Con una autocaravana como hogar, Correntinos por la Ruta planifica recorrer pueblos escondidos del sur español y compartir cada experiencia en sus redes
Amalia, una de las creadoras del canal Correntinos por la Ruta, dialogó con Javier Seveso en Rock and Frío y compartió detalles de su forma de viajar, el trabajo artesanal detrás de cada video y la emoción que atraviesa cada recorrido. Junto a Gustavo, recorre el mundo sin itinerarios rígidos, priorizando la cultura loca, los vínculos humanos y la experiencia familiar como motor del proyecto.
Amalia, una de las creadoras del canal Correntinos por la Ruta, dialogó con Javier Seveso en Rock and Frío y compartió detalles de su forma de viajar, el trabajo artesanal detrás de cada video y la emoción que atraviesa cada recorrido. Junto a Gustavo, recorre el mundo sin itinerarios rígidos, priorizando la cultura loca, los vínculos humanos y la experiencia familiar como motor del proyecto.
Amalia habla con la calma de quien sabe que el viaje es mucho más que moverse de un lugar a otro. En Rock and Frío, contó que junto a Gustavo no tienen un destino cerrado ni una hoja de ruta inamovible. "El chip va cambiando mes a mes", explicó, reconociendo que la familia -hijos y nieta- también forma parte de cada decisión.
Lejos de verlo como un límite, esa conexión se vuelve impulso. "Es un doble pretexto", dijo, para seguir ampliando horizontes y sostener una pasión que crece con cada kilómetro recorrido. No hay urgencia ni ansiedad: hay curiosidad, aprendizaje y una búsqueda constante de sentido en cada lugar visitado.
El detrás de escena de contar el mundo
Correntinos por la Ruta no es solo un canal de viajes. Es un trabajo minucioso, hecho a pulmón. Amalia se encarga de los guiones, la investigación y la narrativa; Gustavo, de la edición y el armado visual. Antes de llegar a cada sitio, investigan, escriben y planifican. Pero la ruta siempre tiene la última palabra.
"La ruta te sorprende un montón", afirmó Amalia, y allí aparece lo más valioso: lo inesperado. Conversar con la gente, meterse en los mercados, oler las comidas, entender las costumbres. Como en Marruecos, donde descubrieron telares teñidos con pigmentos naturales y hornos comunitarios que aún hoy se usan como hace siglos.
"Es un mundo de aromas, de historia viva. Cosas que quedaron en la antigüedad y ellos todavía las mantienen", relató con admiración.
El desafío también está en el formato. En tiempos de algoritmos veloces y consumos fugaces, condensar horas de experiencia en pocos minutos sin perder profundidad es una tarea compleja. "Es muy difícil no mostrar todo", reconoció, aunque también saben que ese material es su álbum familiar, un legado para sus nietos.
Una nueva aventura y la emoción intacta
El próximo desafío los llevará a recorrer el sur de España en autocaravana. La idea es evitar los grandes centros turísticos y adentrarse en pueblos pequeños, rutas secundarias y tradiciones locales. Málaga, Sevilla, Córdoba y Cádiz aparecen como puntos posibles, aunque -como siempre- nada está completamente cerrado.
Amalia se emociona al hablar del "viejo mundo", de caminar por lugares donde la historia sigue presente y puesta en valor. "Entrar y ver todas las civilizaciones que pasaron y cómo lo mantienen vivo es increíble", dijo.
Más allá de los destinos, el motor sigue siendo el mismo: la salud, el deseo de seguir conociendo y la posibilidad de compartir. "Pedimos salud para poder seguir", resumió, con una simpleza que atraviesa todo el proyecto.
Correntinos por la Ruta continúa escribiendo su historia desde el movimiento, la curiosidad y el afecto. Una forma de viajar que no busca acumular lugares, sino vivencias. produccion @pabloesduardomouesca-(Diario Nuevo Día)

