Cultura

De abogada a referente del arte textil argentino

La artista textil Patricia "Patti" Saporiti dialogó en Radio Nuevo Día sobre su historia de vida, el regreso definitivo al arte luego de ejercer como abogada, su trabajo artesanal con bordados y joyería textil, el crecimiento internacional del arte textil argentino y su compromiso social con proyectos solidarios vinculados a niños y comunidades vulnerables.

Redacción Nuevo Día
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La artista textil Patricia "Patti" Saporiti dialogó en Radio Nuevo Día sobre su historia de vida, el regreso definitivo al arte luego de ejercer como abogada, su trabajo artesanal con bordados y joyería textil, el crecimiento internacional del arte textil argentino y su compromiso social con proyectos solidarios vinculados a niños y comunidades vulnerables.

Una infancia marcada por el arte y un premio de la UNESCO

En una extensa entrevista en el programa Rock and Frío, Patricia "Patti" Saporiti repasó una vida atravesada por el arte, la sensibilidad y las decisiones personales que redefinieron su camino profesional.

La artista textil recordó que su vínculo con la creación comenzó desde muy pequeña, cuando asistía al taller de pintura y cerámica de Basia Kuperman, artista polaca radicada en Villa Pueyrredón que había escapado del nazismo junto a su familia.

"Entre mi casa y el colegio estaba el taller de Basia", contó Saporiti, quien recordó que asistía junto a su hermano todos los viernes por la tarde.

Fue allí donde, con apenas seis años y cursando primer grado, participó de un concurso internacional organizado por la UNESCO en Japón durante 1970. "Cuando volvimos al taller, Basia llamó a las familias para presentar a los que habíamos sido premiados, entre los que estaba yo", recordó emocionada.

La experiencia dejó una huella profunda. Su padre, orgulloso del reconocimiento, le regaló un libro sobre el Museo del Louvre que terminaría marcando también su sensibilidad artística.

De abogada a referente del arte textil argentino

"Había un cuadro que me fascinaba desde chica, ‘La mujer con manguito de armiño'. Cuando llegué a París no me interesaba ir a ver la Gioconda, quería encontrar ese cuadro que había mirado durante años", relató.

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Aunque el arte siempre estuvo presente, Patricia tomó inicialmente otro camino profesional. Estudió Derecho, trabajó durante años como abogada especializada en causas penales y más adelante se incorporó a la empresa familiar.

"Había mucha rosca política y decidí dejar todo eso", explicó.

Sin embargo, nunca abandonó completamente el universo creativo. Volvió varias veces al taller de Basia Kuperman, incluso durante su etapa universitaria y los primeros años de adultez, hasta interrumpir nuevamente la pintura poco antes del nacimiento de su hija Sofía en diciembre de 1997.

El regreso definitivo llegó muchos años después, en 2014, cuando Sofía viajó a Alemania para realizar un intercambio estudiantil. "Tres meses para una madre es muchísimo", confesó.

Ese momento de distancia y nostalgia actuó como disparador emocional para reencontrarse con el arte. "El arte te abre muchas puertas", sostuvo.

Actualmente integra la comisión directiva del Centro Argentino de Arte Textil (CAAT), institución pionera en América Latina que cumplirá 50 años de actividad. Allí participa junto a otros artistas en tareas de gestión, exhibiciones y promoción del arte textil contemporáneo.

De abogada a referente del arte textil argentino

Saporiti explicó que trabaja íntegramente de manera manual. "Todo lo hago a mano. Lo único que hago a máquina son detalles mínimos", señaló.

Su producción incluye joyería textil, piezas bidimensionales y tridimensionales, bordados, collage sobre fotografías y obras abstractas realizadas con técnicas textiles.

Entre sus trabajos más originales aparecen collares bordados sobre fieltro, piezas combinadas con alpaca y bordados manuales de gran precisión. "Tengo collares con pavos reales bordados a mano y piezas hechas sobre chapa de alpaca", describió.

Bordar emociones y construir comunidad

Durante la charla, Patricia definió al bordado manual como una práctica profundamente íntima. "Es una especie de yoga activo", explicó.

Según detalló, cada puntada implica concentración, sensibilidad y una conexión emocional imposible de reemplazar por tecnologías o inteligencia artificial. "La IA podrá diseñar algo, pero nunca va a emocionarse frente a una obra", afirmó.

La artista trabaja frecuentemente sobre tela, papel y fotografías, utilizando principalmente pocos puntos y una fuerte exploración cromática. Uno de sus sellos personales es el uso del punto festón realizado de manera irregular, transformándolo en una marca de identidad artística.

De abogada a referente del arte textil argentino

"Trabajar con libertad es muy importante", sostuvo.

Saporiti también destacó el crecimiento internacional del arte textil, disciplina que durante décadas tuvo poca visibilidad en museos y galerías. "Hoy todas las grandes bienales tienen arte textil", señaló, mencionando espacios como la Bienal de Venecia y la de San Pablo.

Su carrera la llevó recientemente a representar a Argentina en Múnich, Alemania, junto a un grupo de artistas del taller Puerta Amarilla. Allí participaron en una importante feria internacional de joyería contemporánea utilizando ponchos argentinos como soporte para sus piezas textiles.

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"Todo el mundo quería saber quiénes éramos y de dónde veníamos", contó.

Además de la producción artística, Patricia mantiene un fuerte compromiso solidario. Desde hace diez años desarrolla junto a su amiga Sandra proyectos destinados a confeccionar mantas, chalecos y gorros tejidos para bebés y niños en situación de vulnerabilidad.

Las prendas son enviadas a hogares de niños con discapacidad, comunidades originarias y cárceles de mujeres, donde además el arte textil funciona como herramienta de formación y salida laboral.

"Esto es una cadena de favores", resumió.

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También participa en iniciativas comunitarias donde adultos y niños trabajan en conjunto interviniendo paraguas, pañuelos y manteles a partir de dibujos infantiles, proyectos destinados a sostener apoyos escolares y espacios educativos.

Sobre el cierre, Patricia reflexionó sobre el lugar del arte en su vida. "Creo que todos los que amamos el arte encontramos ahí una libertad diferente", expresó.

Y agregó una definición que atravesó toda la entrevista: "Nunca es tarde para volver al verdadero hogar creativo".

(Diario Nuevo Día) - Agente de prensa: Juan Ignacio Penlowskyj

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