Una ola de secuestros y delitos alentados por la "fiebre" del dinero K

Sin el desenlace trágico de Fabián Gutiérrez, otros exfuncionarios y empleados del matrimonio Kirchner y de Lázaro Báez sufrieron episodios similaresSin el desenlace trágico de Fabián Gutiérrez, otros exfuncionarios y empleados del matrimonio Kirchner y de Lázaro Báez sufrieron episodios similares.
lunes, 20 de julio de 2020 · 21:04

"Gómez me dijo que en ese encuentro (con Gutiérrez) solo nos íbamos a quedar con el dinero, me dijo que nadie iba a salir lastimado, que iba a llegar a la casa, le hacía unas preguntas y se iría con el dinero en negro que tenía Gutiérrez de la corrupción. Andaba con mucha plata, tenía millones de dólares". Así declaró, a través de un escrito a la Justicia,Facundo Zaeta, uno de los cuatro detenidos por el asesinato del exsecretario de Cristina Kirchner Fabián Gutiérrez.

Zaeta dijo que sedujo a Gutiérrez para robarle dinero en la casa, pero acusó a su amigo Facundo Gómez de haber orquestado el plan y de haberlo matado. Zaeta no respondió preguntas, pero dijo que temía por su vida.

Esta declaración debería obligar a la Justicia a trabajar sobre un móvil específico que, al menos públicamente, no estaba siendo tomado en cuenta. Se habló de un "móvil económico" y de "crimen de odio", pero tanto los investigadores como la propia familia de Gutiérrez descartaron que la investigación apuntara hacia el secuestro seguido de torturas y asesinato con el fin de que la víctima suministrara información sobre dinero escondido de la corrupción kirchnerista.

Este móvil tiene antecedentes en Santa Cruz, también con personas ligadas al entorno de los Kirchner y Lázaro Báez, que fueron denunciadas y forman parte de una presentación ampliatoria de la causa por asociación ilícita contra Cristina Kirchner a cargo del entonces juez federal Claudio Bonadio. En esa presentación se mencionan episodios similares, aunque no tuvieron un final trágico como el de Fabián Gutiérrez.

En la madrugada del 8 de mayo de 2016, Roberto Néstor Sosa, exsecretario y colaborador de Néstor Kirchner, fue secuestrado por dos jóvenes con militancia dentro del Frente para la Victoria, quienes buscaban dinero que presuntamente atesoraba en su domicilio. Según relataron medios locales, en ese momento Sosa fue sacado de su domicilio y llevado al de los secuestradores, donde fue golpeado, presumiblemente para que entregara el dinero de Kirchner y Báez.

La mañana del 1° de junio de 2016, tres asaltantes armados ingresaron en el domicilio de los padres de Daniel Álvarez, otro exsecretario de los Kirchner, en el modesto barrio 366 Viviendas de Río Gallegos, y se alzaron con "una suma significativa de dinero", según reflejaron medios locales.


El jueves 23 de junio de 2016, la expresidenta Cristina Kirchner denunció un hecho de violencia que ocurrió en la vivienda de su suegra, en la calle 25 de Mayo al 400 de Río Gallegos.
El 6 de febrero de 2017, un asalto tipo comando tuvo lugar en una de las casas del empresario y tesorero kirchnerista Raúl Copetti, meses después detenido en la causa de los cuadernos de las coimas, a 10 kilómetros de Junín de los Andes. Los delincuentes cavaron pozos alrededor de la vivienda, hicieron boquetes en las paredes y levantaron los tablones buscando dinero.
En noviembre de 2018, al menos dos personas ingresaron en la vivienda de 25 de Mayo al 200, en Río Gallegos, que alguna vez habitó la familia de Néstor Kirchner y que en ese momento ocupaban miembros de la familia Mayán, también parientes del exmandatario. Las primeras informaciones indicaron que se trató de un robo común. Sin embargo, trascendió que podría tratarse de un hecho vinculado a la búsqueda de dinero supuestamente escondido en propiedades de los Kirchner.

La denuncia, formulada por la diputada Mariana Zuvic, hace hincapié en que estos sucesos policiales, que tuvieron como víctimas a personas allegadas a la familia Kirchner y Báez, se produjeron coincidentemente con los allanamientos masivos que se realizaron en Santa Cruz en la investigación por lavado de dinero contra Báez.

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Otro hecho destacado sucedió entre el 17 y el 18 de septiembre de 2018 en la Estancia Montenegro, ubicada a 80 kilómetros de Río Gallegos, y tuvo como víctimas a la familia Jamieson. Colin Juan y Esteban Jamieson figuraban como socios y contratistas de Báez: "Se conoció que existió un contrato entre los propietarios de la estancia y Austral Construcciones para alojar máquinas viales que hacen mantenimiento de rutas", señaló Zuvic.

El lunes 17 de septiembre, a la tarde, un grupo de personas irrumpió en el casco de la estancia y redujo a los golpes al casero, Pedro Centeno. Al día siguiente, cuando llegaron al inmueble, hicieron lo mismo con sus dueños, Esteban y Colin Jamieson, a quienes les preguntaron insistentemente por "el contenedor que Marcos Müller tendría escondido en esa estancia". Mientras estaban atados a sillas con precintos, les preguntaron por la maquinaria que tenían a fin de hacer excavaciones.

El grupo tenía información según la cual Müller con su pareja, Luciana Báez, hija de Lázaro, iban a cenar esa noche a la estancia. "Estamos buscando la plata de Lázaro Báez, a quien queremos hacer mierda, así que colaboren con información", decían los secuestradores.

Búsqueda frenética

Durante el copamiento de la estancia, los secuestradores rompieron pisos, entretechos, armarios y placares en busca de la supuesta plata de Báez escondida allí, "según la información que 
les había dado un soplón". Mientras tanto, los captores amenazaron por teléfono a Müller.

Luego de mantener capturados esos dos días a los Jamieson y a su casero, los captores huyeron en la medianoche del 18 y las víctimas pudieron liberarse y constataron que les habían robado dos camionetas, una propiedad de Müller y otra de Esteban Jamieson, armas y municiones, entre otros bienes. Se fueron amenazando con volver si Müller no colaboraba.

Luego de recibir la denuncia, el juez federal subrogante de Río Gallegos Aldo Suárez se declaró incompetente y pasó el caso a la Justicia provincial, que dispuso una custodia policial sobre los Jamieson y los Müller.

Días después, Marcos Müller denunció los delitos de amenazas y extorsión a su familia por medio de mensajes y llamadas telefónicas, tras registrar el número y la identidad del titular del aparato desde el cual fue amedrentado.

Algunos denunciantes que investigaron el destino del dinero de la corrupción kirchnerista en Santa Cruz, como el diputado radical Álvaro De Lamadrid, señalan que existieron más casos similares a los relatados que nunca fueron denunciados a la policía.

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La declaración de Facundo Zaeta en la causa de Fabián Gutiérrez apunta a convertir este asesinato en un hecho delictivo más de tantos ocurridos en Santa Cruz unidos por un común denominador: todos los robos, secuestros y entraderas tuvieron como objetivo hacerse con el dinero escondido de la corrupción kirchnerista, investigada hoy en distintas causas federales.

A esa lista, a partir de ahora podría sumarse un asesinato. (La Nación)