AC/DC hizo vibrar Buenos Aires y Mariela Álvarez contó cómo se vivió el show
La corresponsal de Rock and Frío en Buenos Aires, Mariela Álvarez, dialogó con Javier Seveso tras presenciar el show de AC/DC en el marco de su gira Power Up. Desde el estadio, relató la experiencia en primera persona, destacando la energía del público argentino, el despliegue escénico y la vigencia de la banda. Además, describió el clima previo, la emoción de los fanáticos y el impacto de un espectáculo que reafirma el lugar histórico del grupo en el rock mundial.
La corresponsal de Rock and Frío en Buenos Aires, Mariela Álvarez, dialogó con Javier Seveso tras presenciar el show de AC/DC en el marco de su gira Power Up. Desde el estadio, relató la experiencia en primera persona, destacando la energía del público argentino, el despliegue escénico y la vigencia de la banda. Además, describió el clima previo, la emoción de los fanáticos y el impacto de un espectáculo que reafirma el lugar histórico del grupo en el rock mundial.
Una previa cargada de emoción y expectativa
El regreso de AC/DC a la Argentina no fue un show más. Desde temprano, miles de fanáticos comenzaron a acercarse al estadio, generando un clima de expectativa que, según relató Mariela Álvarez, se sentía en cada rincón.
"Había gente desde muy temprano, con remeras históricas, banderas y una emoción que se notaba en el ambiente", contó la periodista en diálogo con Javier Seveso.
La previa fue, en sí misma, una celebración del rock: encuentros entre generaciones, recuerdos compartidos y la ansiedad por volver a ver en vivo a una de las bandas más influyentes de todos los tiempos.
Un show demoledor: energía intacta y clásicos eternos
Ya en el escenario, la banda desplegó un show contundente, con más de dos horas de música y un repertorio cargado de clásicos.
Álvarez destacó especialmente la potencia sonora y la conexión inmediata con el público:
"Es impresionante cómo mantienen la energía. No es solo nostalgia, es un show vigente".
El público respondió con euforia en cada canción, coreando temas que atraviesan décadas. La puesta en escena, fiel al estilo de la banda, combinó luces, pantallas y una presencia escénica que sostuvo el ritmo de principio a fin.
El público argentino, protagonista del espectáculo
Uno de los aspectos que más remarcó la corresponsal fue el rol del público. Para Álvarez, la conexión entre la banda y los fanáticos argentinos fue uno de los puntos más altos de la noche.
"El público argentino tiene algo especial, se hace sentir todo el tiempo", aseguró.
Saltos, cánticos y una entrega total transformaron el recital en una experiencia colectiva, donde cada asistente fue parte activa del show.
Un ritual que trasciende generaciones
La presencia de distintas edades entre los asistentes también fue un dato destacado. Padres, hijos y jóvenes compartieron un mismo espacio, unidos por la música de AC/DC.
Para Álvarez, este fenómeno demuestra la vigencia de la banda:
"Hay chicos muy jóvenes que conocen todas las canciones. Eso habla de la historia que tienen".
El peso de la historia y la vigencia del rock
El show en Buenos Aires volvió a confirmar que, a pesar del paso del tiempo, AC/DC mantiene intacto su lugar dentro del rock mundial.
La gira Power Up no solo celebra su trayectoria, sino que reafirma su capacidad de convocar multitudes y generar emociones intensas.
En ese sentido, la mirada de Mariela Álvarez desde el lugar de los hechos permitió acercar a los oyentes de Río Gallegos una experiencia directa, cargada de sensaciones y detalles.
Una noche que quedará en la memoria
La crónica del recital dejó en claro que no se trató solo de un concierto, sino de un verdadero ritual del rock.
Entre riffs inolvidables, una energía arrolladora y un público protagonista, el paso de AC/DC por Buenos Aires volvió a demostrar por qué su música sigue marcando generaciones.
Y como sintetizó Álvarez en el cierre de la charla, "hay shows que se ven... y otros que se sienten". Este, sin dudas, fue uno de ellos. (Diario Nuevo Día)

