Martes 25 de Octubre de  2022 // 13:04 hs

Torre Construcciones

No falta prácticamente nada para el debut. En dos semanas exactas Hispano Americano va a saltar al campo de juego a dar sus primeros pasos en la Liga Argentina de Básquetbol.

Escrito en LOCALES el

No falta prácticamente nada para el debut. En dos semanas exactas Hispano Americano va a saltar al campo de juego a dar sus primeros pasos en la Liga Argentina de Básquetbol.

Un cronista de Nuevo Día se acercó a las prácticas matutinas en el Tito Wilson para observar de cerca la filosofía de trabajo del cordobés de 37 años que es el encargado de manejar la botonera para volver (lo más pronto posible) a la elite del deporte de la naranja argentino. Anatomía intelectual de un alineador bielsista, guardiolista pero por sobre todo, ‘’viejísitco’’: la cultura del trabajo potenciado viene de lo que incorporó de su padre. Un héroe de clase trabajadora (working class hero diría Lennon) que sabe cómo ir a pelear por un lugar en la mesa grande. Así va a ser, lo que veamos plasmado en el parquet.

Yuti Da Silva charla con el gigante periodista que va a cubrir por la casa cooperativa. Hace las veces de utilero de la estructura de básquetbol profesional, y lo hace muy bien. La maestranza del club ya lo ha adoptado como uno más, por ser tan respetuoso y decidido. ‘’Este profe que vino le mete con todo’’, nos dice interrogado acerca de cómo viene la mano, a tan poco tiempo de empezar a sembrar de emociones las mentes hispanistas. ‘’Lo veo bien al equipo’’, completa. Se respira laburo.

Cintra está en Córdoba, Argentina. Ocho cuadras por ocho cuadras, 1200 habitantes, la estación de tren, una YPF típica, los campos delimitados entre la soja y la ganadería, el club con la sede y la mesa de café. De allí salió el entrenador que en unos días va a poner en marcha una nueva ilusión para Santa Cruz. Mientras dirigía en 2012 a Complejo de Justiniano Posse, y bastante antes de cumplir los 30, declaraba al canal de cable de su pueblo que fue a cubrirlo en su trabajo en la Liga Cordobesa, que ‘’nadie me saca las ganas de estudiar, capacitarme, leer, alimentar la pasión que llevo dentro’’.

El periodista que lo entrevista le desea que llegue lejos, a dirigir Atenas de Córdoba, el gigante griego todavía vigente en el mapa nacional. Torre, un pibe con responsabilidades, no le saca la cola a la jeringa porque ‘’sueño en grande, sin olvidar jamás mis raíces’’. El destino lo lleva a tierras rojas, misioneras, la mancomunidad de inmigrantes de Oberá, donde otra vez supera las expectativas y sitúa a su club por encima de lo planificado. Es un poco su marca de fábrica. Ir a por todo, ir con todo. Ir preparado. El destino, ese pícaro que esta vez muta sus ropas a glaciares, estepas y rías, lo trae a Río Gallegos. Su pueblo (Cintra, por su fundador portugués) vio el dominio y la tiranía del mercado futbolístico que aniquila con su sombra a las demás disciplinas, por eso Torre donde va se pone la camiseta del club en la piel. Es ‘’algo más’’ que básquet.

Oruro es una de las ciudades más altas de América. Está en el altiplano boliviano, una región minera con inviernos crudos, en donde el apunamiento se hace sentir y complica las adaptaciones al deporte; una vez en el ajo, los jugadores vuelan. Sebastián Torre llegó a dirigir en 2021 a dicha ciudad con la valija liviana, ávido de cargar de experiencia y emociones el bagaje de su psiquis de entrenador y por sobre todas las cosas, competir en un medio que ha crecido muchísimo en el último tiempo. Llevó, una cualidad que nos hace ser valorados a los argentinos en todas partes del mundo donde un balón bota y se reparten camisetas de diferentes colores entre dos equipos: el ansia insuperable de ganar.

¿El único problema? Le quedaban un poco lejos los afectos, entre ellos los milanesas con papas fritas de su mamá, o los matambritos de cerdo con amigos de la tierra mediterránea. Le fue bien en Bolivia, se hizo querer, contagió su mentalidad. Pero el teléfono sonó, y la característica, señalaba 2966…

El equipo Celeste, el de este año, el que vemos conjugarse en las mañana de Calle Alberdi, va a tener seguramente el sello del cordobés de Cintra, porque además, pudo elegir el personal que consideró necesario para afrontar un viaje que añora con muchas más sonrisas que caras largas. Zalio cortina mucho, y cae, y gira, y es generoso para pasar el balón a las esquinas, lo mismo que posteado leyendo cortes por fondo. Es clave un pívot así, con ese espíritu, y con ganas de trabajar cuidando el cesto.

Reyes tiene un año más de experiencia, las mismas piernas y ganas, pero hasta se lo ve más armado de chasis. Los americanos tienen recursos, porque Grantham maneja los registros del gol y Applewhite es un killer de zona 2 larga. En un torneo físico donde se ajusta mucho por la falta de tiradores, Fernández Chávez y su gatillo son dinamita. Los chicos del club están para sumar, más allá de una gripe inoportuna de Braulio Soulés, se lo ve enchufado, lo mismo que Zuriel, el recambio de alero que va a entrar a jugar físico, defender, fajarse y castigar ayudas desde las esquinas. Gauna tiene tanto picante como un plato típico mexicano, está lleno de gol. Dl periodista supone que puede ser un gran levanta tribunas en el Rocha viniendo de atrás.

Los pibes, bien entrenados y motivados por este entrenador competitivo, van a ser una de las claves para llenar la cancha con identificación. Los obreros Paz, De Miguel, Romero SABEN QUE ESTÁN RECIÉN LLEGADOS A UNA ESTRUCTURA SERIA, y que puede llegar a ser un trampolín en sus carreras. Están en un grande de la categoría, que no tiene tantas ganas de quedarse a vivir en Liga Argentina.

Tienen que defender como si fuera la última bola, y atacar, como si se tratara del primer tiro del torneo. ESA ES LA FILOSOFÍA.

Los rivales más duros, por equipos, chapa y presupuesto, van a ser a priori en la Zona Sur Racing de Chivilcoy, Parque Sur de Entre Ríos, Quilmes de Mar del Plata y Villa Mitre de Bahía Blanca. Falta confirmar fixture, pero serán en principio zonas de 4 y partidos interzonales hasta completar 14 juegos que llevarán arrastre de 50 por ciento de puntos, con salto inicial el 15 de octubre.

En la edición 2018-2019 Sebastián Torre pudo conformar un equipo que jugaba muy bien y ganaba en San Isidro de San Francisco, Córdoba. Con récord de 41 victorias y 19 derrotas, sólo el Platense del Cholo Vázquez lo privó de un ascenso más que merecido. Los años que siguieron en su carrera estuvieron signados por la complejidad; aquel equipo que apisonaba rivales se desarmó, la pandemia hizo lo suyo llevándose puesta la 2019-2020, y el tercer año, con un presupuesto muy reducido y contando en el terreno con muchos players sin experiencia, el récord 13-15 hizo entender a ambas partes que se trataba de un ciclo cumplido y que mejor cada cual seguía su camino. Siempre, pero siempre, por recomendaciones, por estudios de mercado, estuvo cerca, latente, la posibilidad de venirse a trabajar al Sur profundo. Con Hispano se andaban presintiendo, averiguando cada uno en qué andaba el otro. Uno de sus emisarios a la hora de poner manos a la obra ya vino en expedición allá por el 2021, Matias Lugones, y dejó una imagen fantástica, en el mismo tono que el Seba actual: motivador, de comprometer al grupo, de luchar con pasión, de hacer carne un objetivo. De ser serio en todos los aspectos de la estructura, pero también, muy importante, cunado aflojar, cuando relajar y meter un chiste y una sonrisa.

ESTE ES EL MOMENTO DONDE LOS ENTRENADORES SON CLAVES, EL TIEMPO DE SEMBRAR LA IDENTIDAD.

Torre construcciones, en movimiento. Si va a llevar el currículum, que sea con ganas de trabajar.