará con la ansiedad de la gente, esperando la palabra del hombre que conduce los destinos de una provincia en la que muchas cosas no mejoran. En la que nuevamente hubo represión a los trabajadores y un silencio que preocupa del gobernador. (El Diario Nuevo Día)