Alarma tras la suba del petróleo a 110 dólares: ¿qué puede pasar con la nafta?
El fuerte aumento del precio internacional del petróleo Brent, que volvió a ubicarse cerca de los 110 dólares por barril debido a tensiones geopolíticas en Medio Oriente, genera un escenario complejo para Argentina. Mientras el país puede beneficiarse con mayores exportaciones energéticas gracias al crecimiento de Vaca Muerta, el encarecimiento del crudo también presiona sobre los precios de los combustibles y puede trasladarse a la inflación. El fenómeno afecta tanto a la macroeconomía como al bolsillo de los consumidores.
El precio del petróleo volvió a sacudir a los mercados internacionales. El barril de Brent, referencia global para el comercio de crudo, saltó en las últimas horas hasta la zona de los 110 dólares, con movimientos bruscos impulsados por el aumento de la tensión en Medio Oriente.
El foco está puesto en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas más sensibles del comercio energético mundial. Por ese corredor circula una parte clave del petróleo que abastece a Asia y Europa, por lo que cualquier amenaza de interrupción genera reacciones inmediatas en los mercados.
Analistas energéticos señalan que el temor a problemas de suministro, sumado a recortes de producción y tensiones con Irán, provocó una fuerte volatilidad. Hace apenas semanas el Brent se movía cerca de los 90 dólares, lo que muestra la magnitud del salto reciente.
Más dólares para Argentina, pero con un costo interno
Para Argentina, el impacto de este escenario es doble. En los últimos años el país comenzó a consolidarse como exportador neto de energía gracias al crecimiento de la producción en Vaca Muerta.
Con precios internacionales más altos, el ingreso de divisas también aumenta. En el sector energético estiman que cada suba de 10 dólares en el precio promedio anual del crudo puede sumar entre 1.300 y 3.000 millones de dólares adicionales al país.
El fenómeno se traslada además a las provincias productoras de hidrocarburos. Neuquén, por ejemplo, recibe mayores regalías cuando el petróleo sube, mientras que el Estado nacional también incrementa su recaudación.
Sin embargo, este beneficio convive con un problema: el precio internacional del petróleo influye en el valor de los combustibles en el mercado local.
El efecto que puede sentirse en el bolsillo
Cuando el petróleo sube, las petroleras enfrentan mayores costos y presión para ajustar los precios en los surtidores. En términos generales, cada dólar que aumenta el Brent puede trasladarse a incrementos de entre 1% y 1,3% en naftas y gasoil.
Si los movimientos actuales del mercado se sostienen, en el sector energético ya se menciona la posibilidad de subas acumuladas que podrían superar el 10% en los combustibles.
Ese impacto no se queda solo en las estaciones de servicio. El combustible es un insumo central para el transporte, la logística y la producción, por lo que cualquier aumento suele trasladarse a los precios de alimentos, bienes y servicios.
A esto se suma otro factor clave: Argentina todavía importa gas natural licuado durante el invierno. Cuando la energía se encarece a nivel global, ese costo también se incrementa.
En ese contexto, el país enfrenta un equilibrio incómodo: un petróleo caro puede fortalecer las exportaciones y la entrada de dólares, pero al mismo tiempo presiona sobre la inflación y el costo de vida dentro del país. (Fuente: El Diario Nuevo Día)

