JUVENTUDES

Batallas de aura: menos pantallas y más encuentro real

Las batallas de aura generan críticas y discusiones en redes sociales, pero también pueden mirarse desde otra perspectiva: una tendencia nacida detrás de las pantallas que invita a los jóvenes a encontrarse cara a cara, salir de sus casas y compartir una actividad al aire libre. En Río Gallegos, El Diario Nuevo Día y Kelawebea impulsan una propuesta en la Plaza San Martín, con un premio de $50.000 aportado por el medio para el ganador.

Redacción Nuevo Día
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eldiarionuevodia@hotmail.com

Las batallas de aura tienen algo paradójico: nacieron y crecieron en las redes sociales, pero su versión presencial puede conseguir exactamente lo contrario a permanecer horas mirando una pantalla. Para participar hay que salir, encontrarse con otros, exponerse a una experiencia real y compartir un espacio público.

Ese punto merece entrar en la discusión antes de reducir el fenómeno a si la moda es buena, mala, absurda o pasajera. Porque quizás su principal valor no esté en determinar quién tiene más "aura", sino en todo lo que ocurre alrededor de la competencia: encontrarse con amigos, conocer gente, reírse, improvisar y ser parte de una experiencia colectiva.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que niños y adolescentes reduzcan el comportamiento sedentario y, particularmente, el tiempo recreativo frente a pantallas. También señala que entre los 5 y 17 años la actividad física aporta beneficios físicos, cognitivos y para la salud mental.

Por eso, una actividad que logra que durante una tarde el teléfono deje de ser el escenario principal y que una plaza vuelva a convertirse en punto de encuentro tiene, al menos, un aspecto que vale la pena rescatar.

No significa que el celular sea el enemigo. Las redes también permiten mantener vínculos y generar comunidad, y existen investigaciones que incluso encuentran posibles beneficios de un uso moderado de redes sociales para la conexión entre pares. El problema aparece cuando la pantalla reemplaza casi por completo al encuentro.

De mirar a otros en TikTok a animarse frente a otros

Una batalla de aura exige algo que ninguna cantidad de "likes" puede reemplazar del todo: estar ahí.

La consigna parece sencilla. Actitud, presencia, confianza. Dos personas frente a frente y un público alrededor. No hay edición posterior capaz de resolver el momento ni filtro que reemplace la reacción de quienes están presentes.

"Actitud. Presencia. Confianza. Eso es aura", propone la convocatoria que El Diario Nuevo Día y Kelawebea llevarán este sábado 22 de agosto desde las 16:00 a la Plaza San Martín de Río Gallegos.

Y en una generación que construye buena parte de sus códigos, humor y referencias culturales en internet, trasladar esos mismos códigos al mundo físico puede transformarse en una puerta de entrada a la sociabilidad.

La evidencia científica obliga, de todos modos, a no exagerar. Estar simplemente en una plaza no garantiza automáticamente mayor conexión social: una investigación realizada con adolescentes no encontró esa relación de manera directa y destacó que importan el contexto y la forma en que se usa el espacio.

Pero otros estudios muestran resultados alentadores cuando las experiencias al aire libre implican participación sostenida. Una investigación publicada en 2025 observó mejoras en conexión social, empatía y conductas prosociales entre adolescentes que participaron durante varios días en actividades vinculadas con la naturaleza.

La clave, entonces, parece estar menos en "estar afuera" y más en qué hacemos cuando estamos afuera. Hablar, competir de manera sana, compartir códigos, acompañar a un amigo y animarse frente a los demás son interacciones que una pantalla no reproduce de la misma manera.

Cuestionarlas sí, pero también preguntarnos qué alternativa ofrecemos

Las batallas de aura son cuestionadas. Algunos ven una competencia superficial, otros critican que se premie la imagen, la pose o la necesidad de aprobación. Son debates válidos y forman parte de cualquier fenómeno juvenil que se vuelve masivo.

También existen límites que no deberían perderse de vista: una actividad divertida puede dejar de serlo si se convierte en burla, humillación, discriminación o exposición de alguien que no quiere participar. Para que el costado positivo funcione, el juego necesita conservar precisamente eso: su condición de juego.

Pero quizá haya otra pregunta para hacerse. Si durante años los adultos reclamaron que adolescentes y jóvenes pasaban demasiado tiempo encerrados con sus celulares, ¿qué hacemos cuando una tendencia consigue que quieran salir de sus casas y juntarse en una plaza?

No todas las actividades juveniles tienen que ser creadas por adultos, tener un objetivo pedagógico o responder a los códigos de otras generaciones para resultar valiosas. A veces el encuentro empieza con algo mucho más sencillo: una moda compartida, una competencia divertida o el deseo de estar donde están los demás.

Incluso una revisión sobre intervenciones destinadas a niños y jóvenes encontró que los espacios exteriores ofrecen oportunidades para combinar actividad física y conexión social, aunque los resultados dependen del diseño de cada propuesta. Otra revisión reciente también señala que el juego activo al aire libre presenta asociaciones favorables en distintos aspectos de la salud, aunque la evidencia no permite atribuir todos los beneficios a una única característica del entorno.

En ese contexto se inscribe la propuesta de Nuevo Día y Kelawebea. Habrá $50.000 para el ganador, aportados por El Diario Nuevo Día, pero posiblemente la escena más interesante ocurra antes y después de conocer quién gana: jóvenes ocupando una plaza, hablando entre ellos, alentando, riéndose y participando de algo que hasta hace poco miraban solamente desde una pantalla.

"Vení, mirá y sumá tu aura", dice la invitación. Tal vez ahí esté la parte más interesante de esta tendencia: por unas horas, para sumar aura habrá que guardar un poco el celular, salir de casa y encontrarse con otros.

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