Día de la Discapacidad: la mirada de Fausto Bounine y lo que falta en Río Gallegos
En el marco del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, que se conmemora cada 3 de diciembre desde 1992, Fausto Bounine -vecino de Río Gallegos y referente involuntario de lucha y resiliencia- dialogó sobre accesibilidad, inclusión y los pendientes que aún tiene la sociedad. Con una discapacidad motora congénita, compartió sus desafíos diarios, el impacto emocional de su travesía al Cerro GüerAike y la importancia de vivir con gratitud. También remarcó lo que falta en la ciudad para garantizar derechos básicos.
Cada 3 de diciembre, desde 1992, la Organización de las Naciones Unidas impulsa el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, con el objetivo de promover derechos, bienestar y una sociedad más accesible e inclusiva.
En Río Gallegos, la reflexión se vuelve necesaria ante las numerosas barreras que aún persisten en la vida cotidiana.
En este contexto, Fausto Bounine, vecino de la ciudad y reconocido por su participación en diversas iniciativas comunitarias, compartió su mirada sobre lo que significa transitar la discapacidad en la capital santacruceña. "No sé si es un día para celebrar, creo que es un día para concientizar. Hay mucho por hacer", afirmó en diálogo con Nuevo Día.
La vida con discapacidad y una lección de resiliencia
Fausto nació con una lesión en la columna que le impidió caminar desde bebé. Sin embargo, su mensaje es claro: la discapacidad no define la felicidad. "A mí la vida me trajo así, pero también me trajo la familia que tengo. ¿Qué me voy a quejar? La vida te saca si te quejás", expresó.
Su travesía al Cerro Güer Aike, donde subió los 100 escalones utilizando el "culipatín" tras un mes y medio de entrenamiento, se volvió un símbolo local. "La idea no era mostrar que yo podía, sino dejar un mensaje. Si yo puedo hacer 32 kilómetros en la silla y subir los escalones, hay gente que puede animarse a más. Le sirvió a mucha gente, y eso vale todo", relató.
Esa experiencia generó una ola de mensajes de personas que necesitaban fuerza, fe o simplemente recordar que podían intentarlo. "Si le doy un poco de ánimo a alguien, aunque sea con palabras, ya vale la pena", dijo.
Accesibilidad: el gran pendiente en Río Gallegos
Consultado sobre la accesibilidad en la ciudad, Fausto fue contundente: "Falta mucho. Estamos por entrar al 2026 y todavía hay locales con escalones. Hay comercios donde directamente no puedo entrar".
Si bien reconoce que existen rampas en algunas zonas del centro, la realidad es que la mayoría de los comercios no están adaptados. "No puedo elegir libremente dónde comprar un regalo, porque muchos lugares no tienen rampa. Si estoy solo, tengo que pedir ayuda. Y la verdad es que uno quiere ser independiente", señaló.
Aun así, pone el foco también en la responsabilidad individual. "Esperamos todo del gobierno, del municipio, del vecino... pero nosotros también tenemos que salir a vivir la vida. La discapacidad no puede ser una excusa para aislarnos".
Para él, la inclusión es un trabajo de ambos lados: el Estado debe garantizar accesibilidad, pero las personas con discapacidad también deben animarse a ocupar los espacios que les pertenecen.
Un mensaje para este 3 de diciembre
Fausto dejó una reflexión que resume su forma de ver la vida: "Que se lleven alegría en el corazón. Hay que ser feliz con lo que tenemos y luchar para tener más. El 90% depende de uno mismo. Si el 10% ayuda, mejor. Pero si no, igual se puede".
Hoy, encuentra fortaleza en su familia, sus amistades y su pareja, Stephanie, con quien comparte incluso la rutina del gimnasio. "Ella me acompaña en todo. No le importa la silla, no le importa nada. Es un regalo de la vida", dijo emocionado.
En un día que invita a repensar cómo construimos una sociedad accesible, sus palabras funcionan como un recordatorio sincero: la inclusión se construye entre todos y empieza en lo cotidiano. (Diario Nuevo Día)

